El ocaso del bruerismo, espacio político hegemónico en la ciudad en la primera década del milenio, se aceleró en las PASO del domingo, cuando la lista que impulsó el sector que postuló al diputado Guillermo Escudero como precandidato a intendente quedó en el tercer lugar en la interna del Frente de Todos y cuarto como candidato individual, con el 7,92% de los votos. Ni la estructura del PJ local, ni el respaldo de los intendentes del PJ del conurbano, ni el poder territorial que en tiempos de Pablo Bruera intendente tuvo el sector alcanzaron para mover el amperímetro y el resultado puede ser leído como uno de las frustraciones resonantes de la elección.
La magra elección de la lista de Escudero, funcionario municipal durante la trágica inundación de 2013, quien superó a duras penas a Luis Arias (el ex juez que trabajó para determinar la cantidad de víctimas fatales) en su primera incursión en la política, termina de desmoronar una supuesta verdad revelada que indicaba que parte de la estructura territorial que el ex intendente supo armar seguía vigente y podía definir elecciones, sobre todo en un escenario de cinco listas compitiendo.
El poder de fuego del bruerismo alcanzó para que hace dos años conquistara la conducción partidaria en una elección interna con raquítica participación, pero parece ya no incidir cuando se pone en juego todo el padrón. Más bien podría ocurrir lo contrario: Escudero nunca pudo terminar de despegarse de su origen en la última gestión peronista de la ciudad pese a que hizo el esfuerzo. Su despacho en la Legislatura está virtualmente "intervenido" por Gabriel Bruera y su ladero Esteban Concia, y quienes siguen de cerca su devenir dicen que el diputado no toma decisiones sin consultarlas.
Y el apellido Bruera, aunque corrido a un segundo plano, siempre sobrevoló como un fantasma. La presencia de Pablo, el ex jefe comunal, se redujo a una sola aparición en una movida de cara a la búsqueda de unidad en la que estuvieron todos los precandidatos en danza e incluyó un encuentro con su enemigo íntimo, el otro ex intendente peronista Julio Alak. Corrido de la escena política ahora está intentando desarrollar una carrera como representantes de jugadores de fútbol. "Pablo Bruera es un abogado, político argentino y analista deportivo en materia futbolística", reza su perfil en Wikipedia.
El hermano menor, Mariano, está corrido de la escena por motivos judiciales y el discurso de la “persecución política” que se ensayó cuando fue detenido no fue utilizado durante la campaña. Sólo hubo alguna referencia en al acto de presentación de la lista.
La familia estuvo representada con una presencia mayor de Gabriel, el menos “salpicado” de la familia. El ex diputado y ex concejal no abandonó su rol de armador que inauguró en tiempos en que instaló un búnker operativo en los subsuelos municipales. Estuvo con la lapicera hasta el final del cierre de las listas y trabajó en el armado de la campaña y en la fiscalización durante la elección, pero siempre en un prudente segundo plano.
La línea familiar se extiende al tío de ellos, el presidente del PJ La Plata, el histórico Luis Lugones, cuya posición quedó también incómoda al poner a disposición de uno de los precandidatos la estructura del partido, y a la luz de los resultados no haber empujado demasiado en su favor. El rol de “Lucho”, no obstante, es reivindicado por los distintos sectores en los momentos previos al cierre de listas, como promotor del denominado “Frente Patriótico” con el que fomentó que la interna no fuera sangrienta.
La cabeza de la campaña de la lista bruerista estuvo entonces en el propio candidato, quien intentó en vano despegarse del lastre sin negar su historia. Y tampoco pudo aprovechar el respaldo que le dieron los intendentes peronistas del conurbano, con Martín Insaurralde a la cabeza, después que desde La Plata les acercaran supuestas encuestas que daban al diputado por encimad de las dos precandidatas que el domingo resultaron más votadas en la interna del Frente de Todos.

