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La historia de un exPincha que vio morir a su padre en la cancha y ahora juega en la D

Un relato envuelto por la tragedia y que tiene como protagonista a un futbolista que se formó en las inferiores del León y llegó a debutar en la Primera de Estudiantes. En la actualidad busca resurgir y juega la última categoría del Ascenso. 

Para el hincha y fanático del Pincha, el nombre de Ezequiel Miranda puede pasar desapercibido y quizás ni recuerden que fue uno de los juveniles que disputó aquel encuentro del 2015 que terminó empatado ante Rosario Central y que al equipo lo dirigió interinamente Nelson Vivas

El delantero tiene apenas 22 años, ahora es jugador del Deportivo Paraguayo, club de la Primera D, y busca resurgir en su carrera profesional, al mismo tiempo que lucha por dejar atrás la trágica muerte de su padre, la cual se dio en el 2012 y en la que también estuvo involucrado el fútbol. 

Miranda, en una entrevista con el diario Infobae, relató lo difícil que fue para él recuperarse tras haber perdido a su papá en un hecho insólito. Un 28 de octubre del 2012, el padre de Ezequiel quedó en medio de una pelea en un partido de barrio, en donde uno de los implicados decidió entrar con su auto a toda velocidad al terreno de juego, apuntando contra toda la multitud. En ese momento, el padre del ex hombre del Pincha se abalanzó para tratar de proteger a su hijo y otra mujer, pero él terminó siendo atropellado por el desquiciado conductor

Horas más tarde terminó, el papá del futbolista terminó falleciendo en el Hospital y así inició un largo proceso judicial, plagado de incertidumbre y en donde recién luego de 2 años del hecho lograron encontrar al conductor. El mismo transita una pena de 8 años de prisión. 

Este episodio cambió por completo la vida de Ezequiel, quien nació en Florencio Varela y llegó al Pincha con edad de infantiles. “El club tiene una escuela de fútbol muy buena. Me querían mucho. Los técnicos, los profes, todos fueron al velorio de mi papá”, cuenta el extremo por izquierda que debutó en el 2015 en la Primera del León. 

A los 15 años de edad, Miranda sacó fuerzas de donde parecía no haber y se apegó al apoyo de sus seres queridos, con tal de seguir haciendo lo que más le gusta: jugar al fútbol. “A mi me cayó tarde la ficha de lo mi papá. Empecé a bajar el rendimiento, y me bajaron de categoría”, recuerda el hoy jugador de Deportivo Paraguayo. 

Ezequiel sumó minutos en la máxima categoría, en el partido entre Estudiantes y Rosario Central, con Nelson Vivas como técnico interino y en la previa a lo que fue el primer ciclo de Gabriel Milito como DT albirrojo. Jugó los últimos 15 minutos e ingresó en lugar de Elías Umeres, en un duelo que terminó empatado 1 a 1.

Con la llegada de este nuevo entrenador, fue perdiendo consideración y luego de estar un tiempo en la Reserva, terminó quedando libre. “Estuve seis meses parado. Entrenaba pero no jugaba partidos. Los primeros meses fueron durísimos. Iba al psicólogo y lo escuchaba pero no le daba bola”, agregó reconociendo que esas actitudes fueron un error. 

Ezequiel Miranda en la actualidad juega en Deportivo Paraguayo, club de la Primera D, y su objetivo es regresar al lugar que alguna vez ocupó. Según su propio relato, la madre y Dios, fueron el combustible del motor que lo llevó a continuar y seguir persiguiendo el sueño que cumplió de manera efímera hace un tiempo atrás, pero que hoy en día busca que se haga realidad otra vez. 

 

Un relato envuelto por la tragedia y que tiene como protagonista a un futbolista que se formó en las inferiores del León y llegó a debutar en la Primera de Estudiantes. En la actualidad busca resurgir y juega la última categoría del Ascenso. 

11 de julio de 2019

Para el hincha y fanático del Pincha, el nombre de Ezequiel Miranda puede pasar desapercibido y quizás ni recuerden que fue uno de los juveniles que disputó aquel encuentro del 2015 que terminó empatado ante Rosario Central y que al equipo lo dirigió interinamente Nelson Vivas

El delantero tiene apenas 22 años, ahora es jugador del Deportivo Paraguayo, club de la Primera D, y busca resurgir en su carrera profesional, al mismo tiempo que lucha por dejar atrás la trágica muerte de su padre, la cual se dio en el 2012 y en la que también estuvo involucrado el fútbol. 

Miranda, en una entrevista con el diario Infobae, relató lo difícil que fue para él recuperarse tras haber perdido a su papá en un hecho insólito. Un 28 de octubre del 2012, el padre de Ezequiel quedó en medio de una pelea en un partido de barrio, en donde uno de los implicados decidió entrar con su auto a toda velocidad al terreno de juego, apuntando contra toda la multitud. En ese momento, el padre del ex hombre del Pincha se abalanzó para tratar de proteger a su hijo y otra mujer, pero él terminó siendo atropellado por el desquiciado conductor

Horas más tarde terminó, el papá del futbolista terminó falleciendo en el Hospital y así inició un largo proceso judicial, plagado de incertidumbre y en donde recién luego de 2 años del hecho lograron encontrar al conductor. El mismo transita una pena de 8 años de prisión. 

Este episodio cambió por completo la vida de Ezequiel, quien nació en Florencio Varela y llegó al Pincha con edad de infantiles. “El club tiene una escuela de fútbol muy buena. Me querían mucho. Los técnicos, los profes, todos fueron al velorio de mi papá”, cuenta el extremo por izquierda que debutó en el 2015 en la Primera del León. 

A los 15 años de edad, Miranda sacó fuerzas de donde parecía no haber y se apegó al apoyo de sus seres queridos, con tal de seguir haciendo lo que más le gusta: jugar al fútbol. “A mi me cayó tarde la ficha de lo mi papá. Empecé a bajar el rendimiento, y me bajaron de categoría”, recuerda el hoy jugador de Deportivo Paraguayo. 

Ezequiel sumó minutos en la máxima categoría, en el partido entre Estudiantes y Rosario Central, con Nelson Vivas como técnico interino y en la previa a lo que fue el primer ciclo de Gabriel Milito como DT albirrojo. Jugó los últimos 15 minutos e ingresó en lugar de Elías Umeres, en un duelo que terminó empatado 1 a 1.

Con la llegada de este nuevo entrenador, fue perdiendo consideración y luego de estar un tiempo en la Reserva, terminó quedando libre. “Estuve seis meses parado. Entrenaba pero no jugaba partidos. Los primeros meses fueron durísimos. Iba al psicólogo y lo escuchaba pero no le daba bola”, agregó reconociendo que esas actitudes fueron un error. 

Ezequiel Miranda en la actualidad juega en Deportivo Paraguayo, club de la Primera D, y su objetivo es regresar al lugar que alguna vez ocupó. Según su propio relato, la madre y Dios, fueron el combustible del motor que lo llevó a continuar y seguir persiguiendo el sueño que cumplió de manera efímera hace un tiempo atrás, pero que hoy en día busca que se haga realidad otra vez. 

 

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Un relato envuelto por la tragedia y que tiene como protagonista a un futbolista que se formó en las inferiores del León y llegó a debutar en la Primera de Estudiantes. En la actualidad busca resurgir y juega la última categoría del Ascenso.