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Hugo Lobo: "Hay un montón de música nueva que no se puede silbar"

El creador y líder de la multitudinaria banda de ska que lleva 20 años sobre los escenarios de todo el país habló con 0221.com.ar en la previa del show de este sábado en el Teatro Ópera. "Seguimos peleando por un género que inexplicablemente sigue estando marginado", dijo.

Dancing Mood vuelve a La Plata para tocar este sábado desde las 20 en el Teatro Ópera de 58 entre 10 y 11. Hugo Lobo -creador y líder de este impresionante combo de músicos que cumple dos décadas llevando las banderas del ska por todo el país- charló con 0221.com.ar en la previa de un nuevo show de la banda que le abrió la cabeza a muchos jóvenes reversionando a los máximos exponentes del estilo jamaiquino e inglés como los Skatalites, The Selecter y The Specials, además de transformar composiciones de monstruos del jazz como Dizzy Gillespie, Miles Davis, Charlie Parker y Duke Ellington, y de clásicos de todos los tiempos de los Carpenters y los Beatles, entre tantos otros. "Seguimos peleando por un género que inexplicablemente sigue estando marginado", reflexionó el trompetista que vuelve a nuestra ciudad recordando sus primeros pasos allá por principios de los años 2000.

"En La Plata tengo amigos; a los primeros lugares que íbamos cuando yo empecé a tocar eran en La Plata, es un lugar que curtí mucho y lo sigo haciendo, es una ciudad que artísticamente siempre me pareció interesante. Y tiene su lado lúgubre también, por mucho milicaje y muchas cosas que pasaron. Eso se siente y se vibra también. Culturalmente tiene una movida juvenil muy fuerte". Así describe Lobo lo que pasa por su cabeza cuando pisa las diagonales: es que la remó y luchó desde abajo y nuestra ciudad fue testigo de aquellos primeros toques en donde parecía haber más gente arriba que abajo del escenario. Hoy todo cambió: Dancing Mood llena los lugares en donde se presenta y eso se explica por la persistente y valiosa cruzada que este talentoso músico de casi 40 años decidió ponerse al hombro desde hace dos décadas.

En ese sentido, quien también fue parte del regreso de Los Fabulosos Cadillacs años atrás -con los que recorrió todo el continente llenando estadios- explicó: "Yo flasheo mucho con todo lo que pasó pero al mismo tiempo me siento siempre de la misma manera y en el mismo lugar, tratando de generar cosas y seguir peleando por un género que sigue estando marginado. El ska es anterior al reggae e inexplicablemente todavía no tiene el lugar que sí tienen otros géneros que le pasaron por arriba en cuanto a popularidad. El ska es un género que hay que moverlo, hay que seguir haciendo cosas, viajar, mostrarlo. Por eso digo que me siento en el mismo lugar".

Con Dancing Mood actualmente se encuentran haciendo un repaso de sus doce discos -desde "20 Minutos", allá por 2001, hasta "On the good road", la última grabación de 2017- y para esta ocasión presentarán un show exclusivamente instrumental, sin cantantes invitados. La imponente puesta en escena será la de siempre: trompeta, saxos, trombones, flauta traversa y armónica al frente, respaldados por batería, percusión, bajo, guitarra y teclado.

Fanático de los discos de vinilo, Lobo es un fiel defensor de sus raíces musicales, a las que vuelve una y otra vez por sentirse ajeno a todo lo que está aconteciendo en la industria de todos estos últimos años. "Me pasa algo raro, lo que vengo escuchando que es nuevo no me gusta. Lo que hoy en día se le llama soul, que es lo que más me interesa, no tiene ni para arrancar comparado a lo que uno está acostumbrado a escuchar. Yo no volví a escuchar otro Tower of Power, otro Earth Wind & Fire, otro Chicago, otra Aretha Franklin. Creo que hay un montón de música nueva que no se puede silbar. La música nueva es pasajera y no veo ninguna banda que perdure: son productos comerciales que duran menos de 1 año", graficó con resignación.

 

 

"Yo fui al Lollapalooza a acompañar a mi hijo y me comí un embole... lo que más me interesó fue una banda medio Deep Purple que se llama Greta Van Fleet, y después Lenny Kravitz. Todo lo demás me parece muy similar; lo respeto pero no es mi estilo, entonces me pasa algo raro: me pongo a escuchar cosas nuevas y a los cinco minutos vuelvo a escuchar lo de siempre. A veces me siento como el orto: ¿Soy un cavernícola o realmente no hay nada interesante para mí?", reflexionó.

