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¿Qué ciudad queremos?

07 de junio de 2019

Por Julia Galizzi y Luciano Sanguinetti

No hay dudas que vivimos otra vez un tiempo de incertidumbres políticas y económicas, el clima de zozobra y angustia que palpitamos cotidianamente en la calle es inédito. A pesar de esto, la política no debe postergar los necesarios debates sobre la ciudad que todos queremos. Se avecinan tiempos de definiciones en materia electoral y no se trata solo de candidaturas, por eso es clave poner la mirada más allá de los intereses sectoriales.

Hay una verdad inocultable: los platenses vivimos todavía en el siglo XX. Aunque las comunicaciones y las tecnologías nos pongan hoy en el siglo XXI, muchas cosas todavía están ancladas en el pasado. 

La primera cuestión es la definición de una política industrial para la ciudad. Una política que implica asociar el conocimiento con la producción colocando a la Investigación y el desarrollo (I +D) en el eje de la ciudad. Tanto la Universidad como el municipio y la sociedad civil son claves para impulsar la generación de trabajo. La Plata debe ser definida como una incubadora de empresas. Ya lo está haciendo el sector tecnológico. La industria del Software, centrada en el conocimiento, basada en técnicos y profesionales, donde la demanda de empleos es constante; es aquí donde debemos posicionarnos aprovechando nuestro gran potencial: no hay ciudad en el país que tenga tanto capital científico-tecnológico por metro cuadrado.

El mundo se encamina hacia la cuarta revolución industrial, caracterizada por los avances en la robótica, de la inteligencia artificial; las empresas necesitan cubrir sus puestos y La Plata tiene que ser una ciudad vanguardia en este tema.

La segunda dimensión de este verdadero plan rector lo conforma el sector flori/fruti hortícola. La producción de alimentos es una de las fortalezas de la región y su demanda siempre irá en aumento y exigirá calidad, sustentabilidad y  valor agregado. Se trata de fuente inagotable de riqueza y generación de empleo. La ciudad no puede seguir dándole la espalda a este sector extraordinario por su dinamismo y potencialidad, que necesita de una Estado municipal presente, con  una visión moderna de la comercialización y la exportación, como de la asistencia técnica y la capacitación en el management, claves del futuro productivo.

La tercera cuestión es una verdadera descentralización política y administrativa. Hay que encarar  rápidamente  una regionalización de la  ciudad en cuatro grandes áreas que tienen problemas y potencialidades comunes: una Región Sur (integrada por las localidades  de Villa Elvira, Altos de San Lorenzo, Arana) una Región Norte (compuesta por Tolosa, Ringuelet, Hernández, Gorina, Gonnet, City Bell, Villa Elisa, Arturo Segui), una Región Centro (integrada  por el casco histórico) y una Región Oeste (que abarca San Carlos, Los Hornos, Melchor Romero, Lisandro Olmos, Abasto, El Peligro, Etcheverry). Cada una de estas regiones deberá tener un Centro de Gestión Integral, de las cuales dependan los delegados comunales, y un consejo consultivo económico y social integrado por vecinos e instituciones. Cuestiones básicas como recolección de residuos, poda, seguridad, alumbrado, y trámites administrativos y servicios deberán ser monitoreados por esos centros. 

Tomemos como referencia la Región Oeste, en donde se estima que habitan 225 mil personas según el informe “Dimensionamiento Socio Económico de la Zona La Plata Oeste”, realizado por la Facultad de Ciencias Económicas de la UNLP y la Cámara La Plata Oeste (CALPO). Si comparamos la zona Oeste con el resto de las regiones, la primera agrupa casi el 37% de los jóvenes del partido. En el caso El Peligro por ejemplo, el 36% de la población es menor de 14 años y en Etcheverry y Abasto, 1 de cada 3 personas es menor de 14 años, mientras que en el Casco predomina la gente mayor.

Las necesidades según la región también son diferentes. En cuanto al nivel educativo, uno de cada 2 habitantes que nunca asistieron a un establecimiento educativo, reside en la zona Oeste. Respecto a indicadores de pobreza, la proporción de hogares con gas de red en el partido alcanza el 76%, pero en la zona oeste no llega ni al  38%, y en lugares como Abasto, Romero, Etcheverry y El Peligro la situación de NBI es peor ya que los hogares con gas de red no llegan al 20%.

Necesitamos un municipio que más cercano, pero también uno que dé lugar a la planificación con los vecinos.

Dejamos para el final en este listado a la cuestión social que por su emergencia debe ser colocada al tope de las prioridades, tal como ha señalado, con dolor y preocupación, desde su llegada el arzobispado platense, monseñor Víctor “Tucho” Fernández, impulsor y referente del Observatorio de la Deuda Social de la UCA, que viene poniendo el foco en la Argentina de la pobreza y la desigualdad.

La Plata tiene con más de 123 asentamientos precarios, barriadas sin cloacas o agua potable, lejos de las escuelas o de los centros de salud. Necesitamos desarrollar ya, sin dilaciones, una política social eficiente, expresada en un plan alimentario, un plan de salud de atención primaria, y un plan de capacitación y empleo.

Estamos a tiempo y tenemos los recursos. La ciudad se lo merece y todos los vecinos lo quieren.

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