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Armas en la casa de Dios: un cartucho certero apagó la vida del cura acusado de abusos

Acorralado judicialmente por cinco denuncias de abuso sexual infantil y una pericia psicológica negativa, el padre Eduardo Lorenzo se suicidó en la sede de Caritas La Plata y generó uno de los episodios periodísticos más conmocionante del año que se termina.

Un cura acusado de cinco abusos sexuales a menores de edad parece el condimento perfecto para narrar una novela de lectura playera, pero en este caso, la realidad superó a la ficción. El escenario en el que se desarrolló esta historia con trágico final fueron parroquias pertenecientes a la Arquidiócesis de La Plata por las que paso el cura Eduardo Lorenzo quien se quitó la vida de un certero disparo en el corazón. Una pericia oficial lo había descripto como “psicópata”.

En la noche del 16 de diciembre último el sacerdote se suicidó de un disparo con un arma no registrada. El hecho fue en un inmueble de calle 4, entre 49 y 50 de La Plata, en donde está la oficina de Caritas en la que residía luego de haber sido apartado de la tarea pastoral en la localidad de Gonnet.

La trágica decisión fue el corolario de una lapidaria pericia mental que puso en crisis su libertad. Horas antes de empuñar el arma y descerrajarse un disparo sobre el costado izquierdo de su pecho, la jueza Marcela Garmendia había librado una orden de detención contra el sacerdote por los cinco casos de abusos pero un recurso de eximición de prisión presentado por su defensa evitó su traslado a calabozos.

El planteo de la defensa había sido rechazado en primera instancia por la jueza pero los abogados apelaron ante la Cámara Penal por lo que no se había resuelto aún la detención.

UNA PERICIA REVELADORA

El informe psicológico de la Oficina Pericial Forense de la Suprema Corte bonaerense realizado al cura concluyó que el imputado tenía “rasgos psicopáticos, perversos, narcisistas y obsesivos”.

El extenso documento fue redactado por las peritas Ayelen Rodríguez, Verónica Acevedo y Paula Lambertini.

"Su organización psíquica resulta compleja (...) y una imagen de sí mismo grandilocuente, que encubre una personalidad psicopática perversa de la personalidad" precisa la pericia oficial.

Y continua "Narcisista, con afectividad poco empática, ausencia de sentimientos de angustia o culpa y fallas estructurales en la mediación simbólica de la satisfacción de sus impulsos podrían redundar en conductas regresivas en el ámbito de su intimidad"

Ante las peritas, Lorenzo aseguró: “No soy un ángel, no me cuesta enojarme".

El sacerdote fue denunciado en 2008 por cinco jóvenes, pero la investigación fue rápidamente archivada sin siquiera citarse a las víctimas, pero en marzo de 2019 se reactivó la investigación que lo arrinconó judicialmente, pese a contar con el apoyo explícito del arzobispo de La Plata, monseñor Víctor Fernández.

En la causa que impulsó la fiscal Ana Medina figura un documento oficial de la Dirección Nacional de Migraciones que indica que Lorenzo entraba y salía permanentemente del país acompañado por jóvenes de sexo masculino, eligiendo destinos de playa en Brasil e islas del Caribe.

LA CARTA DESPEDIDA

Tras conocerse el resultado oficial de la pericia que lo ubicaba procesalmente en una situación incómoda, Lorenzo escribió una carta que fue hallada junto a su cadáver. La decisión del sacerdote fue tomada el 11 de diciembre, el mismo día en que salió el resultado de las pericias psicológicas que determinaron que tenía una "personalidad psicopática perversa".

Lorenzo, ex capellán del Servicio Penitenciario bonaerense, encabezó la misiva son el título “Carta de despedida”. Cinco días después se mató.

La carta es breve y califica a las denuncias como "mentiras".

El 18 de diciembre se realizó una misa de cuerpo presente en la parroquia de Gonnet, último destino sacerdotal de Lorenzo. El Arzobispo de La Plata estuvo a cargo del responso que se realizó con presencia policial. Monseñor Fernández, aseguró que "era una persona con muchas presiones internas" y "por eso se lo despide", justificó.

El suicidio de Lorenzo dejó un sabor de injusticia en una parte de la sociedad platense, en particular en las presuntas víctimas y sus familiares. La dramática decisión determinó el cierre de la investigación penal y los denunciantes se quedaron sin la posibilidad de lograr una sentencia reparadora por parte del Estado. Lorenzo se fue a la tumba con todos sus secretos, sus pecados y sus demonios, tal como lo presagia su libro de cabecera, la Biblia, para quienes se quiten la vida, aunque teólogos sostienen que nadie será condenado por un acto aislado, sino por una conducta de vida.

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