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Ninguno de sus coroneles logró juntarle a Garro más votos que los que sacó Macri

Una lectura profunda de los resultados en cada uno de los circuitos permite al comando electoral del intendente evaluar las causas políticas por la cuales no logró escapar de la caída del presidente. En algunos lugares, incluso, la boleta nacional sacó más votos que la local. El poder de los jefes territoriales queda en el ojo de la tormenta.

Del análisis de la pelea voto a voto durante las PASO del domingo, surge que dentro del oficialismo entró en crisis el poder de los jefes territoriales del intendente Julio Garro, quienes no consiguieron despegar al cuerpo de boleta local de la caída que experimentó el presidente Mauricio Macri. La primera lectura indica que no hubo en los barrios una penetración del mensaje en defensa de la gestión local y que lo que se impuso fue el malestar generalizado por la situación económica.

El resultado refleja que prácticamente no hubo diferencia entre los números del presidente con los del intendente. Incluso en algunos lugares, los pocos en los que Macri le ganó a Alberto Fernández, el cuerpo de boleta nacional obtuvo más sufragios que en el orden local. La lectura fina de los guarismos deja a los “coroneles”, aquellos dirigentes que tienen responsabilidad sobre el armado político en las distintas zonas del distrito, en situación incómoda, como responsables de un escenario que puede complicar la reelección del jefe comunal.

Locales desplegados por todo el distrito, en los que después de la elección quedaron arrumbadas las boletas sin repartir; funcionarios que no hicieron valer el manejo que tienen de las delegaciones y las cooperativas que prestan servicio en los barrios; candidatos que en situaciones conflictivas como el prolongado apagón que sufrieron los platenses defendieron los intereses de la empresa prestadora del servicio. Algunas de las situaciones estudiadas con detenimiento en el escenarios post PASO. Y se combinan con lo que pudo ser una defensa menos intensa de lo esperada de la gestión, en el contacto con los vecinos. Luces LED, cámaras de seguridad, obras hidráulicas y planes de prevención de inundaciones, más servicios, y mayor presencia policial, son los ejes de la campaña que no habrían llegado en el mensaje como el intendente pretendía.

Más allá de que en las PASO Garro fue el candidato más votado de manera individual en todo el territorio, en la mayor parte de los barrios periféricos el Frente Juntos por el Cambio sacó menos votos que el Frente de Todos con sus cinco precandidatos.

Los apuntados por esa situación son los principales referentes a los que el jefe comunal confía el despliegue en los cuatro puntos cardinales del distrito. Aparecen en este grupo “coroneles” importantes como los dos candidatos a concejales y miembros del gabinete, Darío Ganduglia y Nelson Marino. El primero maneja una de las zonas de las más pobladas como Los Hornos y el segundo domina un amplio territorio si se mide en kilómetros cuadrados, como Villa Elisa, Hernández, Romero, Olmos y San Carlos.

También funcionarios de peso como Marcelo Leguizamón, con manejo en Altos de San Lorenzo; Luis Barbier en la inmensa (por extensión y población) Villa Elvira. O aliados políticos en la coalición de gobierno, como el concejal Javier Mor Roig, encargado de Tolosa junto a la presidenta del Concejo Deliberante Ileana Cid. Y los radicales, principales socios de Cambiemos que se encargaron del trabajo en el Barrio Hipódromo y otro sector de Villa Elvira.

Tampoco se salvan totalmente aquellos que comandan las zonas donde el oficialismo se impuso. Ninguno de ellos logró que los votantes eligieran la boleta de Garro aunque descartaran la de Macri. Más bien todo lo contrario: en las zonas donde Macri le ganó a Fernández, las cinco listas peronistas se separaron más en caudal de votos de su candidato presidencial. Eso podría estar mostrando un corte de boleta en sentido contrario al que se esperaba. 

En este grupo aparecen el ex presidente del Concejo Deliberante y referente de la juventud del PRO, Fernando Ponce quien tiene el control del Casco Urbano, y Juan Pablo Allan, el senador que va por la reelección y tiene el manejo de City Bell y Gonnet.

El número global obtenido por los dos extremos de la boleta de Juntos por el Cambio muestra una diferencia insignificante, que en porcentaje es favorable a Macri sobre Garro. Fueron 139.237 (el 35,54%) los platenses que eligieron la continuidad del presidente, mientras que unos 143.933 (35,34%) fueron los que lo hicieron por el intendente. Cabe en ese punto aclarar que el electorado total es levemente inferior en el caso de la elección nacional porque no incluye a los extranjeros.

La mirada del número global agrava la evaluación del trabajo en los barrios si se tiene en cuenta que la boleta que logró un despegue, aunque sea mínimo, fue la de la gobernadora María Eugenia Vidal, que sacó con el mismo padrón que Garro 8.500 votos más: 152.591 (37,5%).

