Mediante un acuerdo de cooperación con la Fundación Dravet Argentina, el LIDeB será el primer de América Latina en integrar una red de investigación del “Síndrome de Dravet”, un tipo específico de epilepsia agresiva para los bebés y niños. De esta forma, el área perteneciente a la facultad de Ciencias Exactas de la UNLP contará con el financiamiento para profundizar los trabajos para encontrar nuevos agentes anticonvulsivos específicos para esta enfermedad.
El presidente de la UNLP, Fernando Tauber, recorrió las instalaciones del laboratorio de la UNLP luego de concretar el acuerdo. Durante la visita, el titular de la Universidad estuvo acompañado por el decano de Ciencias Exactas, Mauricio Erben, el director del LIDeB, Alan Talevi, y el presidente de la Fundación Dravet Argentina, Diego Longoni.
“Nosotros, como Universidad pública, tenemos el deber de ocuparnos de enfermedades expulsadas por el mercado e ignoradas por los grandes laboratorios”, puntualizó Tauber y agregó: “la UNLP es la primera en América Latina que se ocupa de esta problemática y eso es para destacarlo”.
El síndrome de Dravet es una enfermedad muy agresiva, ya que los pacientes sufren convulsiones frecuentes y, en la mayoría de los casos, no responden bien a los tratamientos farmacológicos convencionales. Los primeros síntomas y convulsiones aparecen en bebés de cuatro a seis meses de edad. En caso de no recibir un tratamiento adecuado, el cuadro se va agravando, acompañado de un incremento del riesgo de muerte súbita, alteraciones neurológicas y problemas cognitivos.
“La línea de investigación histórica y más consolidada de nuestro laboratorio tiene por objeto la búsqueda de nuevas drogas antiepilépticas. Disponemos de una biblioteca de compuestos anticonvulsivos sumamente importante y en permanente expansión, que podemos orientar a la búsqueda de posibles tratamientos del síndrome de Dravet”, explicó el director del LIDeB, Alan Talevi. En ese sentido, destacó el acuerdo con la Fundación Dravet y señaló que “apunta a montar en nuestro laboratorio, las instalaciones necesarias para evaluar nuestras drogas en animales que tienen, genéticamente, este tipo tan particular de epilepsia”.
Talevi también hizo hincapié en la labor que realiza la Fundación Dravet Argentina y el programa apoyo Dravet, quienes no solo se ocupan de difundir qué es el síndrome sino también realizan un gran esfuerzo para mejorar la vida de los pacientes afectados y de sus familiares. Con el correr del tiempo, y gracias a las líneas de investigación que iniciaron, lograron mayor accesibilidad a los tratamientos disponibles y favorecer la llegada al mercado de fármacos útiles.
Cabe señalar que la enfermedad no se describió hasta finales de 1970 y hasta 2003 no existió un test genético que ayudara a diagnosticarlo. Se estima que la incidencia este síndrome es de uno entre 20 mil nacimientos, lo que encuadra en el grupo de enfermedades raras.