Hace un par de años se revolucionó a él mismo y decidió emprender un verdadero viaje a las fuentes: cargó su trompeta en un avión y fue a Inglaterra para codearse con sus ídolos, con los inventores del ska en el viejo continente, algo que significó un antes y un después en su carrera y claro, en su vida personal. "Principalmente destaco la grandeza y humildad de toda esa gente antes que nada; eso fue lo primero que aprendí. El ser pares con tus ídolos es algo inexplicable. El respeto y la cofradía musical que logramos: que me respeten artísticamente, que podamos trabajar juntos y hacer cosas, seguir grabando simples, dejar que los produzca, componer juntos. Eso fue como la universidad para mí; aprendí un montón, lo sigo haciendo, estoy mezclando y produciendo cosas con gente que nunca pensé que iba a trabajar. Mucho tuvo que ver con esto Rico Rodríguez -histórico trombonista fallecido en 2015-, él me mostró y me abrió una puerta infinita, hizo que me escuchen en Inglaterra", dijo.

De vuelta, el músico que siempre luce en su ropa los colores de Atlanta -recientemente ascendido a la B Nacional- redondeó su tercer disco solista, en donde además se dio el gusto de desenvolverse como multinstrumentista: grabó baterías, teclados y mezcló todo.

Uno de los máximos exponentes del trabajo artístico autogestivo, hoy en día se lamenta por la crisis que atraviesa el país. "Al país lo veo como el orto, veo que hemos retrocedido mucho, veo a la gente muy preocupada, mucha gente en la calle, mucha gente a la que le cuesta pagar una entrada, pero esto sería lo de menos en realidad", opinó.

Y con respecto a su trabajo en sí, relacionó: "En cuanto a producir yo siempre me dediqué a la autogestión y a hacerlo uno mismo. Creo que la situación les pegó más a los que trabajan con las compañías y las multinacionales; yo jamás trancé con ellos, siempre la tuve que pelear y tener el copete bajo. En ese sentido estoy acostumbrado a batallarla de esa manera. Pero socialmente y culturalmente creo que retrocedimos muchísimo y eso es muy triste. Hacía mucho que no veía abuelos en la calle haciendo filas. Y no me importa quién, pero esas son cosas del pasado que ahora volvieron a aparecer. Veo todo como muy noventa y es bastante triste".

El creador y líder de la multitudinaria banda de ska que lleva 20 años sobre los escenarios de todo el país habló con 0221.com.ar en la previa del show de este sábado en el Teatro Ópera. "Seguimos peleando por un género que inexplicablemente sigue estando marginado", dijo.

01 de junio de 2019

Dancing Mood vuelve a La Plata para tocar este sábado desde las 20 en el Teatro Ópera de 58 entre 10 y 11. Hugo Lobo -creador y líder de este impresionante combo de músicos que cumple dos décadas llevando las banderas del ska por todo el país- charló con 0221.com.ar en la previa de un nuevo show de la banda que le abrió la cabeza a muchos jóvenes reversionando a los máximos exponentes del estilo jamaiquino e inglés como los Skatalites, The Selecter y The Specials, además de transformar composiciones de monstruos del jazz como Dizzy Gillespie, Miles Davis, Charlie Parker y Duke Ellington, y de clásicos de todos los tiempos de los Carpenters y los Beatles, entre tantos otros. "Seguimos peleando por un género que inexplicablemente sigue estando marginado", reflexionó el trompetista que vuelve a nuestra ciudad recordando sus primeros pasos allá por principios de los años 2000.

"En La Plata tengo amigos; a los primeros lugares que íbamos cuando yo empecé a tocar eran en La Plata, es un lugar que curtí mucho y lo sigo haciendo, es una ciudad que artísticamente siempre me pareció interesante. Y tiene su lado lúgubre también, por mucho milicaje y muchas cosas que pasaron. Eso se siente y se vibra también. Culturalmente tiene una movida juvenil muy fuerte". Así describe Lobo lo que pasa por su cabeza cuando pisa las diagonales: es que la remó y luchó desde abajo y nuestra ciudad fue testigo de aquellos primeros toques en donde parecía haber más gente arriba que abajo del escenario. Hoy todo cambió: Dancing Mood llena los lugares en donde se presenta y eso se explica por la persistente y valiosa cruzada que este talentoso músico de casi 40 años decidió ponerse al hombro desde hace dos décadas.

En ese sentido, quien también fue parte del regreso de Los Fabulosos Cadillacs años atrás -con los que recorrió todo el continente llenando estadios- explicó: "Yo flasheo mucho con todo lo que pasó pero al mismo tiempo me siento siempre de la misma manera y en el mismo lugar, tratando de generar cosas y seguir peleando por un género que sigue estando marginado. El ska es anterior al reggae e inexplicablemente todavía no tiene el lugar que sí tienen otros géneros que le pasaron por arriba en cuanto a popularidad. El ska es un género que hay que moverlo, hay que seguir haciendo cosas, viajar, mostrarlo. Por eso digo que me siento en el mismo lugar".

