Por Máximo Randrup
Gráficos de Sergio Sandoval
Por Máximo Randrup
Gráficos de Sergio Sandoval
El Lobo fue claramente perjudicado por Germán Delfino. “Si no expulsaban a Lorenzo Faravelli, el partido hubiese sido otro”, repiten hinchas y periodistas. Tienen razón. Sin embargo, ese “otro” encuentro no se jugó y por lo tanto evaluarlo es un imposible. Hecha la aclaración, es válido analizar lo sucedido.

La LPF dio a conocer el calendario del Torneo Apertura y Clausura 2026. Estudiantes y Gimnasia ya conocen a sus rivales y cuándo será el clásico platense.
Federico Díaz Cano, hincha de Gimnasia que cayó 15 metros desde una tribuna del Estadio Juan Carmelo Zerillo en la previa del clásico, tiene signos de mejoría.
¿Qué pasó tácticamente en el clásico platense? Pablo Quatrocchi arriesgó y ganó. Cuando la razón indicaba que el Pincha debía jugar con un 4-4-2 tradicional (con el orden como premisa sustancial), el director técnico albirrojo plantó un 4-3-1-2. Un esquema (casi) de otra época, con un enlace definido. Con esa disposición, Estudiantes le sacó provecho a una de las fallas más evidentes que exhibe Gimnasia durante este año: la ausencia de un N° 5 de contención.
Gastón Fernández fue el futbolista que se paró en esa zona liberada, entre los mediocampistas (los cuatro con características ofensivas) y los defensores. Con esa presencia, el Pincha logró manejar la pelota con limpieza en tres cuartos de cancha; en varias ocasiones la Gata se hizo de la bola a las espaldas de los volantes rivales y trasladó con múltiples opciones para finalizar la jugada.
¿Generó situaciones nítidas el Pincha a través de la conducción de la Gata en ese territorio? Solo una, en el segundo tiempo y cuando el Lobo ya estaba absolutamente partido (enganchó de izquierda hacia el medio y su remate a colocar salió desviado). Lo que ganó Estudiantes con esa ficha fue imponer condiciones. Fue el dueño de la posesión (61 %) y buena parte de esa tenencia se dio en campo adversario; concretó más remates que Gimnasia (15 a 7); dispuso más tiros de esquina (8 a 3) y por esa vía desniveló; envió más centros (23 a 16). Para que el elenco de Quatrocchi inclinase las estadísticas mencionadas a su favor, Fernández fue un valor trascendental. Aportó 35 pases correctos, más que todos los mediocampistas triperos titulares juntos (30 toques).
“Si Gastón tuvo la pelota fue por el funcionamiento del equipo. Si no lo encontrábamos, no hubiera tenido participación”, expresó con atino el DT albirrojo. ¿Cómo lo logró? Por las prolijas salidas desde el fondo (los centrales dieron 87 pases precisos), pero especialmente gracias a Enzo Kalinski: hizo 54 entregas y al que más asistió fue a la Gata.
Si bien uno de los principales errores del Lobo fue darle demasiadas libertades a Fernández, esa falla no fue la central. Gimnasia marcó mal en los centros, única gran virtud ofensiva de Estudiantes. Y no es una exageración. Así llegaron sus cuatro (sí, apenas cuatro) goles de 2019: contra Vélez, tiro libre de Fernández y definición de Lucas Albertengo; frente a Patronato, córner de Nahuel Estévez y aparición de Jonathan Schunke; ante Argentinos, centro de Nicolás Bazzana y doble cabezazo en el área (primero Estévez, después Manuel Castro); en el clásico, tiro de esquina de la Gata y grito de Albertengo. Cuatro envíos desde la derecha, cuatro tantos de cabeza.
Vale repetir que el Lobo fue claramente perjudicado por Germán Delfino. En ese contexto, el único analizable porque el resto son hipótesis, Quatrocchi ganó la contienda táctica. ¡Y lo hizo con un dispositivo de los noventa!