Este lunes volvió todo a la normalidad por las calles de la ciudad: comenzaron masivamente las clases tras los tres paros consecutivos de la semana pasada y en las puertas y alrededores de los colegios todo fue un caos vehicular con autos, camionetas y transportes escolares estacionados en doble fila. La Municipalidad mandó agentes de Control Ciudadano para hacer multas, pero no fue sucifiente ni para intimidar a los conductores, que continúan haciendo lo que quieren.
Este lunes, todas las puertas de los colegios en los horarios de entrada y salida de los chicos volvieron a ser el escenario de una película de terror. Insólitamente por momentos había autos estacionados hasta en triple fila, bloqueando absolutamente todo el paso para quien circulaba con su vehículo por la calle.
Pese a las buenas intenciones que tímidamente mostraron desde el área de Control Ciudadano, la situación fue totalmente incontrolable y más allá de algunas multas las imágenes fueron las mismas de siempre: autos, camionetas y transportes escolares manejados por padres desesperados que estacionan en cualquier lado con tal de acercarse a la entrada y salida de sus hijos sin que les importen en absoluto las leyes de tránsito ni la convivencia con el resto de conductores y peatones.
Estos trastornos se suman a los habituales en varios puntos de la ciudad, como en 12 y 55 y en diagonal 74 y 42, a metros de la terminal de micros y con taxis amontonados uno tras otro, en doble fila y obstaculizando espacios en donde está prohibido frenar.

Desde la Municipalidad apuntan a conformar “corredores seguros” en inmediaciones a instituciones educativas. Pero nada parece detener a los conductores que continúan violando día tras día las leyes de tránsito.
La Guardia Urbana de Prevención tiene como objetivo realizar operativos disuasivos de prevención del delito y aquí se incluyen las tareas activas en inmediaciones a instituciones educativas en el horario de ingreso y egreso de los alumnos, así como también una mayor presencia de agentes en el espacio público. En este marco, los últimos días se sumaron los agentes a realizar tareas de prevención en los operativos de seguridad montados por la Secretaría de Seguridad de la Comuna, en conjunto con la Policía Local y agentes de la Secretaría de Convivencia y Control Ciudadano.
Este programa, que se impulsó por primera vez en el 2018, abarca 280 establecimientos educativos de la ciudad, los cuales mantendrán presencia policial en el ingreso y egreso de los alumnos, con el objetivo de brindar seguridad en las inmediaciones a dichas instituciones. “El objetivo es que los agentes de la Guardia Urbana puedan brindar apoyo a las tareas de prevención que se llevan a cabo en inmediaciones a las instituciones educativas, al mismo tiempo que reforzarán la presencia de control en el espacio público, principalmente en parques, plazas, avenidas y centros comerciales”, explicó el secretario de Políticas Públicas en Seguridad y Justicia de la Comuna, Darío Ganduglia.

Según se precisó, durante el operativo que se montó en inmediaciones a las escuelas públicas y privadas de la ciudad, se trabajó en coordinación con agentes de la Policía Local y Bonaerense, junto a inspectores de tránsito de la secretaria de Convivencia y Control Ciudadano.
En el primer día de intenso movimiento con la vuelta de las clases, todo siguió de la misma manera que siempre.