Por más mujeres en el ejercicio del poder efectivo
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Por más mujeres en el ejercicio del poder efectivo

07 de marzo de 2019

Desde la irrupción del colectivo “Ni Una Menos” en la histórica marcha del 3 de junio de 2015, la sociedad argentina está asistiendo a un cambio cultural sin precedentes, en el cual la mujer está pasando de ser objeto de la sociedad patriarcal a ser sujeto.

No hace mucho tiempo veíamos en los medios de comunicación crónicas sobre “crímenes pasionales”, que hoy son femicidios. Ahora nos encontramos en pleno proceso de desnaturalización de la violencia machista. Ya lo podemos ver sin vendas en los ojos: en Argentina una mujer muere cada 32 horas. Nos alerta, nos conmueve, nos une a todas las mujeres al grito de: “¡Paren  de matarnos”.

Y si bien vislumbramos signos alentadores para el avance hacia la igualdad de derechos y la eliminación de la violencia, en todas sus formas, contra la mujer, para nosotras aún es casi inalcanzable un lugar posible desde donde podríamos generar políticas contundentes para erradicar la violencia de género y las desigualdades e inequidades en todos los ámbitos que atravesamos: el poder.

Asimismo, la ley de paridad para cargos legislativos, sancionada tanto en Provincia de Buenos Aires como a nivel Nacional, ha colaborado mucho a potenciar a las mujeres de todos los colores políticos. Sin embargo, nuestro género sigue siendo un obstáculo a la hora de tomar las decisiones trascendentales en los espacios políticos a los que pertenecemos. Y lo mismo se replica en todos los niveles y ámbitos, ya sean públicos o privados, de toma de decisiones.

Éste no es el problema de un gobierno, es un problema cultural, que no nos permite a las mujeres entrar en el círculo rojo, en la mesa chica.

Entonces es momento de dar un paso más. Las violencias a las que nos encontramos sometidas las mujeres y las desigualdades que sufrimos todos los días, estoy convencida, se erradican con educación.

El patriarcado es el poder, la dominación del hombre por sobre la mujer, lo que nos victimiza de forma directa. Pero eso no quiere decir que no nos afecte a todos. Por eso es que, para lograr la igualdad de derechos, es necesario el trabajo en conjunto y educar en feminismo.

No podemos seguir tolerando que, a pesar de los progresos legislativos que hemos alcanzado en todos estos años, no podamos aplicarlos de forma efectiva y erradicar ese “miedo de ser mujer” que nos inunda al salir a la calle todos los días.

El 8 de marzo se conmemora el Día Internacional de la Mujer, un día que dejó desde hace años de ser un día de regalos y halagos; hoy, a más de cien años de la proclama de esa fecha conmemorativa, salimos a las calles, nos enlazamos transversalmente las mujeres de todos los espacios políticos y sectores y continuamos en la búsqueda de herramientas para derrotar a este sistema que nos oprime, nos limita, nos quita libertad. Es una nueva oportunidad para ponernos en la agenda de aquellos hombres que aún no nos abren la puerta y que nos impiden hacernos cargo del poder

Este año, la ciudad de La Plata como sede del Encuentro Nacional de Mujeres será más que importante para el movimiento feminista y un desafío para nuestras diagonales, recibiendo a miles de mujeres de cada rincón de la Argentina, reuniéndonos a debatir las problemáticas que nos atraviesan y buscando herramientas para combatirlas.

Es el momento justo para reafirmar nuestro compromiso en la lucha por la igualdad de derechos, finalizar con los estereotipos de género, disolver por completo los roles que la sociedad nos impone y que nos oprimen.

Esta es una lucha transversal a cualquier partido u organización, propia de todas las que estemos dispuestas a sumarnos al movimiento feminista, y de aquellos hombres que, sin ser protagonistas, estén dispuestos a renunciar sus privilegios y convertirse en aliados.

Además es un año electoral, momento indicado para exigir nuestra participación en todos esos lugares que nos corresponden a las mujeres, no por la ley de paridad, sino porque la sociedad lo demanda.

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