Los resultados del último estudio toxicológico sorpresivo realizado en La Plata y otros tres importantes distritos del Conurbano bonaerense son preocupantes. De los 723 agentes que se sometieron a los análisis, 22 se encontraba bajo los efectos de alguna droga: doce habían consumido cocaína, ocho marihuana y los últimos dos psicofármacos. A todos ellos se les quitó su arma reglamentaria y fueron puestos en tratamiento.
Fuentes oficiales explicaron este lunes que los estudios se realizaron en 14 dependencias policiales de La Plata, Avellaneda, Quilmes y La Matanza. Se trató de un test obligatorio, tal y como lo dispuso la propia gobernadora María Eugenia Vidal en abril de 2017.
Esta vez fue el turno de un importante grupo de policías que debieron presentarse en las instalaciones de Fundartox, entidad que preside el titular del área de toxicología del Hospital Fernández, Carlos Damín.
Según se indicó, los agentes debieron entregar sus armas reglamentarias, así como también fueron relevados de sus responsabilidades a través de una licencia por carpeta médica y comenzaron a realizar un tratamiento por sus adicciones.
"Estos resultados se conocen porque hubo un gobierno que implementó estos análisis y son parte de la transparencia", destacó el ministro de Seguridad bonaerense Cristian Ritondo. Sin embargo, los resultados son preocupantes: la cantidad de agentes bajo los efectos de una droga trepó hasta el 3%, frente al 0,23% registrado cuando los agentes fueron avisados con tiempo sobre los exámenes a los que iban a ser sometidos.