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Hogares en riego: familias asfixiadas por los créditos UVA

28 de febrero de 2019


La situación de los deudores de los créditos hipotecarios bajo el sistema UVA es cada vez más preocupante.

Desde su lanzamiento, allá por el año 2016, a los deudores se les fue incrementando el valor a partir de la inflación y pasaron a pagar mayores cuotas y a contraer más deuda que el dinero que habían solicitado. Así, por ejemplo, aquel que obtuvo $2.100.000 al momento de sacarlo, a enero de este año estaba adeudando $2.600.000. Eso lleva automáticamente al aumento de las cuotas mes a mes que se suman a los costos de las tarifas y servicios.

Matías Troncoso, uno de los deudores hipotecarios bajo el sistema de UVA que está padeciendo el problema y referente de los Autoconvocados en La Plata, explica lo que están padeciendo: “hay gente que arrancó con una cuota de 23 mil pesos y hoy paga 38 mil, lo ayuda la familia, y ya comenzó a endeudarse porque dejó de pagar patente, impuesto municipal. La proyección que hacemos, como viene la cosa, es que podemos llegar a terminar pagando entre 50 y 100 veces más de lo que nos prestaron”.

Ante esta situación, desde el Foro para la Producción y el Desarrollo, el Escribano Luciano Scatolini, hace un análisis de la problemática y muestra una posible salida para que la ilusión de las familias no se desvanezca con la inflación y las altas tasas que deben afrontar.

¿Por qué se llega a esta situación?

Primero hay que poner el tema en contexto. La Argentina es uno de los países más urbanizados del planeta, el 90% de la población vive en ciudades, por lo cual el acceso al suelo y la vivienda es una necesidad primaria y una responsabilidad del Estado arbitrar soluciones.

En ese sentido desde el Gobierno de Cristina Fernández se ideó el Programa de Crédito del Bicentenario (Procrear), el cual tuvo tres ejes: brindar solución habitacional al tercio de la población que tiene déficit en la materia, planificar desde el Estado el uso del suelo y el crecimiento urbano, y a través del crédito vigorizar las economías locales con la industria de la construcción.

Los objetivos se cumplieron. En tres años se resolvieron las necesidades de 200 mil familias, que hoy están pagando cuotas fijas que no superan los 7 mil pesos.

Además, se coordinó con los gobiernos locales cómo y dónde se integrarían los nuevos Barrios en las ciudades y, por último durante, esos años se batió el récord de despacho de cemento y demás materiales, la construcción por su mano de obra intensiva se convirtió en un factor clave dando pleno empleo en algunas ciudades.

Cambiemos prometió 1 millón de viviendas, que hoy con esta situación está lejos de concretarse…

A pesar de las promesas electorales del gobierno de Cambiemos, en este tema también hubo un cambio con resultados perversos para la gente. Hoy no solo no se accede a la vivienda, sino que los miles de tomadores de créditos UVA están con sus casas en serio riesgo.

Se pasó de un Estado asumiendo la política pública de vivienda a entregarle el acceso a las entidades financieras, y los bancos no tienen corazón, solo conocen de la maximización de la renta.

El Estado como sucede en general con la economía que está en manos del FMI dejó la solución de este problema a los bancos. Y es allí donde se verifica la cuestión de los modelos de país: es el Estado el que planifica y regula o lo hace el Mercado.

Si lo hace el Mercado las políticas neoliberales desde Martínez De Hoz (con la Circular 1050) hasta Cavallo, nos demuestran que vamos camino a una catástrofe con más sufrimiento para el pueblo.

¿Hay algún candidato que esté planteando este problema?

Hoy al que veo con esta preocupación es a Axel Kicillof, quien como Ministro de Economía del gobierno anterior tuvo un rol clave tanto en la idea del PROCREAR como en su ejecución.

¿Y cuál sería la posible salida a esta situación?

La salida es mostrando qué hay otros caminos, el Procrear lo demostró. Visibilizando la problemática a través de la organización de todos, no solo de los deudores de hoy, sino de la sociedad en su conjunto con una mirada solidaria.

Por último, cambiando las políticas y las leyes, es necesario recuperar el presupuesto nacional en vivienda, que representa apenas el 20 por ciento de lo que representó en el Gobierno de Cristina Fernández. También es necesario legislar una norma regulatoria a la intervención del sistema financiero en materia de vivienda familiar que, por un lado modifique las condiciones de los créditos actuales y, por otro, fije topes y seguros para garantizar que las viviendas no puedan ser rematadas.

Debemos ir en los próximos meses a una agenda federal del Hábitat que deje claro la emergencia del tema y fije un nuevo orden urbano, inclusivo y planificado por el Estado.

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