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De líbero a reclutador de estrellas para el Barça: ¿qué fue de la vida de Riki Iribarren?

El personaje de esta semana nació en Berisso, estuvo más de una década en Estudiantes desde juveniles a primera división. Le tocó debutar a mediados de los 80, de la camada de Roberto Trotta, Daniel Peinado y tantos otros que cumplieron un sueño: jugar en el equipo que se formaron. Fue una gran promesa como líbero, de pelo largo, jugador técnico y rápido. Las pasó todas, no eran épocas sencillas en el club. Está desde hace años radicado en Estados Unidos. Ahí nos encontramos con Riki, que nos cuenta su historia.

“Hoy estoy trabajando en la Academia de Futbol Juvenil del FC Barcelona de España en Columbus, Ohio. Me decidí radicar acá porque la seguridad social, educativa y financiera de este país les permitiría a mis hijos y sus familias la posibilidad de un futuro con mayores expectativas y objetivos alcanzables a los que tendrían en Argentina. Fue una decisión triste y dolorosa, pero lamentablemente es la realidad”, cuenta Riki Iribarren a 0221.com.ar.

En Estudiantes debutó en primera en 1985, tuvo dos etapas hasta que en 1994 tomó otros, rumbos después del descenso tan temido. “Pasé 14 años donde aprendí no sólo de fútbol sino también de la vida, que ayudaron a desarrollarme como persona. Jugué en el equipo que mi viejo es fanático enfermo”, dice.

"De Estudiantes voy a tener los mejores recuerdos, inolvidables. Conocí a grandes personas, de las cuales hice amigos para siempre como Carlos “Tolo” Ruiz, Patricio “Pato” Mac Allister, “Topo” Márquez, Martín Palermo, el “Ruso” Prátola, Alejandro Sabella, Julián Camino y Claudio Gugnali; Oscar Craviotto, Marcelo Trobbiani, Marcelo Yorno, el Chivo Peinado, Cuchillo González, el Mago Capria, Chueca Magnífico, José Luis Calderón, Marcelo Carracedo, Guille Cinquetti, Hugo Gottardi, la Bruja Juan Ramón Verón, el Bocha Flores, Cacho Malbernat, el profe Roberto Larrubia y muchos más que les pido disculpas por olvidarme al recordar”.

“De Julián (Camino) y Claudio (Gugnali) recuerdo que me llevaban en sus autos a entrenar en mis comienzos con consejos incluidos, que uno no se olvida”, rememora aquel flaco que jugaba con la 3 en la espalda.

IRIBARREN EN LA MLS

El exlíbero Pincha también tuvo un paso por Ecuador, Belgrano y Alamagro hasta que en 1996 recaló por primera vez en Estados Unidos, en Columbus. Ahí se empezó a enamorar de otro estilo de vida. En el país del norte también jugó para Milwaukee Rampage, Dallas Burn y Pittsburgh Riverhounds, donde se retiró a fines del 2003.

Riki analiza el presente de la creciente MLS y la sostiene: Es una liga muy joven (sólo 24 años) que ha evolucionado mucho al haber entendido que estaban cometiendo errores y debían corregirlos para mejorarla. Ya no traen jugadores de nombre, para vender el producto como Beckham y Campos, sino futbolistas que le dan mejor calidad al juego, como los casos del mellizo Guillermo, Fede Higuaín, Henry, Valeri, Wright Phillips, Giovinco, Valderrama, Etcheverry, Rooney y tantos otros”.

Iribarren cuenta que siguen aprendiendo de países donde el fútbol es el deporte principal como España, Brasil, Alemania y Argentina, entre otras potencias, sobre todo en cuanto al desarrollo a nivel juvenil: ”Es lo que estamos tratando de hacer nosotros en la Academia, porque falta la materia prima que es el talento, entonces como se dice acá, el cielo es el límite”.

El exlateral tiene tres hijos: Milena, Blas y el “gringo” Jeremías;  suma tres nietos: Enzo, Kenzo y Luca y está separado desde hace ocho años. “Volvería a la Argentina solamente si recibiera una oferta de un proyecto serio, con infraestructura y tiempo para desarrollarlo. Sé que es imposible, así que seguiré yendo a visitar a la familia y amigos por el momento”, resume.

A la distancia RIki hace una reflexión sobre el fútbol argentino: “Obviamente la locura que se vive en el fútbol argentino, donde lo único que sirve es ganar. No se crea un plan idóneo para lograr ese objetivo y la incapacidad directiva para sustentar y desarrollar los proyectos que supuestamente son los indicados para llevar adelante el fútbol profesional de los clubes (los cuerpos técnicos contratados y despedidos por esos mismos dirigentes) hace que el nivel no sea bueno”.

“Lamentablemente en Argentina hay mucha gente que no sabe nada y opina como si fueran expertos. Tenemos a uno de los mejores jugadores de la historia del fútbol mundial, como es Lionel Messi y se lo critica porque no ganó un mundial. Ese grupo de jugadores jugaron tres finales y las perdieron, pero a la final siempre llegan los mejores”.

Así encontramos hoy a Ricardo Iribarren, metido de lleno en el fútbol y en la vida de los Estados Unidos. En el Pincha jugó 172 partidos y 359 en toda su carrera, con tres goles, dos en el Columbus y 1 en su última etapa en el Pittsburgh. 

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