De entre 94 propuestas provenientes de 29 países, Arquideas -una promotora de concursos de arquitectura para estudiantes y jóvenes arquitectos- premió con el primer puesto a un equipo integrado por jóvenes platenses. La propuesta era desarrollar un pabellón musical en Hyde Park, uno de los parques más grandes de Londres (Inglaterra) y uno de los nueve Parques Reales de esa ciudad. En ese marco, el arquitecto Juan Verdaguer (FAU) y los estudiantes avanzados Ismael Preti y Carlos Brizuela fueron premiados por diseñar un imponente "cielo musical".
El trabajo fue distinguido por la calidad de la propuesta arquitectónica, su capacidad para transmitir con claridad la idea del proyecto, el criterio de emplazamiento de la propuesta, la elación de la propuesta con el paisaje, la respuesta al programa de usos propuesto y el criterio de sostenibilidad y aprovechamiento energético. En su fallo, el jurado destacó la "bella propuesta minimalista, que llama la atención a simple vista", además de las "imágenes poderosas" y la "propuesta bien estructurada, que indica una gran sensibilidad arquitectónica y artística".
En palabras de sus realizadores, el proyecto hace que "la música y el paisaje se transformen en la definición formal del edificio". Así, el pabellón se compone de "una plataforma anexa a la orilla del lago, extendiendo el paseo" de los visitantes. La plataforma "está totalmente vacía y es flexible; sobre ella se suspende una red de cables, en la que se vincula una serie de pequeños tubos metálicos equidistantes, de distintas longitudes. Éstos, al chocar entre sí por la fuerza del viento, producen sonidos de distinto tono, que varían según las distintas longitudes de tubos, generando debajo de ella variadas espacialidades sonoras".
El Jurado valoró el hecho de que el edificio en sí mismo se convierta, a través del uso del sonido, en un instrumento de percepción del lugar donde está situado. "Es una manera poética de mostrar componentes del paisaje menos visibles, como el viento o el movimiento de la gente. Su construcción es bastante simple, pero efectiva, aspecto importante a tener en cuenta cuando se diseña una estructura efímera como un pabellón. Además posee una excelente cualidad efímera que hace que parezca que flota sobre el parque y el agua", explicaron.

En diálogo con 0221.com.ar, uno de los estudiantes que participó del diseño, Ismael Preti, comentó que ya vienen participando desde hace años en este tipo de convocatorias, y ya lograron quedar como finalistas y obtener una mención honorífica en otros dos concursos de Arquideas. "Veníamos viendo que en general este tipo de concursos son más de exploración, sin llegar a la resolución o al edificio específico, que se diseña parte por parte. Queríamos generar una idea potente sin darle mucha vuelta de rosca al tema, generar una buena imagen y mostrar una buena experiencia que podría darse en el pabellón sin tanto pensar en la parte funcional".

El "cielo musical" se ubicaría en un punto estratégico de Hyde Park, en el cual convergen múltiples sendas peatonales, la Serpentine Road (principal), un bar, un lago y un poco más lejano, el muelle. Así, el pabellón se ubicaría entre el bar y el muelle, anexo al recorrido de la Serpentine Road, y funcionaría como un vínculo entre la tierra y el agua. "Tratamos de generar un espacio a través del sonido, no tanto un pabellón en el que se pueda tocar música o que sirva para hacer recitales o donde se reproduzca la música sino algo más experimental, que el objeto arquitectónico produzca el sonido y llame con lo musical. Nos parecía que el concurso buscaba mucho lo sensorial, por eso planteamos el pabellón como dispositivo de música", agregó Preti.
Los integrantes del equipo de realización pertenecen al grupo No Name Architecture (Arquitectura sin nombre, en español) integrado en su mayoría por estudiantes y exestudiantes de la UNLP. "Si bien la mayoría somos de acá, hay algunos otros chicos que son de la UBA. Entre los que somos de la UNLP uno es español y está viviendo allá, se graduó hace dos años; otra de las chicas es italiana y vive en La Plata. Los integrantes del grupo fuimos como encontrándonos por medio de amigos y compañeros de equipo de Proyecto Arquitectónico en la Facultad. Empezamos primero a charlar y a debatir entre nosotros temas de interés que tengan que ver con la arquitectura, y después participamos de concursos", comentó.

Y agregó que "si bien no somos un estudio establecido, somos un grupo de estudiantes y egresados que nos juntamos, muchas veces vía Skype, ya que estamos en distintos puntos geográficos, y debatimos sobre arquitectura y urbanismo". La idea de nombrar el proyecto como cielo musical surgió porque la propuesta "es como un gran cajón, una serie de tubos colgados de una red toda vinculada a un pórtico con columnas. Si se mira desde abajo, desde el panel, los tubos parecen un cielo estrellado. Nos daba la sensación de que se generaba un nuevo cielo entre la tierra y el agua, porque el pabellón está ubicado con una plataforma anexa al camino principal, en la unión entre la tierra y el agua. Así, los visitantes podrían encontrar un nuevo cielo musical: es un juego con los distintos elementos".