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Jesica Rey: la artesana de la comunicación con la que Kicillof llegó a gobernador

Lo conoce desde que era un funcionario de segunda línea y bajo perfil en el Ministerio de Economía. Hincha de Gimnasia y estudiante de Periodismo en la UNLP lo acompañó como ministro y diputado y se subió al Clío que lo condujo hacia la Gobernación. Hoy centraliza toda la información que produce la flamante gestión.

La vida de Jesica Rey y su relación con el mundo periodístico cambió sustancialmente desde algunas semanas antes de jurar como Ministra de Comunicación Pública de la Provincia de Buenos Aires. Hasta entonces el rol de vocera del ahora gobernador Axel Kicillof le demandaba varias horas de charla telefónica, pero ahora la demanda se multiplicó hasta hacerse inmanejable. Todo un problema para alguien sobre quien recae la centralidad de lo que la flamante gestión quiera transmitir.

La frase “tenés que hablarlo con Jesica” que ya era un clásico entre los allegados al gobernador ahora es un mantra que puede exasperar a quienes intentan dar cobertura a los primeros pasos de la nueva gestión peronista. Hay entre los otros 12 ministros que integran el gabinete muchos no habituados a la relación con los medios y son los que más apelan a ella.

La ministra nació en La Plata es hincha de Gimnasia y eso lo hace saber desde sus redes sociales. Es egresada la Facultad de Periodismo y Comunicación Social de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP) donde se la recuerda en el grupo de las alumnas estudiosas y responsables. Tan aplicada como ahora la describen sus colegas que la ven trabajar en la gobernación.

Aseguran que no deja de atender requisitoria, sobre todo de aquellos periodistas con los que más se vincula. Por cuestiones obvias en ese grupo están los acreditados en la sala de periodistas del palacio de calle 6 quienes vieron un gran gesto de ella cuando apenas dos días después de la asunción se apareció con el propio Kicillof para una ronda de presentación.

Trabaja con el gobernador desde el inicio del segundo mandato de Cristina Fernández de Kirchner (diciembre de 2011), cuando asumió como Secretario de Política Económica y Planificación del Desarrollo de la Nación Argentina en la órbita del ministerio de Economía y le aseguraron que se iba a encontrar con un funcionario de bajo perfil y poca exposición pública.

Desde entonces estrechó una relación que la convirtió en una de las personas de mayor confianza. Lo acompañó en lo que considera es la etapa dolorosa de la despedida del Ministerio de Economía en 2015 y se mudó con él al Congreso de la Nación para hacerle el clipping diario de medios con el que a las 7 el diputado nacional ya tenía todo el material para hacerle frente a la jornada, incluidas las participaciones en los medios también coordinadas por ella.

La confianza y el acompañamiento fue tal que Jesica se convirtió en una pasajera infaltable en el famoso Clío con el que el economista transitó gran parte de su campaña electoral. Compartió ese rol con otros dos de extrema confianza del gobernador, el ahora jefe de Gabinete Carlos Bianco y el secretario Nicolás Beltram.

En esos viajes se convirtió en la relatora de la campaña que terminó con Kicillof gobernador. Produjo las visitas a todos los distritos bonaerenses, organizó las entrevistas de Kicillof, redactó los comunicados y pensó juntos a su equipo el modo de comunicar.

Quienes la conocen mucho afirman que lo que prima en ella es el buen humor y el buen trato, algo de lo que –dicen– no se ha despojado en las primeras semanas con cargo de ministra. La acompaña el convencimiento de que nació para ese trabajo.

Desde que arrancó formalmente la transición con el saliente gobierno de María Eugenia Vidal se especuló con que Jesica Rey sería la secretaria de Medios. Se relacionó con los funcionarios salientes del área y se puso al tanto de lo que ocurría en áreas sensibles como Radio Provincia, a cuyos trabajadores escuchó la semana pasada, ya como ministra.

La sorpresa tal vez haya sido que el gobernador decidiera asignarle una jerarquía de ministerio, algo atípico en los organigramas que la preceden. La decisión habla de una confianza extrema que ella intenta devolver con la dedicación de siempre, sin restarle tiempo al trabajo, respondiendo a cada llamado y centralizando la demanda comunicacional de todo el equipo de gobierno.

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