viernes 08 de mayo de 2026

"Proyecto Mochila", la campaña platense para que ningún chico se quede sin útiles escolares

Un grupo de mujeres cada vez más numeroso recibe donaciones y arman kits para nenes y nenas que asisten a comedores y merenderos de la región, quienes los reciben de la mano de sus padres. Replicaron la iniciativa que nació en Capital Federal y en su tercera edición se triplicaron los pedidos. “Es devolverle un poco de dignidad al que no puede comprar por el motivo que fuese”, remarcó a 0221.com.ar una de las organizadoras. Dónde y cómo colaborar, en esta nota.

Las cajas de cartón están acomodadas una al lado de la otra, en el suelo o en repisas. En ese local de Tolosa –un taller en desuso hasta hace pocos meses– todo tiene su rótulo: lapiceras, resaltadores y liquid paper, lápices separados por color, cartucheras, regalos, cuadernos con distintos forros y mochilas. Es un viernes caluroso y húmedo, el ventilador funciona a todo lo que da, pero nada las detiene. En ese momento hay cinco mujeres, tan solo una parte de la gran familia de "Proyecto Mochila", la versión platense de una campaña que nació en 2016 en Capital Federal. El objetivo que persiguen es el mismo, ayudar a que niños y niñas de los barrios más vulnerables puedan volver a clases con la mochila completa.

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“En 2017 me llegó la invitación para sumarme y con mi grupo de trabajo armamos tres”, cuenta a 0221.com.ar Cecilia, una de las que encabeza la movida a nivel local. Cuando le comentó a sus amigas, una de ellas le sugirió implementar la idea en la ciudad, donde también miles de chicos y chicas necesitan útiles. De las primeras 60 mochilas pasaron a 500 en 2018 y con la crisis económica se triplicaron los pedidos, ya solicitaron más de 1.500.

El grupo de mujeres es diverso: hay médicas, bioquímicas, científicas, contadoras, comerciantes, diseñadoras, esteticistas, docentes y psicólogas. Algunas eran amigas, otras se conocían de antes o se reencontraron en ese espacio después de mucho tiempo. También hubo quienes se acercaron cuando conocieron la iniciativa. Todas con sus distintas experiencias y posición ideológica, pero con una mirada común sobre el otro: esos pequeños o pequeñas a quienes intentan ayudar a las y los chicos como si fuesen de su propia familia.

Son 16 los puntos de entrega en el casco urbano, Los Hornos, Ensenada, Ringuelet, Gonnet, City Bell y Villa Elisa, que hasta el 22 de este mes reciben las donaciones. Pueden ser elementos nuevos o usados en excelente estado, mientras que quienes quieran colaborar pueden hacerlo con útiles o las mochilas completas con elementos para nivel inicial (jardín de infantes), primer y segundo ciclo de primaria y también para secundario. Si está la posibilidad, se pueden agregar marcadores, botellitas de agua, tazas de plástico, guardapolvos o témperas. 

“Cuando vas a la librería y tu hija o hijo te pide una goma del Hombre Araña, bueno, poder dársela a otros chicos. Armarles las mochilas con amor y cariño”, remarca a este portal Paola, otras de las mujeres que integra Proyecto Mochila. La novedad de la edición 2019 es que además de trabajar con centros populares de Melchor Romero, Colonia Urquiza, Savoia, Gorina, Ensenada o Berisso, incorporaron a tres comunidades QOM

Si bien hay empresas que colaboraron con una importante cantidad de mercadería, los principales aliados son los “libreros”. Y buscan que se sumen más. “Pueden ofrecernos cuadernos que si no están en buen estado nos encargamos de arreglarlos o forrarlos. También lápices con cajas dañadas. Nosotras se las sacamos y acomodamos en las cartucheras. Nuestra intención es que todo lo que ellos no puedan vender nos lo donen”, detalla Lorena, que también forma parte de la iniciativa.

El dato saliente es que ellas no entregan los kits a las familias, sino que los reparten las referentes de cada merendero, comedor o comunidad, pero los nenes y nenas reciben las mochilas de las manos de sus mamás o papás. “Es igual a lo que hacemos nosotras en nuestras casas. Es devolverle un poco de dignidad a quien no puede comprar por el motivo que fuese”, refuerza Cecilia.

Varios clubes de la ciudad las contactaron para pensar movidas colectivas. Ya le confirmaron Estudiantes, Everton y Universitario, mientras que están en tratativas con Gimnasia. A su vez, el director del Cine Móvil de Ensenada les propuso proyectar la versión clásica de Mary Poppins –aprovechando el regreso de la historia a la pantalla grande- en el espacio platense Cunumi y la entrada serán útiles o una mochi. La fecha elegida fue el 16 de febrero a las 18 en 71 entre 11 y 12.

A su vez, encontraron eco en ilustradores e ilustradoras y humoristas gráficos como Tute, Rep, Ene, Laura Agra, Ro Ferrer y CinWololo, que divulgaron la campaña por las redes sociales. La réplica fue fundamental y, además de dar a conocer la iniciativa, las ayudó a conseguir más donaciones. Eso sí, cuentan que la vez que se acercó un dirigente político le “echaron flit”. “Esto es por fuera de lo partidario”, resaltan una y otra vez.

Generalmente el grueso del material llega a poco del cierre y se vienen días de trabajo intenso. Pero ellas lo viven con entusiasmo. “El año pasado éramos 12 o 13 armando mochilas y no volaba una mosca, estábamos todas concentradas, enfocadas en esto. La única pregunta era si faltaba algo”, agrega a este portal Paola. Cada una cumple un rol específico en esa red que año a año se multiplica. La organización es clave y rige un único criterio.

“Hay que diferenciar la solidaridad de la caridad. La caridad como el que te da y la solidaridad pensada como la compañera o compañero tuyo. Entendemos esto como un proceso solidario que se da entre gente que ni nos conocemos, pero que tiene el objetivo de que cada año más chicos puedan ir al cole con su mochila completa. Desde la solidaridad nos encontramos nosotras. Nuestro lema es 'la diferencia entre la ternura y la lastima, es entender al otro como propio o al otro como ajeno'”, reflexiona Cecilia. Y recalca: “También tiene algo de egoísta. Lo hacemos porque nos hace felices. Uno da porque también hace bien”.  

A su lado, Lorena completa el concepto del proyecto. “Que un chico tenga todos los útiles, le da ganas de empezar el colegio. Si vas y no tenés un lápiz para escribir, no te ayuda a sentarte a estudiar, que es lo más importante. Nuestra intención es que todos los chicos puedan aprender, que tengan la misma posibilidad”, cierra. Por eso citan la popular frase del escritor y periodista uruguayo, Eduardo Galeano. Les calza perfecto: “Mucha gente pequeña, en lugares pequeños, haciendo cosas pequeñas, puede cambiar el mundo”.

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