 

BARRIO POR BARRIO

Las zonas donde el oficialismo más sufrió fueron Villa Elvira, Altos de San Lorenzo y Arana en el sudeste platense; Olmos, Los Hornos, San Carlos, Romero y Abasto en sudoeste y en localidades como City Bell, Villa Elisa y Arturo Seguí, en el norte. Son sectores “regenteadas” políticamente por Marino, Allan, Ganduglia, Barbier y el radicalismo.

Uno de los casos testigos es el circuito 496 completo (de la A a la F) que ocupa toda la zona sur, desde Villa Elvira hasta Arana y Altos de San Lorenzo. Allí el triunfo del Frente de Todos fue contundente en todos los niveles. Alberto Fernández sacó el 49,9% y sus cinco candidatos a intendente obtuvieron el 50,91%.

Tampoco en esa zona los votos de Julio Garro se despegaron de los que obtuvo el presidente Macri. La relación fue de 22,27% en el orden nacional y 22,19% en lo local.

Si se tienen en cuenta los lugares de La Plata donde el presidente se impuso llama la atención lo que podría ser un corte de boleta en favor de los candidatos locales del Frente de Todos.

Sumados todos esos circuitos, que son 28 en total y están ubicados fundamentalmente en el casco urbano, un sector de Los Hornos y Gonnet, es sensiblemente mayor la distancia que sacaron, todos juntos, Florencia Saintout, Victoria Tolosa Paz, Guillermo Escudero, Luis Arias y Federico Martelli de su candidato presidencial Alberto Fernández, que la diferencia que logró Garro respecto de Macri. Fue de 4.469 votos en el primer caso y de 1.864 en el segundo.

Los números abonan la hipótesis de que falló en la campaña local el discurso basado en la reivindicación de la gestión, algo que el jefe comunal había pedido explícitamente fuera transmitido a la militancia barrial por sus principales espadas territoriales.

Se entiende en ese marco la reacción inicial del mandatario, quien en la primera reunión de gabinete ampliado post PASO reclamó que en los próximos meses haya una clara municipalización de la campaña, en la que se se buscará confrontar mano a mano con el "perfil político kirchnerista y de La Cámpora" de la candidata ganadora del peronismo, Florencia Saintout.

Una lectura profunda de los resultados en cada uno de los circuitos permite al comando electoral del intendente evaluar las causas políticas por la cuales no logró escapar de la caída del presidente. En algunos lugares, incluso, la boleta nacional sacó más votos que la local. El poder de los jefes territoriales queda en el ojo de la tormenta.

15 de agosto de 2019

Del análisis de la pelea voto a voto durante las PASO del domingo, surge que dentro del oficialismo entró en crisis el poder de los jefes territoriales del intendente Julio Garro, quienes no consiguieron despegar al cuerpo de boleta local de la caída que experimentó el presidente Mauricio Macri. La primera lectura indica que no hubo en los barrios una penetración del mensaje en defensa de la gestión local y que lo que se impuso fue el malestar generalizado por la situación económica.

El resultado refleja que prácticamente no hubo diferencia entre los números del presidente con los del intendente. Incluso en algunos lugares, los pocos en los que Macri le ganó a Alberto Fernández, el cuerpo de boleta nacional obtuvo más sufragios que en el orden local. La lectura fina de los guarismos deja a los “coroneles”, aquellos dirigentes que tienen responsabilidad sobre el armado político en las distintas zonas del distrito, en situación incómoda, como responsables de un escenario que puede complicar la reelección del jefe comunal.

Locales desplegados por todo el distrito, en los que después de la elección quedaron arrumbadas las boletas sin repartir; funcionarios que no hicieron valer el manejo que tienen de las delegaciones y las cooperativas que prestan servicio en los barrios; candidatos que en situaciones conflictivas como el prolongado apagón que sufrieron los platenses defendieron los intereses de la empresa prestadora del servicio. Algunas de las situaciones estudiadas con detenimiento en el escenarios post PASO. Y se combinan con lo que pudo ser una defensa menos intensa de lo esperada de la gestión, en el contacto con los vecinos. Luces LED, cámaras de seguridad, obras hidráulicas y planes de prevención de inundaciones, más servicios, y mayor presencia policial, son los ejes de la campaña que no habrían llegado en el mensaje como el intendente pretendía.

Más allá de que en las PASO Garro fue el candidato más votado de manera individual en todo el territorio, en la mayor parte de los barrios periféricos el Frente Juntos por el Cambio sacó menos votos que el Frente de Todos con sus cinco precandidatos.

