Un pedido de licencia que ingresó en las últimas horas en el Concejo Deliberante impacta de lleno en la interna del PRO de La Plata y en el escenario de campaña electoral que se avecina. En la sesión de este miércoles el cuerpo aprobará la salida de Liliana Lucha hasta el 30 de noviembre, dirigente que responde al secretario de Gobierno Nelson Marino y en su reemplazo reasumirá Francesco Arriaga, quien había tenido que salir cuando Ileana Cid, ex secretaria de Planeamiento asumiera para hacerse cargo de la presidencia del cuerpo.
La movida, que a primera vista podría juzgarse como una consecuencia de la relación política del intendente Julio Garro con el jefe de Gabinete nacional, Marcos Peña, a quien responde Arriaga, tendría más que ver con la campaña que se avecina, en la que Marino aspira a poner en juego su nombre como cabeza de lista de senadores o concejales.
El pedido de licencia ingresó en la reunión de labor legislativa de este martes y será puesta a consideración en la sesión del miércoles, momento en el que Arriaga volverá a la banca.
Según trascendió la movida ya estaba acordada entre el propio Marino y el intendente dada la importancia que el funcionario le da al poder territorial de Lucha en la zona oeste del distrito. Cabe recordar que la concejala tiene como antecedente haber sido delegada de Olmos. Ahora el secretario de Gobierno pretende tenerla abocada full time a la campaña y al trabajo en los barrios de esa zona. El funcionario aspira a encabezar la lista de senadores, pero en Cambiemos no se descarte que pase a la de concejales en caso de que la gobernadora María Eugenia Vidal pida el lugar en la Lgislatura para alguien de su confianza.

En el Concejo, no obstante, se especula también con la relación del palacio de calle 12 con La Rosada, y específica con el despacho de Peña. Arriaga no habría quedado conforme con su salida y pudo haber ejercido presión.

En algún momento se barajó la posibilidad de que el que pidiera licencia sea Darío Musto, otro de los dirigentes PRO ligado a Marino y con trabajo en el territorio. La extensión de la licencia de Lucha hasta el 30 de noviembre, hacia el final del proceso electoral, tiende a confirmar que su destino será el de trabajar de lleno en la campaña electoral.