Pasaron 28 años de la última vez que Diego Armando Maradona lució la camiseta del Napoli de Italia. Aunque el equipo está teniendo un buen pasar futbolístico, las imágenes del Diez siguen estando vivas en la retina de todos los hinchas que tuvieron la suerte de vivir esas tardes inolvidables en el Estadio San Paolo, cuando el astro argentino tiraba paredes con Massimo Crippa y formaba parte de la poderosa delantera “MaGiCa”, junto con Bruno Giordano y el brasileño Careca. El tiempo pasó, pero el legado excedió el campo de juego y grabó con fuego cada uno de los rincones de la ciudad más poblada del sur italiano.
En muchas de las paredes de los barrios más bajos pueden leerse las pintadas de los tifosi “passione e sacrifici”, dos valores palabras que resumen el espíritu del equipo y de todo Nápoles. Marcelo Pilegi, un platense de 36 años que reside en Francia y visitó la ciudad para conocer las raíces de sus antepasados, tuvo la suerte de sentir esa atmosfera que inmediatamente le trajo la misma sensación que cuando iba al Bosque para ver a Gimnasia, su pasión. ¿La otra? Ni más ni menos que Diego Maradona.
“La verdad que estoy viviendo un sueño. Actualmente vivo en Burdeos y le comenté a mi esposa que estaba la chance que sea el nuevo DT, primero parecía que se caía pero después se confirmó. Para colmo, justo tenía un viaje a Nápoles programado, estuve el día después de la presentación en el Bosque, fue algo único”, contó a 0221.com.ar Marcelo Pilegi.
En la previa a su viaje a Italia, el fanático de 36 años se juntó con un amigo tripero para vivir el minuto a minuto de la llegada de Diego al Juan Carmelo Zerillo. “Mirábamos la pantalla y llorábamos los dos, fue increíble. Nos tocó el alma”, reveló. A pesar de la distancia, Pilegi sintió que debía hacer algo para dejar su huella en Nápoles y, apelando al ingenio del hincha argentino, decidió imprimir unas calcomanías de Diego en azul y blanco
“Empecé a buscar imágenes que subían los hinchas a las redes en referencia del Lobo y el Diego. Hice 100 calcos y las repartí por toda la ciudad para evangelizar, a tirar unos lazos con los tifosi napolitanos”, comentó con tono risueño.
Al momento de pisar por primera vez el sur italiano, Pilegi lució un buzo marca Puma que tenía en letras grandes el nombre de Maradona. Llamativamente, esa fue su carta de presentación para tender puentes con los napolitanos que, al verlo, se desesperaban para hablar del Diez, La Mano de Dios, el gol a los ingleses y otras gestas del ex futbolista.
“Yo frenaba y les regalaba las calcos. Hubo una persona que me vio y me hizo entrar a su concesionaria para mostrarme los recortes del Diego cuando jugaba y consiguió los campeonatos. Siempre te lo cuentan pero es increíble todo lo que se genera en torno a su figura”, comentó en dialogo con 0221.com.ar.
Luego de una larga recorrida con el buzo, fue el tiempo de ir al hotel donde se alejó para cambiar de vestimenta y ponerse la indumentaria albiazul, los colores que ahora defiende Maradona. “Lo primero que hice fue ir a ver un mural, es una especie de santuario que tiene el centro de Nápoles. Toda la gente estaba afuera porque vive en lugares pequeños y cuando me veían la camiseta les explicaba que es Gimnasia, el equipo de Maradona. Ahí se enloquecían y me pedían calcos”, relató Pilegi.
Fútbol y pasión. Solo eso era lo que se respira en las calles de la ciudad que empezó ser reconocida en el mundo por el “genio del fútbol mundial”.
Mientras Pilegi seguía haciendo turismo por los distintos barrios, la escena se repetía una y otra vez: los tanos se acercaban para preguntar por la camiseta y ante la respuesta de “Gimnasia, el equipo de Maradona”, se desesperaban por una calco. Sin lugar a dudas, para ellos representaba una reliquia más que hacía referencia al hombre que le obtuvo dos scudettos, una Supercopa italiana, una Copa Italia y una Copa UEFA.
Durante su recorrida, también tuvo la oportunidad de entrar a un bar en el cual hay un santuario con un mechón de Diego. Según cuenta la leyenda, el propio dueño se lo arrancó a Pelusa cuando estaba por subirse a un avión. Crease o no, el mismo se exhibe dentro de un cubo transparente que gira constantemente arriba de una suerte de altar, donde también hay una gran lagrima que simboliza su partida del club en 1991.
Antes de dejar la ciudad, Pilegi sintió que algo le faltaba a su vista a Nápoles. “Me fui al mural y como me quedaban una calcos decidí pegarlas y a un costado le escribí un mensaje. La verdad me temblaba la mano, fue todo muy fuerte. Cuando llego, había uno de la barra que estaba colgando una bandera argentina, al lado de las fotos de Diego”, afirmó Marcelo.
Con el debut ante Racing cada vez más cerca, los napolitanos le aseguraron a Pilegi que seguirán todos los movimientos de Maradona en el banco de suplentes del Bosque platense. De acuerdo a los medios deportivos de la ciudad, la presentación tuvo muchas similitudes con la histórica postal de 1984, cuando Diego ingresó al San Paolo acompañado por Corrado Ferlaino, el presidente que decidió contratarlo.
“Es un sueño lo que estoy viviendo. Espero haber sembrado la semilla ahí de lo que podría ser una linda hermandad tripero-napolitana”, cerró Marcelo en dialogo con este portal.