Los apuntados por esa situación son los principales referentes a los que el jefe comunal confía el despliegue en los cuatro puntos cardinales del distrito. Aparecen en este grupo “coroneles” importantes como los dos candidatos a concejales y miembros del gabinete, Darío Ganduglia y Nelson Marino. El primero maneja una de las zonas de las más pobladas como Los Hornos y el segundo domina un amplio territorio si se mide en kilómetros cuadrados, como Villa Elisa, Hernández, Romero, Olmos y San Carlos.

También funcionarios de peso como Marcelo Leguizamón, con manejo en Altos de San Lorenzo; Luis Barbier en la inmensa (por extensión y población) Villa Elvira. O aliados políticos en la coalición de gobierno, como el concejal Javier Mor Roig, encargado de Tolosa junto a la presidenta del Concejo Deliberante Ileana Cid. Y los radicales, principales socios de Cambiemos que se encargaron del trabajo en el Barrio Hipódromo y otro sector de Villa Elvira.

Tampoco se salvan totalmente aquellos que comandan las zonas donde el oficialismo se impuso. Ninguno de ellos logró que los votantes eligieran la boleta de Garro aunque descartaran la de Macri. Más bien todo lo contrario: en las zonas donde Macri le ganó a Fernández, las cinco listas peronistas se separaron más en caudal de votos de su candidato presidencial. Eso podría estar mostrando un corte de boleta en sentido contrario al que se esperaba. 

En este grupo aparecen el ex presidente del Concejo Deliberante y referente de la juventud del PRO, Fernando Ponce quien tiene el control del Casco Urbano, y Juan Pablo Allan, el senador que va por la reelección y tiene el manejo de City Bell y Gonnet.

El número global obtenido por los dos extremos de la boleta de Juntos por el Cambio muestra una diferencia insignificante, que en porcentaje es favorable a Macri sobre Garro. Fueron 139.237 (el 35,54%) los platenses que eligieron la continuidad del presidente, mientras que unos 143.933 (35,34%) fueron los que lo hicieron por el intendente. Cabe en ese punto aclarar que el electorado total es levemente inferior en el caso de la elección nacional porque no incluye a los extranjeros.

La mirada del número global agrava la evaluación del trabajo en los barrios si se tiene en cuenta que la boleta que logró un despegue, aunque sea mínimo, fue la de la gobernadora María Eugenia Vidal, que sacó con el mismo padrón que Garro 8.500 votos más: 152.591 (37,5%).

 

BARRIO POR BARRIO

Las zonas donde el oficialismo más sufrió fueron Villa Elvira, Altos de San Lorenzo y Arana en el sudeste platense; Olmos, Los Hornos, San Carlos, Romero y Abasto en sudoeste y en localidades como City Bell, Villa Elisa y Arturo Seguí, en el norte. Son sectores “regenteadas” políticamente por Marino, Allan, Ganduglia, Barbier y el radicalismo.

Uno de los casos testigos es el circuito 496 completo (de la A a la F) que ocupa toda la zona sur, desde Villa Elvira hasta Arana y Altos de San Lorenzo. Allí el triunfo del Frente de Todos fue contundente en todos los niveles. Alberto Fernández sacó el 49,9% y sus cinco candidatos a intendente obtuvieron el 50,91%.

Tampoco en esa zona los votos de Julio Garro se despegaron de los que obtuvo el presidente Macri. La relación fue de 22,27% en el orden nacional y 22,19% en lo local.

Si se tienen en cuenta los lugares de La Plata donde el presidente se impuso llama la atención lo que podría ser un corte de boleta en favor de los candidatos locales del Frente de Todos.

Sumados todos esos circuitos, que son 28 en total y están ubicados fundamentalmente en el casco urbano, un sector de Los Hornos y Gonnet, es sensiblemente mayor la distancia que sacaron, todos juntos, Florencia Saintout, Victoria Tolosa Paz, Guillermo Escudero, Luis Arias y Federico Martelli de su candidato presidencial Alberto Fernández, que la diferencia que logró Garro respecto de Macri. Fue de 4.469 votos en el primer caso y de 1.864 en el segundo.

Los números abonan la hipótesis de que falló en la campaña local el discurso basado en la reivindicación de la gestión, algo que el jefe comunal había pedido explícitamente fuera transmitido a la militancia barrial por sus principales espadas territoriales.

Se entiende en ese marco la reacción inicial del mandatario, quien en la primera reunión de gabinete ampliado post PASO reclamó que en los próximos meses haya una clara municipalización de la campaña, en la que se se buscará confrontar mano a mano con el "perfil político kirchnerista y de La Cámpora" de la candidata ganadora del peronismo, Florencia Saintout.

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Una lectura profunda de los resultados en cada uno de los circuitos permite al comando electoral del intendente evaluar las causas políticas por la cuales no logró escapar de la caída del presidente. En algunos lugares, incluso, la boleta nacional sacó más votos que la local. El poder de los jefes territoriales queda en el ojo de la tormenta.