ver más

Historia, producción artesanal y sabor: ¿qué hace tan especial al tomate platense?

Es un clásico de la ciudad. Caracterizado por su sabor, color, piel fina, gran tamaño y pequeñas semillas, el tomate platense tiene una vasta historia, que se remonta hasta las décadas del '20 y '30. La Plata celebra una vez más a uno de sus hijos dilectos.

Unos 15 productores platenses aún mantienen viva una tradición que lleva poco menos de 100 años. Es que las semillas de la fruta que representa uno de los principales símbolos de la ciudad llegaron a las diagonales junto a los inmigrantes de las oleadas inmigratorias de 1920 y 1930.

Caracterizado por su color, sabor y gran tamaño, con los años el tomate platense se convirtió en todo un ícono. Producido completamente de manera artesanal y orgánica, la versión local se cura con caldo bordelés, una combinación de sulfato cúprico y cal hidratada inventado por los viñateros de Burdeos, en Francia, y que llegó a la ciudad para proteger a las plantas de los hongos.

Los productores locales aclaran que, en promedio, tiene un ciclo de unos 60 días. Cosecharlo antes no es un opción: "A diferencia del que se vende en los supermercados, el nuestro madura de adentro hacia afuera, alcanzando el color rojo en la parte final del proceso. En los otros es a la inversa, por eso los ves colorados pero cuando los abrís están verdes", explicó en ese sentido la productora Azucena Cuevas Riveiro a 0221.com.ar.

Este sábado, los vecinos vuelven a rendirle tributo a uno de sus hijos dilectos. Los Hornos se viste de gala para recibir la 15° Fiesta del Tomate Platense, que se desarrollará entre las 10 y las 20, en la Estación Experimental Julio Hirschhorn de 66 y 167; una celebración que busca mantener viva una tradición que todavía lucha para no extinguirse.

Te puede interesar