Tirados en el pasto patas arriba -refregándose el lomo de pelo duro-, durmiendo al sol en Plaza San Martín, paseando por los bares de Diagonal 74 o los locales comerciales del centro de calle 8. ¿Quién no se cruzó alguna vez con la Gorda Rambla y su Guardaespaldas? Sí, la famosa pareja de perros callejeros que ahora está en tránsito y busca una familia que los adopte. Pero juntos, porque son inseparables.
La historia de estos amigos de cuatro patas es tan popular que hasta tienen un grupo de Facebook propio. Al principio abundaban las fotos de los lugares y hasta la hora en las que los veían, la preocupación en los días de lluvia, mientras que por estos días se relata su nueva vida, al resguardo de un hogar.
Pero ojo, esto empezó mucho antes. “Allá por octubre de 2018 se avistaba por primera vez una perra solitaria, que solía acostarse largas horas en varias ramblas de la ciudad, como en las de las avenidas 7, 53, 66 y 72. Arisca como ninguna. Medio salvaje, medio desconfiada”, contó a 0221.com.ar Paula Vernavá, una de las rescatistas que ayudó a los vagabundos caninos.
Luego, “la Gorda” -una mestiza de Shar Pei de 2 años- se fue instalando en la Legislatura provincial, donde al parecer conoció a su fiel acompañante. A principios de 2019 entró en celo y empezó el desafío: poder atraparla y llevarla a castrar para que no tuviese cría en la calle. “Fue muy difícil”, aseguró Paula. En el operativo participaron 20 personas, entre efectivos de seguridad del palacio legislativo, proteccionistas y hasta un experto en conducta canina.
Cuando se recuperó volvió a la legislatura. Ahí la esperaba el Kevin Costner platense -como lo apodan al macho de 8 años- para “hacerle la pata”. En mayo fue su turno y también lo castraron. Listos, retomaron sus habituales recorridos por la avenida 7, el centro de 8 o la diagonal que une Plaza Moreno con Plaza Italia.
“Días atrás, gracias a los colaboradores del grupo que iban publicando los avistamientos de la pareja, notamos que el Guardaespaldas no estaba pudiendo seguirle el trote a la Primera Dama. Nos preocupamos, se lo veía medio decaído. Así que fuimos por él”, continuó la rescatista. Y para su sorpresa, “la Gorda” no estaba dispuesta a abandonarlo: no solo no huyó al verlos con la correa -como había pasado muchas otras veces-, sino que hasta los persiguió y se subió al auto junto a su amigo. “Una clara señal de amor infinito. Nos demostró que era capaz de todo por él”, enfatizó.
Lo cierto es que a la pareja le consiguieron tránsito por unos días, para hacerles varios análisis y controles veterinarios. Ella está diez puntos, mientras que a él le descubrieron una enfermedad transmitida por las garrapatas, pero ya está en tratamiento y con excelentes resultados.
Mientras los amigos perrunos disfrutan del amor de la familia que los abriga de manera momentánea y donde conviven perfecto con otros perros y gatos, se intensifica la campaña para encontrarles quién los adopte, el hogar definitivo. “Son inseparables. Realmente se aman y no soportarían estar lejos”, insistió Paula, que también remarcó que ambos animales se llevan bárbaro con nenes y nenas.
Entre caricias, comidas hasta con tenedor, abrazos infinitos, noches calentitas y más siestas al sol -pero en una casa-, esperan que se cumpla el sueño de la doble adopción responsable y feliz. Para no volver al frío, al calor, a los jadeos por la sed, a comer lo que encuentren en la calle. Quien quiera sumarlos a su familia, se pueden comunicar con Paula o a través de la página de Facebook exclusiva de la famosa dupla. “La Gorda” y su “Guardaespaldas” merecen que su historia tenga un broche de oro.