Ruiz fue denunciado ante el Jury por un fallo del 2016 en el que condenó a 5 años y 3 meses de prisión a Claudia Córdova Guerra, una persona trans de nacionalidad peruana. Córdova Guerra había sido detenida en abril de 2014, en 4 y 64, con un gramo y medio de cocaína.
En su carta abierta, dirigida a "magistrados, funcionarios y a la comunidad", aseguró: "Condené a una travesti de nacionalidad peruana por venta de estupefacientes en la zona roja de La Plata y le impuse como agravante la pena de su condición de extranjera. La imposición o no de una agravante es una función netamente jurisdiccional. Hoy, se me acusa únicamente por esa agravante".
Si bien reconoce que se puede estar o no de acuerdo con su decisión, también indica que "no se puede hacer que los magistrados respondan políticamente por el contenido de las decisiones que adopten en el ejercicio de sus funciones jurisdiccionales, como pretender hacer el Jury de enjuiciamiento".
"En un país democrático, cuando una persona no está de acuerdo con una sentencia, interpone un recurso de apelación para que un Tribunal Superior al juez revea su caso. En un país autoritario, se recurre al enjuiciamiento del magistrado como medio disciplinario y de adoctrinamiento para que otros no lo imiten", dice Ruiz.
"Si la sentencia que dicte cualquier juez tendrá efecto no deseado por las autoridades, por grupo de poder o sectores organizados políticamente como colectivos, la suerte de cualquier juez está echada. Los jueces, cada vez que firmen una sentencia, pueden tener su cargo en juego, según la decisión que adopten. Y si los acusadores de los jueces deciden cuáles sentencias motivan su remoción, la única jurisprudencia vigente será la que ellos arbitrariamente impongan y determinen y así definirán a modo de adoctrinamiento cuál debe ser la opinión de los jueces bajo apercibimiento de ser removidos", continúa.
"El daño a la República, si toleramos esta intromisión, será profundo y perdurable. Alguien está ocultando mugre debajo de la alfombra de la democracia, haciéndonos creer que son democráticos cuando, en verdad, no pueden arrojar la primera piedra. En sus manos, colegas y ciudadanos, está el destino de la República; mi suerte, ya fue echada. Hoy estoy suspendido y me embargaron el sueldo; aun así, me mantengo firme en mis convicciones. Será justicia", finaliza el magistrado.