Tampoco fue suficiente el aporte de votantes que pudo llegar de la mano del sindicalismo estatal de la mano de Oscar “Colo” De Isasi, el dirigente de ATE y su brazo político el partido Unidad Popular. Ni de espacios con algún despliegue territorial, como el movimiento Octubre que lidera Gastón Harispe, cabeza de listas de concejales. Ni resultó la martingala que se intentó para promover el ingreso de un nombre propio, tal vez el del propio Gabriel Bruera, en la lista de senadores: se fomentó un armado alternativo al oficial con el líder de los estatales a la cabeza sabiendo que no pasaba el filtro de la Junta Electoral, con la idea de usarla como prenda de negociación. El plan no funcionó.
AMANECER Y OCASO
En las PASO del domingo, si las cuentas se sacan con el total de los votos válidos positivos (y según el escrutinio provisorio) la interna del Frente de Todos la ganó Florencia Saintout con el 14,77% de los votos, seguida de Victoria Tolosa Paz con el 14,39%, en tercer lugar está Escudero con el 7,92%. Detrás de él quedaron Arias con el 7,41% y Federico Martelli con el 2,81%.

Los números reflejan la peor elección de un espacio interno del peronismo de La Plata que alumbró a principio de siglo como alternativa al alakismo. Ya en 2001 forzó una negociación con el intendente para encabezar la lista de concejales y desde ese lugar lanzó su primera candidatura a intendente en 2003 con el Frente Renovador Platense y el famoso lema "Bruera es agosto". Fue derrota, pero lo 21 puntos que obtuvo le permitieron meter tres concejales y un senador y lo ubicaron como un actor clave de la política local para que en 2005 insistiera con listas propias que lo colocarían como diputado provincial en alianza con el líder de UPCN Carlos Quintana.
Su esplendor llegaría en 2007 cuando conquistó la Municipalidad derrotando a Alak con el 25% de los votos y sostuvo su poderío local en 2009 llevando "listas espejo" para sortear la caída general del kirchnerismo después del conflicto con el campo. Es recordada entre los militantes de aquella campaña la visita de Néstor Kirchner en la que Bruera lo llevó a caminar por una zona descampada. Las "agachadas" del jefe comunal de aquel año lo llevaron a encabezar el ránking del "traicionómetro" en la campaña. La factura sería cobrada cuatro años después durante la catástrofe en la capital bonaerense.

Antes, en 2011, Bruera retuvo la administración municipal con el 45% en una elección en la que enfrentó a otro kirchnerista, Guido Carlotto. Ambos sumaron para el 54% que obtuvo Cristina Fernández de Kirchner en todo el país.
La debacle empezó a escribirse el 2 de abril de 2013 con la trágica inundación que se cobró al menos 89 muertos y expuso al intendente públicamente por una gestión deficitaria de la emergencia. La tragedia urbana más grave de que los platenses tengan memoria tuvo como consecuencia la derrota en las elecciones legislativas a manos del Frente Renovador, con una caída del caudal de votos a menos de la mitad (el hermano Gabriel encabezó la lista de concejales y sacó el 17% de los votos).
Las escena que se replicaría en 2015. Pese a que el apellido Bruera ya estaba irremediablemente asociado a la derrota, Pablo se empecinó en competir. Primero ganó las PASO con ajustado margen sobre Florencia Saintout en su primera incursión como precandidata a intendenta, y después perdió (con un magro 28%) la Municipalidad a manos del actual intendente Julio Garro.
El traspaso de mando, el 10 de diciembre de 2015, fue lo último que el ex intendente publicó en su cuenta de Twitter.
Desde el momento mismo de la entrega del poder arreciaron denuncias y presentaciones en el Tribunal de Cuentas por las irregularidades y faltantes detectadas por el actual intendente. Las causas más graves son las de presuntas coimas para rezonificar tierras para que sean usadas en el plan Procrear. Son las que llevaron a la cárcel al hermano Mariano (ahora con domiciliaria y permiso para salir a trabajar) y a algunas de los funcionarios más importantes de la gestión.