Tenía 17 años, venía detrás de Luis Islas y Carlos Bertero, que por distintas razones no pudieron jugar esa tarde y el “pibe” se la bancó y cumplió, aunque el destino le marcó que nunca más jugó en su Estudiantes, club del que es hincha junto a toda su familia. Alguna vez declaró que fue un momento increíble: "De los nervios no podía discar (había un teléfono a disco) el número de mi casa, se armó un revuelo bárbaro y todos fueron a la cancha a verme. En la cancha no se escuchaba nada del griterío que había".
Le quedó la bronca en el gol de tiro libre que le hizo la Chacha Rinaldo, que alcanzó a tocar la pelota y no la pudo sacar y recuerda que "hubiera sido una atajada bárbara". Luego de aquella tarde alternó en reserva y en la quinta división, y si bien Estudiantes vendió a Islas nunca le dieron otra chance. Llegó el paraguayo Jorge Battaglia y años después ni siquiera cumplió el sueño de convertirse en profesional.
El destino le marcó que 20 años después conoció en Estudiantes a Diego Simeone, que asumió como técnico y llegó sin entrenador de arqueros. Pablo asumió el compromiso, sedujo con su trabajo a uno de los DT argentinos más prestigiosos del mundo y no se separó más del Cholo. En diciembre cumplirán todo un récord, 8 años del desembarco en Madrid para meterse en la historia del Atlético.
“La verdad estoy muy bien, un agradecido a todo lo que me pasó y a ser parte de un cuerpo técnico muy reconocido y compuesto por grandes profesionales y muy buena gente. Fue un cambio muy grande y no no estoy arrepentido de la decisión que tomé”, dice Vercellone a 0221.com.ar en unos días de descanso en su ciudad.

“Al principio yo no iba al Atlético, no había lugar pero el Chollo ni bien llegó se enteró que los que tenían ese lugar no podían continuar, propuso mi nombre, aceptaron, me llamó una mañana y a la noche estaba viajando a España”, cuenta Pablo.
El día de su debut en el Pincha usó un buzo rojo y la tradicional revista El Gráfico armó una nota especial en su última página con una foto que marcaba los extremos de arco a arco: el más viejo y el más joven. El otro protagonista, el ilustre Hugo Orlando Gatti.

“Esa tarde Gatti me saludó muy bien, me dijo tranquilo cuando nos cruzamos y no lo volví a ver hasta hace poco. Él está viviendo en España, es parte de un programa de fútbol que es todo un show. Me lo crucé en una cancha, lo encaré, le recordé el momento y volvimos a sacarnos una foto. Me impresionó lo bien que se mantiene, físicamente es una roca, está impecable”, agrega de un Gatti a punto de cumplir 75 años.
Al hablar de su trabajo señala que tuvo la fortuna de trabajar con "enormes profesionales y grandes personas, que respetaron mi trabajo y nunca me hicieron sentir que yo no tenía una historia importante en el fútbol. En Estudiantes me tocó con Martín Herrera, Damián Albil, Mariano Andújar. Después Juan Pablo Carrizo, Agustín Orión, entre otros y en Madrid que arqueros de la jerarquía de Thibaut Courtois, Jan Oblak y todos los que forman el plantel”.

Sobre las diferencias de vivir en Argentina y España destaca que “es obvio que uno extraña su ciudad, pero España es un lugar maravilloso. Además al vivir en Madrid uno está cerca de todo, las distancias no son grandes y eso facilita todo. Se vive bien y muy tranquilo”.
Vercellone también cuenta sobre el cambio de estadio que tuvo el Atlético: “dejar el Calderón no fue sencillo por toda la historia, pero el Wanda es un estadio maravilloso, muy lindo, con todas las comodidades y el confort de lo nuevo. Además en resultados nos fue muy bien y eso hizo que el cambio no fuera traumático. En breve van a comenzar a demoler al Calderón”.

Al referirse a las diferencias entre el fútbol español y el local, destaca que “en general es todo más organizado, pero nosotros acá tuvimos la suerte de entrenar en clubes que nos les falta nada, y que están a nivel de los europeos, en infraestructura y en modalidades de trabajo. Tal vez si los campeonatos están mejor armados y uno puede proyectarse mejor”.
Por último se refiere a Simeone: “En el Atlético lo aman, tiene una historia muy fuerte como jugador y ahora como entrenador. Además es muy respetado en toda Europa, se nota en cada lugar que vamos y estar tanto tiempo en un lugar (en diciembre serán 8 años) no es fácil de conseguir, no se si hay muchos casos en el fútbol”.
Así pasó la historia de Pablo Vercellone, un partido en primera con Estudiantes, un largo camino en Defensa y Justicia, un breve paso por Los Andes y All Boys, y una vida consolidada en el cuerpo técnico del Cholo Simeone. El fútbol le dio una oportunidad y no la desaprovechó.