"No pensaba publicarlo en un medio, pero estoy en una situación muy triste y no sé qué más hacer. Fui a todos lados y nadie me dio una respuesta", dice Yuliana Araoz en diálogo con este portal. Después de vivir una infancia difícil, donde fue criada por su abuela hasta los 10 años, a los 15 se juntó con el padre de su primera hija. Su exsuegro les dejó un monoambiente en Gonnet hasta que se separaron y terminaron vendiéndolo en 2017, dejándole 50 mil pesos.
"Con eso me compré un terreno con casilla en Romero, pero mientras la armaba y reforzaba me entraron a robar muchas cosas. Me tenían de punto, no podía ir de noche porque hasta amenazaban con robarme la moto", cuenta. Al final, un grupo terminó ocupando el terreno y ella decidió llevarse la casilla a Gorina, donde tenía familia su nueva pareja.
Sin embargo, aunque lograron instalarse atrás de la casa de un familiar y tuvieron otra hija, después de un tiempo la relación terminó abruptamente. "El papá de mi nena más chica se cansó y dijo que quería que nos fuéramos, yo no me podía ir porque era mi casa. Y me dijo no te quiero a vos ni a tu hija acá, no las aguanto más. Y nos echó".
El episodio ocurrió en enero de este año. Desde entonces -en realidad, desde hace varios años- Aráoz trabaja limpiando casas y cobra por hora, pero no tiene ningún trabajo estable que le dé un salario mensual. "Necesito estabilidad, un trabajo en blanco o al menos mensual para poder pagar un alquilar. Yo trabajo mucho y aun así no logro pagar un alquilar", asegura.
LAS REDES COMO SOLUCIÓN
En medio de esta crisis, la joven vive en casa de unos familiares pero advierte que no es un ambiente sano para sus hijas por la violencia y las problemáticas de consumo que hay en el lugar. "Fui al área de psiquiatría del Hospital de Gonnet, de ahí me dijeron que vaya a Desarrollo Social. Ahí me mandaron a la salita de Gorina, hablé con la trabajadora social y me mandó a Niñez y Adolescencia. La chica que estaba en mesa de entradas me dijo que no podía hacer más que tomarme una nota y ponerme la oreja. Dijo que me iban a llamar y nunca me llamaron. También me notificaron que no hogares para mujeres con niños, que solo hay para mi, para la noche, porque con chicos no puedo ir. Y que me tengo que ir a la mañana".

La joven decidió entonces acudir directamente a la Municipalidad. "Me mandaron a una oficina de Situación de Calle (Acción Social Directa) en 49 entre 9 y 10. Pero me advirtieron que tardan meses o años hasta que te dan un terreno y que después hay que ir a Desarrollo Social para conseguir una casilla".

Frente a esta situación, la joven decidió tomar una drástica medida: escribió un largo texto donde cuenta su historia y todos los días, además de replicarlo en su muro de Facebook, lo comparte en grupos de esa red social con alto alcance, donde la gente comenta para brindarle ayuda o recomendarle lugares para pedir trabajo. Aunque en un comienzo no pensó en mediatizar su caso, finalmente decidió hacerlo para lograr más alcance y conseguir de una vez por todas apoyo y un techo donde vivir con sus hijas.