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Del "marimacho" y el barrio, a quedar en la historia: el camino de las Triperas a Primera

A fines de julio Gimnasia anunciaba la vuelta de la disciplina y en poco más de diez meses estrenaron la camiseta oficial, jugaron en el Bosque, se quedaron con el campeonato y lograron el esperado ascenso. Cómo arrancaron, qué estereotipos derribaron y cuáles son los desafíos del equipo que disputará la próxima temporada en la máxima categoría y será parte de la primera edición de la liga profesional.  

La bandera azul y blanca flamea con fuerza en un mediodía nublado, con pocos intervalos de sol. Los chorizos, bondiolas y chinchulines crujen en las parrillas improvisadas en la entrada del Bosque: la emboscada de quienes se ejercitan o pasan casualmente por la avenida que termina en el Monumento. Las hojas vuelan en la entrada principal del Juan Carmelo Zerillo y once chicas ingresan, vestidas con el equipo deportivo del club.

—Ah, son las chicas del fútbol femenino. No las conocía –dijo un hombre, apostado en la garita de seguridad.

—Ya nos vas a conocer –le dijo entre dientes una de ellas, mientras entraba del brazo de una de sus compañeras. 

Florencia Sánchez, Juana Bilos, Dolores Schödlbauer, Mercedes Carlini, Agustina Maturano, Pilar Reina, Milagros Oliver, Lali Esquivel, Julieta Blanco, Celeste Ferrarini, Lucía Guiñazú son parte del plantel de fútbol femenino de Gimnasia que obtuvo el campeonato de la Primera B y logró el ascenso a la máxima categoría, donde serán parte del inicio del profesionalismo.

Aún de fiesta después de haber cumplido todos los objetivos del cuerpo técnico tras la vuelta de la disciplina a la institución mens sana, contaron en un mano a mano con 0221.com.ar como fue el camino que las dejó en historia del Lobo. Desde los estereotipos de género, los cuestionamientos familiares y en el colegio o en el barrio, para seguir su deseo de jugar a la pelota.

*-*-*

“Una vez me invitaron a un fútbol 5 unos compañeros, les faltaba uno. Y el otro equipo dijo que no a jugar si había una mujer. Cuestión que fuimos y no jugaron. Obviamente que te sentís mal, ahí te das cuenta de la cabeza que tienen los hombres”. La que habla es Dolores, la lateral de 19 años que arrancó en la Liga Amateur de Fútbol. Practicó tres años fútbol 7 y seis meses en cancha de 11 hasta que quedó en Gimnasia.  

La historia de Lola se replica en varias de sus compañeras. Las pibas que tuvieron que aguantar que las llamaran “marimacho”, además de miradas y cuestionamientos por elegir un “deporte de hombres”. Agustina tiene 17 y es la más chica del plantel: también soportó comentarios similares. “Decían ‘cómo te va a pasar una chica, cómo te va a gambetear’”, cuenta la adolescente que cursa el último año del secundario en el Colegio del Carmen.

Después de varios meses fuera de las canchas por una lesión ligamentaria, Pilar recibió el alta médica. Fue el pasado 3 de junio, el día del aniversario de club. “Si bien siempre me gustó jugar al fútbol y quise ir a un club, a mis papás no les copaba mucho la idea, me mandaron a hockey porque tenía botines. Duré seis años”, recuerda la delantera de 22 años.

“Lo sufrió más mí vieja porque otras madres le decían ‘te parece comprarle botines a tu nena’, ‘por qué no la mandas a baile’", agrega Lucía, la extremo por derecha de 20 años que fue la cara de la campaña de “Historia”, la camiseta oficial de Gimnasia que ellas estrenaron antes que el conjunto masculino, un episodio inédito.

Muchas se enamoraron de la pelota en el barrio, con sus familiares, en unas vacaciones en la playa o por haber tenido la suerte de cruzarse con un entrenador que les preguntara si querían jugar con varones. Desde ahí no pararon. Derribaron los prejuicios y mandatos sociales sobre las actividades que se “esperan” para una chica.

