La fiscal que investiga el hecho en el que murió una mujer en la localidad de Ensenada y por el que su pareja está detenido, solicitó una prórroga para analizar si pedirá o no la prisión preventiva del sospechoso, confirmaron fuentes judiciales a 0221.com.ar. Nuevos testigos sumaron sus datos al expediente y se dispusieron varias medidas de pruebas y pericias.
La muerte de Mariela González sigue siendo un enigma para los investigadores judiciales. La primera versión policial daba cuenta que la mujer habría sido arrojada al vacío por su pareja. Los peritos llegaron a esa conclusión con apenas un examen visual del cuerpo, sin tener el resultado de la evidencia al microscopio. Pero el relato de las hijas de la víctima confirma parcialmente la versión de Rubén Víctor Miño, procesado por homicidio doblemente agravado por el vínculo y por mediar violencia de género.
El expediente comenzó a ser investigado por el fiscal Álvaro Garganta, pero ante la posibilidad de estar ante un caso de violencia de género, declinó su labor y envió el expediente a la fiscalía temática a cargo de Mariana Rufino, especialistas en ese tipo de delitos.
Este lunes se venció el plazo legal de 15 días corridos para hacer o no el requerimiento, pero la causa está en plena producción de pruebas y la fiscal optó por solicitar una ampliación del plazo (otros 15 días) para tomar una determinación que podría culminar con Miño detenido hasta el juicio oral. También declararon cuatro testigos que, en líneas generales, hablaron de una relación de pareja "normal". Los declarantes fueron propuestos por la defensa.
El acusado es asistido por el abogado Matías Pietra Sanz quien pidió un amplio reconocimiento médico legal sobre el cuerpo de Miño, para demostrar que no tiene signos de pelea, una pericia psicológica para echar luz sobre su personalidad y filmaciones de cámaras de seguridad de avenida 60 a la altura de la rotonda Favaloro en la localidad de Berisso, en las que habrían quedado registradas las imágenes de la mujer cuando, horas antes del fatal desenlace, se bajó intempestivamente del auto en el que viajaban juntos rumbo a una fiesta en casa de unos amigos en el vecino distrito, a la que nunca llegaron.
Miño ofreció llevarla de regresa a La Plata pero la mujer se negó. “Me voy en micro”, le habría dicho. El acusado volvió a su departamento y minutos después llegó su pareja. Cenaron, hablaron, discutieron y llegó el trágico final. Por el momento los investigadores abonan la teoría del crimen machista, pero las declaraciones de las hijas de la víctima les desacomodaron el tablero de las hipótesis. Nada está dicho aun en este expediente, faltan resultados de pericias y nuevos testimonios.