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Con la Escuela Pincha y los Campeones del '86: el emotivo y último adiós al Tata Brown

A los 62 años falleció José Luis Brown. Un hombre querido por muchos y respetado como pocos. Desde las glorias históricas de Estudiantes, hasta los últimos jugadores Campeones del Mundo con Argentina. Dirigentes, ex compañeros y fanáticos del Pincha, todos se juntaron para despedir al defensor que sin dudas dejó su marca en todo el mundo futbolero.

Todavía no eran las 8 de la mañana y ya había gente esperando que se abrieran las puertas de la sede de calle 53. Uno de los que aguardaba ansioso era Juan Carlos Barros, mejor conocido como Carlitos. “Allá por el ‘93, yo era un pibe que estaba en situación de calle y siempre iba a ver los entrenamientos a 1 y 57. Un día el Tata me invitó a estar con ellos y así todos empezaron a ayudarme”, recuerda el hombre sobre lo sucedido a sus 8 años de edad y que sirve para dar testimonio de quién era José Luis Brown. 

Este martes, la casa de Estudiantes se transforma de poco en un desfiladero de personalidades destacadas de la historia del fútbol argentino. Juan Ramón Verón, Carlos Pachame, Rubén Agüero, Miguel Lemme, el Bocha Flores, Patricio Hernández, Julián Camino, Claudio Gugnali y Alejandro Sabella -como buenos anfitriones- son algunos de los primeros ex futbolistas en entrar al Salón de los Espejos. 

Allí están los familiares, quienes con un fuerte abrazo y una mirada profunda, reciben ese apoyo y sienten el reconocimiento de cada uno de los ex compañeros y amigos del Tata. En esa sala, también se escuchan las voces de históricos periodistas que cuentan alguna anécdota con el defensor que supo alcanzar la gloria máxima en el Estadio Azteca. 

“Fue como un padre para mí. Era la primera vez que yo salía de Argentina, él me recibió en España y me enseñó todo. Me adoptó como a un hijo”, confiesa Blas Armando Giunta al borde de las lágrimas, a 0221.com.ar. El aguerrido y metedor mediocampista de pasado en Boca, mostró su costado más sensible al rememorar lo sucedido en 1989, cuando ambos coincidieron y defendieron los colores del Real de Murcia. 

El Tata tenía, y tiene, eso: el respeto de todo el mundo del fútbol. Las coronas de flores que se van acomodando en el salón, dan fé de esto. “Los Leales”, “Club Atlético Boca Juniors”, “Ex jugadores de Boca Juniors”, “Dirigencia de Estudiantes”, “Asociación del Fútbol Argentino” y “Daniel Angelici”, son algunas de los nombres que estan escritos en los arreglos conmemorativos. La última que llega es la del astro, “Diego Armando Maradona”. Son las 11 y la sede empieza a quedar chica. 

En la vereda de la calle 53 ya no hay espacio para las cámaras de los canales nacionales y de periodistas locales. El primer gran tumulto se genera a medida que se acerca otro de los ex compañeros de José Luis. Es Ricardo Bochini, campeon en México ‘86 y uno de los mejores jugadores en la historia del fútbol argentino. “La humildad, el compañerismo y estar siempre apoyando en los buenos y malos momentos, es lo que lo hacían un hombre de bien”, dice el Bocha haciendo referencias al buen trato que tenían entre ambos cada vez que se enfrentaban Estudiantes e Independiente, dos enérgicos rivales de todos los tiempos. 

Casi de manera simultánea, las cámaras empiezan a enfocar hacia otro sector. Por el medio del cordón policial apostado en la vereda de calle 53, venía ellos: Los Campeones del ‘86. Pumpido, Ruggeri, Tapia, Giusti, Burruchaga, Batista, Enrique y Garré, ingresan a la sede con la cabeza gacha, sin hacer declaraciones y ante los aplausos de los hinchas que ya empezaban a hacer fila para darle el último adiós al Tata. 

En esa sala donde ya se encontraba el núcleo duro de la Escuela Pincharrata, ahora está ocupada ocupada también por el último grupo de jugadores de fútbol que consiguió levantar una copa del mundo para Argentina. Los Héroes de Old Trafford y los del ‘86. Cuanta gloria, cuanto fútbol. Los saludos van y vienen, pero todos están ahí para despedir a un hombre que tenía ADN Pincha, pero tatuada la celeste y blanca. 

Así, con un profundo respeto y entre medio de las vitrinas plagadas de copas y logros de Estudiantes, sus familiares, amigos, ex compañeros e hinchas, le dieron el último adiós a José Luis Brown. Ese hombre que nació en Ranchos, se formó en las inferiores albirrojas, tuvo como profesor al Carlos Salvador Bilardo y se convirtió en su fiel discípulo, fue despedido como un verdadero ídolo. Las puertas de las Sede que tantas veces lo vieron ingresar, hoy lo vieron salir por última vez. Sin embargo de donde nunca podrá salir es del recuerdo de cada fanático del Pincha y amante del fútbol, que siempre lo tendrán presente por su coraje dentro de la cancha y su humildad fuera de ella.