La mayoría de las jugadoras arribó desde Villa San Carlos, el equipo de Berisso que conducía Mauro Córdoba, el DT que a fines de julio del año pasado desembarcó en el Lobo, en la vuelta del fútbol femenino albiazul. Otras quedaron en las pruebas que hizo el club y una tanda llegó de Estudiantes. “Ni bien armó fútbol femenino Gimnasia me pasé porque soy hincha”, resalta Milagros, la volante central de 23 años que estudia Educación Física.

*-*-*

Desde fines de marzo hasta finales de mayo: las semanas frenéticas que cambiaron la historia del fútbol femenino de Gimnasia. Las vivieron con mucha ansiedad y nervios, especialmente la previa al primer partido en el estadio del Bosque.

Luego de que varios equipos de Primera División empezaran a disputar partidos en las canchas donde cada fin de semana se desplegaban los encuentros masculinos, llegó el turno del Lobo. La manada jugó el 23 de marzo ante más de 6.000 personas, en una tarde soñada, que terminó con una victoria por 2 a 0 a Banfield

Fue darnos un lugar muy importante. Particularmente lo sentí como un regalo, después de haber jugado tanto al fútbol, el estar en una cancha repleta y sentir todo lo que la gente demostraba, cantaba. Lo estaban pasando bien. Pero antes no sabíamos si nos iba a sobrepasar o no la situación”, relata Florencia, la 9 del equipo.

El 26 de mayo enfrentaron nuevamente al “taladro”. El Sindicato Argentino de Televisión (SAT), su escolta, perdió y las triperas tenían la gran oportunidad. Dieron vuelta un encuentro, que cerró en 3-2 a favor del equipo platense. Vuelta olímpica, ascenso y desahogo. El salto a las páginas doradas de la institución.

“Salió todo bastante soñado, ideal. Después ya acá en el Bosque fue todo disfrute, nos dedicamos a disfrutarlo y a festejar”, expresa Celeste, la central que primero practicó vóley en la sede de calle 4.  

La fiesta se extendió toda la semana hasta su regreso al Bosque, donde siguió el carnaval. Con una goleada por 8 a 0 ante All Boys, explotaron los papelitos azules y blancos y levantaron la copa que las depositó en la Primera.

*-*-*

Veo a las chicas más que a mi familiares. Es como que vivimos para Gimnasia ahora. Si vivís para Gimnasia, estás todo el día con tus compañeras. Es otra vida distinta, antes iba a cursar y después entrenábamos en la Liga, una hora, una hora y media. Vamos a la psicóloga, vamos a ver a las otras disciplinas, entrenar. Son mínimo cuatro horas por día para Gimnasia”, cuenta Lola para redondear el concepto de Gimnasia como una gran familia.

El trabajo del cuerpo técnico, encabezado por Mauro, fue muy importante para la unidad del grupo de entre 26 y 28 mujeres que prácticamente conviven. Desde que empezaron la pretemporada a principios de enero resignaron vacaciones y fines de semana. Cuando empezó el torneo y arrancaron los viajes, iban hasta las lesionadas y las que no citaban. Arrancaron de cero, pero con un objetivo claro en la mira: ascender.

Ahora se viene la profesionalización. Como contó este medio, el anuncio llegó tras un acuerdo entre la AFA y Futbolistas Argentinos Agremiados, que por primera vez tendrá bajo su órbita a las mujeres. Serán 24 millones de pesos anuales los que se destinarán a los equipos que jueguen en Primera División, recibiendo cada uno alrededor de 125 mil pesos por mes. Según lo comunicado, los 16 clubes deberán tener un mínimo de 8 contratos y un máximo de 11, después de julio.

