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Con Garro y Vidal en primera fila, Tucho Fernández encabezó el tedeum por el 25 de Mayo

El arzobispo platense movió la tradicional misa de la Catedral al templo de 5 y 48. A las 11 recibió al intendente, la gobernadora y otros funcionarios para dar comienzo con su discurso, en el marco del 209 aniversario de la Revolución de Mayo.

El Arzobispo de La Plata, Víctor “Tucho” Fernández, encabezó el tradicional tedeum que se realiza en conmemoración de la Revolución de Mayo en la basílica de San Ponciano, lo que marca el fin de una tradición que se mantuvo en toda la historia de la ciudad, ya que en esta ocasión la Catedral no fue el escenario de la santa misa. Estuvieron presentes el intendente Julio Garro y la gobernadora María Eugenia Vidal, entre otros funcionarios.

Según pudo saber 0221.com.ar, la mudanza de sede se trató de un pedido expreso del religioso, ya que ese templo "fue la primera catedral que tuvo la ciudad de La Plata por iniciativa de su fundador, Dardo Rocha". La homilía fue presidida por él y participaron autoridades provinciales y municipales. El lugar elegido fue el Santuario de María y todos los Santos, en la basílica San Ponciano -48 entre 5 y diagonal 80-. La última ceremonia realizada en conmemoración de la Revolución de Mayo había sido encabezada por el ex titular de la diócesis local, Héctor Aguer; por lo que la de este sábado fue la primera vez de Fernández al frente de este tipo de ceremonia.

Tucho habló de los pobres, de la necesidad de trabajo y del Papa Francisco, frente a la atenta mirada del jefe comunal y la mandataria provincial. El eje de su discurso fue terminar con la pobreza con el trabajo como eje. Durante la ceremonia hizo varias referencias al Papa Francisco.



En uno de los pasajes en los que hizo referencia a Su Santidad, recordó palabras de Francisco: “‘Ayudar a los pobres con dinero solo es una solución provisoria para resolver urgencias el gran objetivo debería ser permitirles una vida digna a través del trabajo’, que todos tengan acceso a esa posibilidad de construir sus vidas, porque el trabajo dignifica a las personas y es verdad que el beneficio y el resultado es importante, sino la economía sería desastrosa. También las personas más frágiles, los que han vivido en la pobreza toda su vida, los que han estado siempre muy enfermos, ellos también tienen derecho a vivir con dignidad, poder trabajar, poder hacer algo para construir sus vidas”.

En otro de los momentos salientes del sermón sostuvo que “hay que construir consensos, a veces hay que tragarse sapos, pero debe ser para construir consensos, pero debe ser en torno a los últimos. Consenso, sobre todo, para levantar juntos a los caídos y les demos una vida digna, ese es el gran consenso y quizás el único realmente posible” al explicar que “hay diferencias ideológicas, diferencias de visión, diferencias en el proyecto de país y en las estrategias para lograrlo. Pero nadie puede pensar un país olvidándose de los pobres, y por eso siempre es posible un acuerdo para promoverlos a ellos. El día que sea posible ese acuerdo, tendremos un país libre”.

El Arzbispo de La Plata recordó que “aun en la Revolución francesa se proclamó la libertad junto con la fraternidad y la igualdad, aunque en la práctica se quedó sólo con la libertad. El problema es que no hay libertad sin verdadera fraternidad y sin una efectiva igualdad, que no significa igualar a todos por lo bajo, sino que todos puedan vivir con dignidad y que todos tengan la posibilidad de ganarse en pan con su trabajo”.

Para el titular de la iglesia católica de la capital bonaerense “sólo cuando eso se vuelve realidad una Nación es verdaderamente libre y auténticamente democrática. Por eso, cuando en el himno cantamos: “Oíd el ruido de rotas cadenas”, no estamos cantando una realidad, sino un deseo, un sueño.

“Es lo que decía Martin Luther King con aquellas hermosas palabras, que se referían a la igualdad de negros y blancos. Podríamos decir que ese no es un problema de nuestro país, pero en realidad nosotros también tenemos un disimulado sentimiento racista, ante los que llamamos ‘los negros’. Por eso las palabras de Luther King me parecen tan actuales. Las resumo:

‘Les digo a ustedes hoy, mis amigos, que pese a todas las dificultades y frustraciones del momento, yo todavía tengo un sueño.

Yo tengo un sueño de que un día esta nación se elevará y vivirá el verdadero significado de que todos los seres humanos son creados iguales.

Yo tengo el sueño de que un día los que se odian serán capaces de sentarse juntos en la mesa de la hermandad.

Yo tengo el sueño de que un día, cada lugar donde reine la injusticia y la opresión, será transformado en un oasis de libertad y justicia.

Yo tengo el sueño de que ningún habitante de esta tierra será juzgado por el color de su piel.

Con esta fe seremos capaces de transformar las discordancias de nuestra nación en una hermosa sinfonía de hermandad.

Entonces seremos capaces de apresurar la llegada de ese día en que todos los hijos de Dios, hombres negros y hombres blancos, judíos y cristianos, protestantes y católicos, serán capaces de unir sus manos y cantar: '¡Por fin somos libres! ¡Por fin somos libres! Gracias a Dios todopoderoso, ¡por fin somos libres!'”.

El cierre del encuentro religioso fue al grito de “viva la Patria” por parte de Fernández quien fue despedido con un cerrado aplauso.

 

 

 

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