Con Dancing Mood actualmente se encuentran haciendo un repaso de sus doce discos -desde "20 Minutos", allá por 2001, hasta "On the good road", la última grabación de 2017- y para esta ocasión presentarán un show exclusivamente instrumental, sin cantantes invitados. La imponente puesta en escena será la de siempre: trompeta, saxos, trombones, flauta traversa y armónica al frente, respaldados por batería, percusión, bajo, guitarra y teclado.

Fanático de los discos de vinilo, Lobo es un fiel defensor de sus raíces musicales, a las que vuelve una y otra vez por sentirse ajeno a todo lo que está aconteciendo en la industria de todos estos últimos años. "Me pasa algo raro, lo que vengo escuchando que es nuevo no me gusta. Lo que hoy en día se le llama soul, que es lo que más me interesa, no tiene ni para arrancar comparado a lo que uno está acostumbrado a escuchar. Yo no volví a escuchar otro Tower of Power, otro Earth Wind & Fire, otro Chicago, otra Aretha Franklin. Creo que hay un montón de música nueva que no se puede silbar. La música nueva es pasajera y no veo ninguna banda que perdure: son productos comerciales que duran menos de 1 año", graficó con resignación.

 

 

"Yo fui al Lollapalooza a acompañar a mi hijo y me comí un embole... lo que más me interesó fue una banda medio Deep Purple que se llama Greta Van Fleet, y después Lenny Kravitz. Todo lo demás me parece muy similar; lo respeto pero no es mi estilo, entonces me pasa algo raro: me pongo a escuchar cosas nuevas y a los cinco minutos vuelvo a escuchar lo de siempre. A veces me siento como el orto: ¿Soy un cavernícola o realmente no hay nada interesante para mí?", reflexionó.

Hace un par de años se revolucionó a él mismo y decidió emprender un verdadero viaje a las fuentes: cargó su trompeta en un avión y fue a Inglaterra para codearse con sus ídolos, con los inventores del ska en el viejo continente, algo que significó un antes y un después en su carrera y claro, en su vida personal. "Principalmente destaco la grandeza y humildad de toda esa gente antes que nada; eso fue lo primero que aprendí. El ser pares con tus ídolos es algo inexplicable. El respeto y la cofradía musical que logramos: que me respeten artísticamente, que podamos trabajar juntos y hacer cosas, seguir grabando simples, dejar que los produzca, componer juntos. Eso fue como la universidad para mí; aprendí un montón, lo sigo haciendo, estoy mezclando y produciendo cosas con gente que nunca pensé que iba a trabajar. Mucho tuvo que ver con esto Rico Rodríguez -histórico trombonista fallecido en 2015-, él me mostró y me abrió una puerta infinita, hizo que me escuchen en Inglaterra", dijo.

De vuelta, el músico que siempre luce en su ropa los colores de Atlanta -recientemente ascendido a la B Nacional- redondeó su tercer disco solista, en donde además se dio el gusto de desenvolverse como multinstrumentista: grabó baterías, teclados y mezcló todo.

Uno de los máximos exponentes del trabajo artístico autogestivo, hoy en día se lamenta por la crisis que atraviesa el país. "Al país lo veo como el orto, veo que hemos retrocedido mucho, veo a la gente muy preocupada, mucha gente en la calle, mucha gente a la que le cuesta pagar una entrada, pero esto sería lo de menos en realidad", opinó.

Y con respecto a su trabajo en sí, relacionó: "En cuanto a producir yo siempre me dediqué a la autogestión y a hacerlo uno mismo. Creo que la situación les pegó más a los que trabajan con las compañías y las multinacionales; yo jamás trancé con ellos, siempre la tuve que pelear y tener el copete bajo. En ese sentido estoy acostumbrado a batallarla de esa manera. Pero socialmente y culturalmente creo que retrocedimos muchísimo y eso es muy triste. Hacía mucho que no veía abuelos en la calle haciendo filas. Y no me importa quién, pero esas son cosas del pasado que ahora volvieron a aparecer. Veo todo como muy noventa y es bastante triste".

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El creador y líder de la multitudinaria banda de ska que lleva 20 años sobre los escenarios de todo el país habló con 0221.com.ar en la previa del show de este sábado en el Teatro Ópera. "Seguimos peleando por un género que inexplicablemente sigue estando marginado", dijo.