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Mermeladas, galletitas y cervezas: la ciudad celebró una nueva Fiesta del Tomate Platense

Con productos típicos y artesanales y un sinfín de tomates producidos en la ciudad, los platenses se dieron cita en Los Hornos para rendirle homenaje a uno de sus hijos dilectos. Un orgullo platense que lucha por mantener su historia y no desaparecer.

Los Hornos se vistió de gala este sábado para recibir la 15° Fiesta del Tomate Platense y celebrar el trabajo que realizan a diario los productores que mantienen viva una tradición con casi 100 años de historia en la ciudad. Es que la semilla del fruto que caracteriza a la versión local del fruto llegó con la oleada inmigratoria que tuvo lugar entre 1920 y 1930 y después de tanto tiempo aún se mantiene viva.

La jornada comenzó cerca de las 10 y una gran cantidad de personas visitó los diferentes puestos instalados en la Estación Experimental Julio Hirschborn de 66 y 167.

Cargados de tomates, pero también de mermeladas, dulces, galletitas y hasta cervezas preparadas con el fruto como ingrediente estrella, los visitantes recorrieron los más de veinte puestos instalados en la Fiesta.

Caracterizado por su color, sabor y gran tamaño, con los años el tomate platense se convirtió en todo un ícono. Producido completamente de manera artesanal y orgánica, la versión local se cura con caldo bordelés, una combinación de sulfato cúprico y cal hidratada inventado por los viñateros de Burdeos, en Francia, y que llegó a la ciudad para proteger a las plantas de los hongos.

Los productores locales aclaran que, en promedio, tiene un ciclo de unos 60 días y cosecharlo antes de tiempo no es un opción: "A diferencia del que se vende en los supermercados, el nuestro madura de adentro hacia afuera, alcanzando el color rojo en la parte final del proceso. En los otros es a la inversa, por eso los ves colorados pero cuando los abrís están verdes", explicó en ese sentido la productora Azucena Cuevas Riveiro 0221.com.ar.

Lo cierto es, sin embargo, que esta centenaria tradición aún lucha para no desaparecer. Es que la utilización de semillas adaptadas transgénicamente avanza y la producción artesanal y orgánica apenas puede competir con ello. Sin embargo, los productores, las autoridades municipales y hasta la Universidad Nacional de La Plata trabajan a diario para mantenerla viva y garantizar que los amantes del tomate puedan disfrutar de una de sus mejores versiones, la que se cultiva en La Plata.

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