La era de las Marcas Sociales
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La era de las Marcas Sociales

“No hay tiempo de familiarizarse con un estilo de vida, porque el cambio es constante. Hay que aprender lo nuevo y olvidar lo anterior a una velocidad sorprendente”. Zygmunt Bauman

Por Gustavo Banchero*

Los seres humanos somos seres sociales. Estamos codificados genéticamente para constituirnos como sujeto en sociedad. No hay identidad para el ser humano, sin cultura.

Esto se vuelve de extremada importancia para quienes trabajamos en marketing porque toda nuestra disciplina se basa en el profundo entendimiento de las personas y de su relación con los productos y servicios ofertados en el mercado. Conforme evolucionan o se modifican las relaciones entre las personas, el marketing de marcas, productos y servicios, se moderniza y debe adaptarse a los nuevos vínculos. Es por eso que debemos, como profesionales, trabajar sobre marcas más sociales, más cercanas a nuestro consumidor.

Las redes sociales son un “conjunto de nodos interconectados que forman una estructura de individuos y/o instituciones organizada culturalmente con un propósito en común, que puede ser solidario o no” (Del Fresno, 2012). Lo más importante es entender que este conjunto de nodos digitaliza, a través de diferentes plataformas, aquello que sucede en la vida real: alegrías, enojos, miedos, deseos y todo tipo de sentimientos, experiencias y opiniones.

Como responsables de marketing y comunicación es nuestra responsabilidad entender este fenómeno (ola digital), para poder adecuar nuestras estrategias de negocio a consumidores más informados y decididos que ya no solo quieren escuchar lo que tenemos para decir, sino que quiere expresarse y ser parte.

La revolución digital nos obliga a revisar los paradigmas actuales de conducción empresaria. Debemos romper con la lógica transaccional tradicional para comenzar a incorporar un (nuevo) paradigma en donde el vínculo debe ser el centro de toda estrategia de negocios.

Las marcas y las empresas no son nativas digitales, por lo que el desafío está en construir identidades sólidas, basadas en personalidades agradables y reales. La velocidad del mundo digital nos obliga a conocer más a nuestros clientes, a interesarnos de manera sincera por sus necesidades, a escuchar su voz y a actuar en consecuencia.

Ser una marca social es entonces poder entender el cambio que plantean las plataformas digitales, es lograr conectar con nuestros consumidores de manera real a través de una co-propuesta de valor, y fundamentalmente, es generar vínculos a largo plazo.

*Asociado en SACCONE | Estudio de Marketing. Consultor de Marketing y Comunicación.

 

“No hay tiempo de familiarizarse con un estilo de vida, porque el cambio es constante. Hay que aprender lo nuevo y olvidar lo anterior a una velocidad sorprendente”. Zygmunt Bauman

11 de marzo de 2019

Por Gustavo Banchero*

Los seres humanos somos seres sociales. Estamos codificados genéticamente para constituirnos como sujeto en sociedad. No hay identidad para el ser humano, sin cultura.

Esto se vuelve de extremada importancia para quienes trabajamos en marketing porque toda nuestra disciplina se basa en el profundo entendimiento de las personas y de su relación con los productos y servicios ofertados en el mercado. Conforme evolucionan o se modifican las relaciones entre las personas, el marketing de marcas, productos y servicios, se moderniza y debe adaptarse a los nuevos vínculos. Es por eso que debemos, como profesionales, trabajar sobre marcas más sociales, más cercanas a nuestro consumidor.

Las redes sociales son un “conjunto de nodos interconectados que forman una estructura de individuos y/o instituciones organizada culturalmente con un propósito en común, que puede ser solidario o no” (Del Fresno, 2012). Lo más importante es entender que este conjunto de nodos digitaliza, a través de diferentes plataformas, aquello que sucede en la vida real: alegrías, enojos, miedos, deseos y todo tipo de sentimientos, experiencias y opiniones.

Como responsables de marketing y comunicación es nuestra responsabilidad entender este fenómeno (ola digital), para poder adecuar nuestras estrategias de negocio a consumidores más informados y decididos que ya no solo quieren escuchar lo que tenemos para decir, sino que quiere expresarse y ser parte.

La revolución digital nos obliga a revisar los paradigmas actuales de conducción empresaria. Debemos romper con la lógica transaccional tradicional para comenzar a incorporar un (nuevo) paradigma en donde el vínculo debe ser el centro de toda estrategia de negocios.

Las marcas y las empresas no son nativas digitales, por lo que el desafío está en construir identidades sólidas, basadas en personalidades agradables y reales. La velocidad del mundo digital nos obliga a conocer más a nuestros clientes, a interesarnos de manera sincera por sus necesidades, a escuchar su voz y a actuar en consecuencia.

Ser una marca social es entonces poder entender el cambio que plantean las plataformas digitales, es lograr conectar con nuestros consumidores de manera real a través de una co-propuesta de valor, y fundamentalmente, es generar vínculos a largo plazo.

*Asociado en SACCONE | Estudio de Marketing. Consultor de Marketing y Comunicación.

 

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