A los 62 años falleció José Luis Brown. Un hombre querido por muchos y respetado como pocos. Desde las glorias históricas de Estudiantes, hasta los últimos jugadores Campeones del Mundo con Argentina. Dirigentes, ex compañeros y fanáticos del Pincha, todos se juntaron para despedir al defensor que sin dudas dejó su marca en todo el mundo futbolero.

13 de agosto de 2019

Todavía no eran las 8 de la mañana y ya había gente esperando que se abrieran las puertas de la sede de calle 53. Uno de los que aguardaba ansioso era Juan Carlos Barros, mejor conocido como Carlitos. “Allá por el ‘93, yo era un pibe que estaba en situación de calle y siempre iba a ver los entrenamientos a 1 y 57. Un día el Tata me invitó a estar con ellos y así todos empezaron a ayudarme”, recuerda el hombre sobre lo sucedido a sus 8 años de edad y que sirve para dar testimonio de quién era José Luis Brown. 

Este martes, la casa de Estudiantes se transforma de poco en un desfiladero de personalidades destacadas de la historia del fútbol argentino. Juan Ramón Verón, Carlos Pachame, Rubén Agüero, Miguel Lemme, el Bocha Flores, Patricio Hernández, Julián Camino, Claudio Gugnali y Alejandro Sabella -como buenos anfitriones- son algunos de los primeros ex futbolistas en entrar al Salón de los Espejos. 

Allí están los familiares, quienes con un fuerte abrazo y una mirada profunda, reciben ese apoyo y sienten el reconocimiento de cada uno de los ex compañeros y amigos del Tata. En esa sala, también se escuchan las voces de históricos periodistas que cuentan alguna anécdota con el defensor que supo alcanzar la gloria máxima en el Estadio Azteca. 

“Fue como un padre para mí. Era la primera vez que yo salía de Argentina, él me recibió en España y me enseñó todo. Me adoptó como a un hijo”, confiesa Blas Armando Giunta al borde de las lágrimas, a 0221.com.ar. El aguerrido y metedor mediocampista de pasado en Boca, mostró su costado más sensible al rememorar lo sucedido en 1989, cuando ambos coincidieron y defendieron los colores del Real de Murcia. 

El Tata tenía, y tiene, eso: el respeto de todo el mundo del fútbol. Las coronas de flores que se van acomodando en el salón, dan fé de esto. “Los Leales”, “Club Atlético Boca Juniors”, “Ex jugadores de Boca Juniors”, “Dirigencia de Estudiantes”, “Asociación del Fútbol Argentino” y “Daniel Angelici”, son algunas de los nombres que estan escritos en los arreglos conmemorativos. La última que llega es la del astro, “Diego Armando Maradona”. Son las 11 y la sede empieza a quedar chica. 

En la vereda de la calle 53 ya no hay espacio para las cámaras de los canales nacionales y de periodistas locales. El primer gran tumulto se genera a medida que se acerca otro de los ex compañeros de José Luis. Es Ricardo Bochini, campeon en México ‘86 y uno de los mejores jugadores en la historia del fútbol argentino. “La humildad, el compañerismo y estar siempre apoyando en los buenos y malos momentos, es lo que lo hacían un hombre de bien”, dice el Bocha haciendo referencias al buen trato que tenían entre ambos cada vez que se enfrentaban Estudiantes e Independiente, dos enérgicos rivales de todos los tiempos. 

Casi de manera simultánea, las cámaras empiezan a enfocar hacia otro sector. Por el medio del cordón policial apostado en la vereda de calle 53, venía ellos: Los Campeones del ‘86. Pumpido, Ruggeri, Tapia, Giusti, Burruchaga, Batista, Enrique y Garré, ingresan a la sede con la cabeza gacha, sin hacer declaraciones y ante los aplausos de los hinchas que ya empezaban a hacer fila para darle el último adiós al Tata. 

En esa sala donde ya se encontraba el núcleo duro de la Escuela Pincharrata, ahora está ocupada ocupada también por el último grupo de jugadores de fútbol que consiguió levantar una copa del mundo para Argentina. Los Héroes de Old Trafford y los del ‘86. Cuanta gloria, cuanto fútbol. Los saludos van y vienen, pero todos están ahí para despedir a un hombre que tenía ADN Pincha, pero tatuada la celeste y blanca. 

Así, con un profundo respeto y entre medio de las vitrinas plagadas de copas y logros de Estudiantes, sus familiares, amigos, ex compañeros e hinchas, le dieron el último adiós a José Luis Brown. Ese hombre que nació en Ranchos, se formó en las inferiores albirrojas, tuvo como profesor al Carlos Salvador Bilardo y se convirtió en su fiel discípulo, fue despedido como un verdadero ídolo. Las puertas de las Sede que tantas veces lo vieron ingresar, hoy lo vieron salir por última vez. Sin embargo de donde nunca podrá salir es del recuerdo de cada fanático del Pincha y amante del fútbol, que siempre lo tendrán presente por su coraje dentro de la cancha y su humildad fuera de ella.

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A los 62 años falleció José Luis Brown. Un hombre querido por muchos y respetado como pocos. Desde las glorias históricas de Estudiantes, hasta los últimos jugadores Campeones del Mundo con Argentina. Dirigentes, ex compañeros y fanáticos del Pincha, todos se juntaron para despedir al defensor que sin dudas dejó su marca en todo el mundo futbolero.