Las futbolistas del Lobo, como sucede en muchos otros equipos, pagan una cuota mensual, que en este caso ronda los 500 pesos, con la que la institución les garantiza el lugar para entrenar y jugar, elementos de trabajo e indumentaria, gastos organizativos para partidos de local -árbitro, ambulancia, policía, etc-, traslados cuando les toca ser visitantes, viandas de comida y la cobertura médica en caso de lesiones o problemas de salud. No obstante, organizan rifas y la venta de las entradas de las plateas del partido del sábado pasado en el Bosque fue destinado a la disciplina.

Va a ser un tema a charlar mucho. Ni siquiera tiene un claro absoluto de AFA. No hay una bajada de línea que ni siquiera nos diga que esto es así y que se va a resolver así, entonces hay un montón de aristas y cosas a resolver entre todas las partes. Es una etapa de crecimiento para todas, entonces lo resolvemos entre todas”, considera Florencia. A su lado, Mercedes, refuerza: “Se van a ir resolviendo sobre la marcha. Como hasta ahora, se agregó una variable más”.   



En pleno inicio del Mundial de Francia, las chicas del Lobo no desconocen el empuje que le ha dado al deporte la revolución feminista. Además de contar con el apoyo del club, que también cuenta con un área de género que realiza permanentes actividades, aseguran que lograron asentarse como una prioridad en la institución.

Así lo redondea Lola: “Ahí nos damos cuenta del poder que podemos llegar a tener nosotras. Porque nos hicimos notar. Lo que logramos se habló en todo el país del fútbol femenino de Gimnasia y eso lo hicimos nosotras entrenando, jugando, dejando todo siempre. Que se hable del club por las mujeres, te demuestra lo que podemos lograr. Es estrenar la camiseta en el Bosque, ascender, llevar el club a lo más alto. Hace de la mujer algo más poderoso”.

A fines de julio Gimnasia anunciaba la vuelta de la disciplina y en poco más de diez meses estrenaron la camiseta oficial, jugaron en el Bosque, se quedaron con el campeonato y lograron el esperado ascenso. Cómo arrancaron, qué estereotipos derribaron y cuáles son los desafíos del equipo que disputará la próxima temporada en la máxima categoría y será parte de la primera edición de la liga profesional.  

09 de junio de 2019

La bandera azul y blanca flamea con fuerza en un mediodía nublado, con pocos intervalos de sol. Los chorizos, bondiolas y chinchulines crujen en las parrillas improvisadas en la entrada del Bosque: la emboscada de quienes se ejercitan o pasan casualmente por la avenida que termina en el Monumento. Las hojas vuelan en la entrada principal del Juan Carmelo Zerillo y once chicas ingresan, vestidas con el equipo deportivo del club.

—Ah, son las chicas del fútbol femenino. No las conocía –dijo un hombre, apostado en la garita de seguridad.

—Ya nos vas a conocer –le dijo entre dientes una de ellas, mientras entraba del brazo de una de sus compañeras. 

Florencia Sánchez, Juana Bilos, Dolores Schödlbauer, Mercedes Carlini, Agustina Maturano, Pilar Reina, Milagros Oliver, Lali Esquivel, Julieta Blanco, Celeste Ferrarini, Lucía Guiñazú son parte del plantel de fútbol femenino de Gimnasia que obtuvo el campeonato de la Primera B y logró el ascenso a la máxima categoría, donde serán parte del inicio del profesionalismo.

Aún de fiesta después de haber cumplido todos los objetivos del cuerpo técnico tras la vuelta de la disciplina a la institución mens sana, contaron en un mano a mano con 0221.com.ar como fue el camino que las dejó en historia del Lobo. Desde los estereotipos de género, los cuestionamientos familiares y en el colegio o en el barrio, para seguir su deseo de jugar a la pelota.

