En una singular y extraña página policial, ocho jóvenes fueron demorados y un policía apartado preventivamente de la fuerza hasta que se aclare la situación que tiene una causa penal caratulada “averiguación de ilícito”.
En una singular y extraña página policial, ocho jóvenes fueron demorados y un policía apartado preventivamente de la fuerza hasta que se aclare la situación que tiene una causa penal caratulada “averiguación de ilícito”.
Todo comenzó en la madrugada de este sábado, alrededor de las 4,30, cuando un joven, junto a siete amigos, estaba en una camioneta de alta gama en la plaza de 2 y 530, la cual está a nombre del fiscal Álvaro Garganta. Desde ese lugar comenzó una persecución que terminó en 520 entre 5 bis y 6 donde el rodado se estrelló contra una columna e incluyó al menos un disparo de arma de fuego.

Se trata de 2,1 kilómetros de ramal y dos distribuidores de tránsito a la altura de City Bell. Es una ejecución que va a beneficiar a más de 36 mil usuarios.
Hasta ahí los hechos. Las versiones en torno a lo ocurrido difieren si se toma en cuenta el parte policial o escucha a la familia del menor que manejaba la camioneta blanca, una Toyota Hilux SW.
LA VERSIÓN POLICIAL
El caso tomó repercusión pública a partir de que el parte policial da cuenta de los hechos y remite a la titularidad de Garganta como propietario del rodado. Allí indican que el vehículo estaba en el taller del padre del joven para su reparación. También se sostiene que en 2 y 530, donde arrancó todo, un efectivo observa cuando suben, con supuestos signos de violencia, a otro joven en la caja del rodado. En ese momento arranca una persecución que finalizó en la esquina de 520 entre 5 bis y 6, lugar donde la camioneta se estrelló contra una columna.
Allí el sargento Leonel Marcelo Cabrera, del Comando de Patrullas La Plata, se acercó a la camioneta con el arma reglamentaria en mano. El parte policial indica que antes de la detención de los jóvenes el uniformado resbaló y se le escapó un disparo que impactó en el rodado.
LA VERSIÓN FAMILIAR
Hay otra campana y es la del padre de joven que manejaba, el dueño del taller chapista donde se encontraba la camioneta. El hombre niega que su hijo hubiera sustraído sin permiso el rodado y asegura que tenía la camioneta porque piensa comprarla. "Aún está a nombre de su anterior dueño porque no está totalmente paga y no se hizo la transferencia", dijo Néstor Mascione, el propietario del taller ubicado en El Churrasco. El propio Garganta confirmó a 0221.com.ar que dejó el auto en el taller para su reparación y que el chapista mostró el interés y la decisión de comprarla.
También difiere la versión del inicio del incidente. Cuenta que el grupo de chicos se había reunido para organizar el UPD (Último Primer Dia) y luego fueron a la plaza de 2 y 530, donde en un momento ven que un vehículo, "sin las balizas policiales", se estaciona detrás y hace seña de luces. "Habíamos hablado con mi hijo del cuidado que teníamos que tener por tratarse de un vehículo de alta gama, que podía ser blanco de robos, por eso se asustó y se fue del lugar", relató.
Fue el momento en el que arrancó la persecución por calle 6 hacia 520. "En el trayecto los tirotearon varias veces y la camioneta tiene dos impacto", relató el Mascione contraponiendo otro elemento a la versión policial. "Eso lo asustó aún más porque pensaban que les querían robar". Todo terminó con el choque contra una columna después de que otro patrullero se atravesara para frenarlos en 6 y 520.
Todo terminó con la detención de los ocho jóvenes, seis menores y dos mayores. Mientra que el policía, al que supuestamente se le escapó el tiro, debió entregar su arma para ser sometida a pericias. Por eso se abrió otro expediente penal en manos del fiscal en turno, Marcelo Romero.
Tras ser identificados en sede judicial, todos los jóvenes recuperaron la libertad en tanto fuentes judiciales indicaron que quedó descartado la hipótesis de secuestro con que empezó la persecución.