Estela Díaz llega al cargo de ministra de las Mujeres, Políticas de Género y Diversidad Sexual de la provincia de Buenos Aires después de años de militancia feminista que la llevaron a ser la referente del área de género de la CTA de los Trabajadores, donde ocupa el cargo de Secretaria de esa área. Aunque su nombramiento por parte del gobernador Axel Kicillof fue una sorpresa, no lo es su consideración como una de las voces referenciales de la perspectiva de género en el sindicalismo argentino.
Pese a la fuerte militancia sindical posee además antecedentes políticos. Fue concejal cuando ingresó como suplente en la lista de la Alianza, en 1999, como parte del Frepaso. Este año, incluso, su nombre apareció encabezando una lista de senadores por La Plata (que acompañaba a Guillermo Escudero como candidato a intendente), la cual después no fue aprobada por la Junta Electoral partidaria.
Secretaria de Género de CTA de los Trabajadores, cargo que ocupa desde 2010, es fundadora del Centro de Estudios Mujeres y Trabajos de la Argentina (CEMyT-CTA), integra el Comité de las Mujeres de la Confederación Sindical Mundial y es docente en la Especialización de género y comunicación de la Facultad de Periodismo y Comunicación Social de la UNLP.
También forma parte del Consejo Asesor del Programa Nacional de Salud Sexual y Reproductiva del Ministerio de Salud de la Nación y es una militante en la lucha por la Ley de interrupción voluntaria, segura y gratuita del embarazo. Como tal fue una de las expositoras en las reuniones de Comisión cuando ese proyecto fue debatido en el Congreso. E integra la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito desde sus inicios. “Soy orgullosamente sindicalista, feminista y peronista, tres identidades históricamente demonizadas”, suele definirse.
Antes de ser confirmada como ministra bonaerense, su nombre sonó para integrar los equipos de Nación, con Elizabeth Gómez Alcorta, ministra de las Mujeres Géneros y Diversidad de Alberto Fernádez. De hecho, ella misma anunció en sus redes sociales que había sido convocada. Pero al día siguiente recibió la propuesta bonaerense.
Con la ministra nacional tiene en común una coordinación en la defensa de la líder social de la Túpac Amaru, Milagro Sala. Gómez Alcorta ejerció la defensa defensa y Díaz trabajó en el Comité por la Libertad de la dirigente jujeña, en representación de la central obrera que encabeza Hugo Yasky.
Asegura que habrá una línea de trabajo con el Ministerio Nacional. “Con la ministra nacional (por Gómez Alcorta) nos queremos nos respetamos y nos gusta trabajar juntas. Va a estar articulado Nación y Provincia” afirmó.
Esa articulación se extenderá al movimiento de mujeres. Imagina una gestión de diálogo y territorios: “Vamos a profundizar una línea de trabajo que está debilitado y tiene que ver con las mesas locales”. Días pone en cuestión el criterio establecido en el que las políticas vinculadas a la mujer se limitan a la violencia. “La perspectiva es que se aborden todas las temáticas especialmente las desigualdades” dijo en una entrevista con Radio Provincia el día que asumió.
Ya asumida en el cargo habló de los objetivos de corto plazo, a desarrollar en los primeros cien días de gestión, centrados fundamentalmente en lo que la emergencia en violencia de género. Pero su objetivo es encaminarse hacia objetivos de mediano plazo y a cuestiones estructurales como la igualdad en todos los aspectos: “En trabajo, en salud, en educación, en infraestructura y en economía”.
Por eso habla transversalidad a la hora de imaginar las relaciones con el resto los Ministerios. Eso implica un cambio de paradigma. “Necesitamos establecer acuerdos con todas las áreas, porque todos los temas se tienen que abordar con el criterio de establecer avances en igualdad”. Habla entonces de “construir un plan de igualdad absolutamente participado”.
EL DESPERTAR FEMINISTA
Platense de nacimiento, Estela Díaz vive en Ringuelet a pocas cuadras de su casa de toda la vida. Y antes de llegar al mundo sindical, donde también formó familia, tuvo trabajos variados. Desde promotora a domicilio a vendedora de cosméticos, pasando por viajante de comercio.
En todos esos trabajos relata situaciones de acoso que pudo objetivar con el paso de los años. Así se lo contó al diario Página 12: “Me llevó muchos años, cuando ya era feminista, darme cuenta de lo que me pasaba con el acoso callejero, y pensar sobre mis opciones de vestimenta. Una vive con eso como si fuera normal. Esa es tu normalidad. Hasta los 40 años no usé escote porque soy tetona. ¡Qué no me dijeron sobre mis tetas...! Recién hace poquitos años pude hacer una reflexión sobre eso. Y pude hacerla por el feminismo, que es un aprendizaje todo el tiempo, un aprendizaje de vida que te atraviesa. Por eso es tan resistido”.
También se considera una feminista “intuitiva”, hija de una familia clásica, patriarcal, en la que las diferencias de género se hicieron carne por la presencia de un hermano un año mayor al que tenía que hacerle la cama.
Estudió la carrera de Letras en la UNLP y fue el tiempo de descubrir autoras que le abrieron otro mundo. Rescata a Elena Poniatowska, la escritora, activista y periodista mexicana.
Y la política iniciática llegó de la mano del Partido Intransigente (PI), en la facultad, una fuerza que en los años finales del menemismo decantaría en el Frente Grande y luego en el Frepaso. Entre otras actividades, ella se ocupaba de una formación de promotoras en salud sexual y reproductiva en distintos barrios. La pata territorial de la CTA se nucleaba en la Federación de Tierra y Vivienda, donde Díaz militó largos años.
Pero es en La CTA donde profundizó su perfil feminista cuestionando la estructura patriarcal que aún persiste. Temas como la violencia machista y el acompañamiento a víctimas, el aborto, la educación sexual integral se constituyeron en cuestiones medulares en un trabajo que a partir de ahora se extenderá a la gestión en la provincia de Buenos Aires.