*-*-*

“Una vez me invitaron a un fútbol 5 unos compañeros, les faltaba uno. Y el otro equipo dijo que no a jugar si había una mujer. Cuestión que fuimos y no jugaron. Obviamente que te sentís mal, ahí te das cuenta de la cabeza que tienen los hombres”. La que habla es Dolores, la lateral de 19 años que arrancó en la Liga Amateur de Fútbol. Practicó tres años fútbol 7 y seis meses en cancha de 11 hasta que quedó en Gimnasia.  

La historia de Lola se replica en varias de sus compañeras. Las pibas que tuvieron que aguantar que las llamaran “marimacho”, además de miradas y cuestionamientos por elegir un “deporte de hombres”. Agustina tiene 17 y es la más chica del plantel: también soportó comentarios similares. “Decían ‘cómo te va a pasar una chica, cómo te va a gambetear’”, cuenta la adolescente que cursa el último año del secundario en el Colegio del Carmen.

Después de varios meses fuera de las canchas por una lesión ligamentaria, Pilar recibió el alta médica. Fue el pasado 3 de junio, el día del aniversario de club. “Si bien siempre me gustó jugar al fútbol y quise ir a un club, a mis papás no les copaba mucho la idea, me mandaron a hockey porque tenía botines. Duré seis años”, recuerda la delantera de 22 años.

“Lo sufrió más mí vieja porque otras madres le decían ‘te parece comprarle botines a tu nena’, ‘por qué no la mandas a baile’", agrega Lucía, la extremo por derecha de 20 años que fue la cara de la campaña de “Historia”, la camiseta oficial de Gimnasia que ellas estrenaron antes que el conjunto masculino, un episodio inédito.

Muchas se enamoraron de la pelota en el barrio, con sus familiares, en unas vacaciones en la playa o por haber tenido la suerte de cruzarse con un entrenador que les preguntara si querían jugar con varones. Desde ahí no pararon. Derribaron los prejuicios y mandatos sociales sobre las actividades que se “esperan” para una chica.

La mayoría de las jugadoras arribó desde Villa San Carlos, el equipo de Berisso que conducía Mauro Córdoba, el DT que a fines de julio del año pasado desembarcó en el Lobo, en la vuelta del fútbol femenino albiazul. Otras quedaron en las pruebas que hizo el club y una tanda llegó de Estudiantes. “Ni bien armó fútbol femenino Gimnasia me pasé porque soy hincha”, resalta Milagros, la volante central de 23 años que estudia Educación Física.

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Desde fines de marzo hasta finales de mayo: las semanas frenéticas que cambiaron la historia del fútbol femenino de Gimnasia. Las vivieron con mucha ansiedad y nervios, especialmente la previa al primer partido en el estadio del Bosque.

Luego de que varios equipos de Primera División empezaran a disputar partidos en las canchas donde cada fin de semana se desplegaban los encuentros masculinos, llegó el turno del Lobo. La manada jugó el 23 de marzo ante más de 6.000 personas, en una tarde soñada, que terminó con una victoria por 2 a 0 a Banfield

Fue darnos un lugar muy importante. Particularmente lo sentí como un regalo, después de haber jugado tanto al fútbol, el estar en una cancha repleta y sentir todo lo que la gente demostraba, cantaba. Lo estaban pasando bien. Pero antes no sabíamos si nos iba a sobrepasar o no la situación”, relata Florencia, la 9 del equipo.

El 26 de mayo enfrentaron nuevamente al “taladro”. El Sindicato Argentino de Televisión (SAT), su escolta, perdió y las triperas tenían la gran oportunidad. Dieron vuelta un encuentro, que cerró en 3-2 a favor del equipo platense. Vuelta olímpica, ascenso y desahogo. El salto a las páginas doradas de la institución.

“Salió todo bastante soñado, ideal. Después ya acá en el Bosque fue todo disfrute, nos dedicamos a disfrutarlo y a festejar”, expresa Celeste, la central que primero practicó vóley en la sede de calle 4.  

