sábado 05 de septiembre de 2026

Crespi, el lavagnista que cree que hacen falta más ingenieros en lugares de decisión

Chacabuquense de nacimiento, el precandidato a intendente de Consenso Federal adoptó La Plata en 1986 cuando llegó para estudiar una carrera cuyo título no existe más: ingeniero metalúrgico. “Hace un mes no imaginaba estar ocupando este rol”, dice quien tiene todos sus antecedentes profesionales y políticos en la vida universitaria.

El precandidato a intendente de una de las líneas del Frente Consenso Federal, Gabriel Crespi, tiene el ADN de los ingenieros marcado a fuego. Y como tal, pretende llevar su impronta a la intendencia en caso de resultar electo. Sabe de las dificultades del escenario para que eso se concrete, pero dice no especular en su primera incursión en la política partidaria. “A mis alumnos les machaco la cuestión del compromiso, porque se necesitan muchos más ingenieros en los puestos de decisión, esa es la clave para salir adelante como país” dice.

“Es algo que siempre digo y no ahora por la cuestión circunstancial de que soy candidato” asegura, aunque es consciente de que un ingeniero es actualmente el presidente. No tiene reparos en cuestionarlos con dureza: “El gobierno de (Mauricio) Macri es el gobierno de la mentira”, califica.

Lee además

Y recalca que tiene mucho para darle a una gestión municipal por su formación universitaria. “Desde mi profesión, puedo aportar para resolver los problemas de la ciudad los tres ejes que manejamos los ingenieros: la planificación, el orden y una amplitud de visión para buscar herramientas que no siempre son evidentes” dice.

Crespi tiene un título universitario que ya no existe, el de ingeniero metalúrgico. La evolución de los materiales hizo que lo metales perdieran terreno ante el avance de los cerámicos y polímeros y la demanda exigió una transformación de la carrera, que hoy se llama Ingeniería en Materiales. El candidato, quien también es presidente del Colegio de Ingenieros –ahora en uso de licencia–, siguió de cerca esa evolución como docente, un rol que nunca abandonó y que lo vinculó por siempre con las aulas que lo tuvieron primero como alumno.

Hoy se mueve por el edificio de 1 y 47 como si fuera su segunda casa. Guía a 0221.com.ar por los jardines elije el lugar para las fotos. Es vacaciones de invierno y en el lugar se respira calma. Crespi lo pisó por primera vez el 3 de marzo de 1986 cuando llegó a la ciudad como estudiante, desde su ciudad natal, Chacabuco. Y la adoptó como su lugar. Fue una decisión de vida que no todos sus coterráneos contemporáneos tomaron. “Enseguida me adapté y a La Plata le debo todo: una carrera, un lugar donde vivir, un trabajo, una familia y lo más importante que son mis dos hijas", dice.

Vuelve enseguida a imaginarse intendente y al aporte que puede hacer como ingeniero. Retoma lo de “amplitud de mirada”. Lo explica: “Tenemos una capacidad para para ver cómo determinados problemas podemos resolverlos con herramientas que a veces están a la mano y algunas otras que hay que buscarlas”.

Pero agrega otro elemento que los estudiantes que lo tienen como docente reciben como enseñanza constante: “Nunca los recursos son suficientes, siempre hay escasez”. El candidato reflexiona que como esa es también “una constante en la cosa pública, donde además existe un mal aprovechamiento de lo poco que hay, los ingenieros podemos ser buenos administradores”.

LA POLITICA

Crespi identifica en el segundo semestre de 1987 el despertar de sus inquietudes políticas, aunque nunca antes hasta ahora había participado en la vida partidaria. Cursaba el segundo año de la carrera y arrancaba una histórica huelga de Conadu que duraría dos meses y tendría un fuerte apoyo de los alumnos. “Paramos como estudiantes y en nuestra facultad lo vivimos muy intensamente en asambleas y con mucha participación”.

Fue el paso previo para integrarse al MEI (Movimiento de Estudiantes Independientes) que manejó el centro de estudiantes durante 22 años, entre 1972 y 1994. Fue vocal titular del centro y tres años seguidos ocupó la banca de consejero académico estudiantil. Esa militancia la trasladó a los distintos estadíos de su carrera: fue representante de los graduados y los es de los profesores en la actualidad. “Ocupé todos los costados de la mesa” en torno a la cual se reúne el Consejo Directivo de la Facultad. Solo le queda el decanato y no lo descarta.

Ideológicamente se define “en el centro”. “No sé si encontraría un encuadre partidario en el cual insertarme. Hay cosas rescatables del peronismo y otras que no. Lo mismo con la UCR o el socialismo. Por eso me siento tan cómodo en Consenso”, dice. Y aunque cree que quienes lo conocen podrían vincularlo con el peronismo, rescata la institucionalidad de la UCR "de otras épocas".

La estrecha relación con la Facultad lo llevó a casi no tener un desarrollo en la actividad privada. “Fue la suerte y la decisión de quedarme”. A los cuatro meses de recibido le dieron la posibilidad de incorporarse en el ámbito docente donde también realizó la trayectoria completa: ayudante alumno, ayudante diplomado, jefe de trabajados prácticos, profesor adjunto y profesor titular, cargo que ocupa actualmente en la cátedra de Ingeniería Legal.

No se considera un profesor excelente pero tampoco malo. “En el ámbito de la docencia hay de todo y yo me considero en el media” dice con modestia y reconoce que actualmente, con una demanda de 250 estudiantes, es complejo desarrollar una relación profesor – alumno personalizada,  como le gustaría.

SER PLATENSE

“Desde el punto de vista personal estoy eternamente agradecido a La Plata porque me dio el lugar para vivir, la familia, los amigos, mis dos hijas y toda una formación. Y en ese marco, la facultad me dio una trayectoria política y docente”, remarca.

La pata política es la que lo lleva a ser precandidato a intendente, algo que no imaginó ni siquiera hace dos meses, cuando integrado a un grupo de profesionales empezó a pensar en involucrarse, en “salir de la zona de confort” para empezar a intentar cambiar las cosas desde adentro.

Crespi redobla la apuesta: “No me caracterizó nunca la tibieza o la idea de quedarme especulando. Pensé en jugarme y meterle para adelante”.

Y finaliza: “Lo dije el día de la presentación, jamás pensé encontrarme en esta situación. Cuando me los propusieron fui sorprendido y si lo pienso fríamente tenía mucho más para seguir tranquilo en lo que estaba haciendo”, dice en medio del fragor de una campaña que los tiene yendo y viniendo de un barrio otro de la ciudad.

Dejá tu comentario

Las más leídas

Te puede interesar