Finalmente el Gobierno nacional dio marcha atrás y decidió postergar por un mes más el ajuste del impuesto a los combustibles líquidos, que debía regir desde el 1 de junio; y las petroleras, por su parte, analizan la posibilidad de no realizar aumentos o, al menos, reducir los porcentajes de las subas. La decisión se tomó para "para evitar un impacto en la inflación" y este miércoles será publicada en el Boletín Oficial.
Las petroleras que controlan el mercado de combustibles líquidos ratificaron, casi al unísono, que el precio en surtidores tiene un atraso de entre 10% y 15%, según la marca y producto, pero el contexto condiciona la posibilidad de recuperar parte de ese terreno. "Que el Gobierno haya decidido postergar este aumento es una oportunidad para las empresas de recuperar parte del costo de producción y comercialización de los combustibles, los que se encuentran en torno a 15% por encima de lo que marcan hoy los surtidores", se explayó un directivo que enfatizó en el rol de YPF en los próximos días.
En ese sentido, la Secretaría de Energía anunció la postergación hasta julio de la actualización del impuesto a los combustibles líquidos, que iba a entrar en vigencia el próximo sábado e implicaba un aumento en el precio de venta final naftas y gasoil.
Precisamente, desde la compañía de mayoría accionaria estatal se analizaba esta tarde que el anuncio del Gobierno "saca el piso de un eventual aumento que se daría solo por trasladar el peso impositivo" que el Gobierno estimó en 1,5% del precio por litro. Durante marzo pasado el Ejecutivo decidió desdoblar la aplicación del impuesto en dos partes, con lo cual 50% de la suba del impuesto se cobró en abril.
Aunque todavía no se descarta que tanto YPF como Shell o Axion, las tres mayores firmas del mercado, apliquen aumentos durante el próximo fin de semana, los especialistas sí destacan que, al menos, no serán tan pronunciados como estaba previsto.