La fiesta se extendió toda la semana hasta su regreso al Bosque, donde siguió el carnaval. Con una goleada por 8 a 0 ante All Boys, explotaron los papelitos azules y blancos y levantaron la copa que las depositó en la Primera.

*-*-*

Veo a las chicas más que a mi familiares. Es como que vivimos para Gimnasia ahora. Si vivís para Gimnasia, estás todo el día con tus compañeras. Es otra vida distinta, antes iba a cursar y después entrenábamos en la Liga, una hora, una hora y media. Vamos a la psicóloga, vamos a ver a las otras disciplinas, entrenar. Son mínimo cuatro horas por día para Gimnasia”, cuenta Lola para redondear el concepto de Gimnasia como una gran familia.

El trabajo del cuerpo técnico, encabezado por Mauro, fue muy importante para la unidad del grupo de entre 26 y 28 mujeres que prácticamente conviven. Desde que empezaron la pretemporada a principios de enero resignaron vacaciones y fines de semana. Cuando empezó el torneo y arrancaron los viajes, iban hasta las lesionadas y las que no citaban. Arrancaron de cero, pero con un objetivo claro en la mira: ascender.

Ahora se viene la profesionalización. Como contó este medio, el anuncio llegó tras un acuerdo entre la AFA y Futbolistas Argentinos Agremiados, que por primera vez tendrá bajo su órbita a las mujeres. Serán 24 millones de pesos anuales los que se destinarán a los equipos que jueguen en Primera División, recibiendo cada uno alrededor de 125 mil pesos por mes. Según lo comunicado, los 16 clubes deberán tener un mínimo de 8 contratos y un máximo de 11, después de julio.

Las futbolistas del Lobo, como sucede en muchos otros equipos, pagan una cuota mensual, que en este caso ronda los 500 pesos, con la que la institución les garantiza el lugar para entrenar y jugar, elementos de trabajo e indumentaria, gastos organizativos para partidos de local -árbitro, ambulancia, policía, etc-, traslados cuando les toca ser visitantes, viandas de comida y la cobertura médica en caso de lesiones o problemas de salud. No obstante, organizan rifas y la venta de las entradas de las plateas del partido del sábado pasado en el Bosque fue destinado a la disciplina.

Va a ser un tema a charlar mucho. Ni siquiera tiene un claro absoluto de AFA. No hay una bajada de línea que ni siquiera nos diga que esto es así y que se va a resolver así, entonces hay un montón de aristas y cosas a resolver entre todas las partes. Es una etapa de crecimiento para todas, entonces lo resolvemos entre todas”, considera Florencia. A su lado, Mercedes, refuerza: “Se van a ir resolviendo sobre la marcha. Como hasta ahora, se agregó una variable más”.   



En pleno inicio del Mundial de Francia, las chicas del Lobo no desconocen el empuje que le ha dado al deporte la revolución feminista. Además de contar con el apoyo del club, que también cuenta con un área de género que realiza permanentes actividades, aseguran que lograron asentarse como una prioridad en la institución.

Así lo redondea Lola: “Ahí nos damos cuenta del poder que podemos llegar a tener nosotras. Porque nos hicimos notar. Lo que logramos se habló en todo el país del fútbol femenino de Gimnasia y eso lo hicimos nosotras entrenando, jugando, dejando todo siempre. Que se hable del club por las mujeres, te demuestra lo que podemos lograr. Es estrenar la camiseta en el Bosque, ascender, llevar el club a lo más alto. Hace de la mujer algo más poderoso”.

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A fines de julio Gimnasia anunciaba la vuelta de la disciplina y en poco más de diez meses estrenaron la camiseta oficial, jugaron en el Bosque, se quedaron con el campeonato y lograron el esperado ascenso. Cómo arrancaron, qué estereotipos derribaron y cuáles son los desafíos del equipo que disputará la próxima temporada en la máxima categoría y será parte de la primera edición de la liga profesional.