lunes 08 de diciembre de 2025

Lo chocó un 307 y perdió las piernas, pero se levantó y lo superó con el deporte

La historia de superación le pertenece a Pepe Céspedes, empleado municipal de Ensenada que sufrió un grave accidente en 2004 y a partir de ahí su vida cambió para siempre: le amputaron ambas piernas y cayó en la droga, pero con la ayuda de su familia y de actividades deportivas pudo salir adelante y hasta logró montar una ola.

Era el 20 de enero de 2004 y Pepe Céspedes se encontraba trabajando temprano por la mañana recolectando basura con el camión municipal de Ensenada. Desafortunadamente, un micro de la línea 307 no llegó a frenar e impactó contra el propio Pepe y el rodado.  El hombre, que en ese momento tenía tan sólo 22 años, quedó sobre las bolsas de basura mirando el cielo: “El tiempo se detuvo mientras veía a la gente correr de un lado a otro”, relató.

Tras el accidente, Pepe tuvo que ser amputado de ambas piernas y su vida dio un giro inesperado. Según contó, los primeros años fueron muy difíciles y tuvo una fuerte recaída con el consumo de cocaína. A esa oscura etapa, el protagonista le dio una vuelta de tuerca y sostuvo. “La recuerdo como algo negativo pero también como algo positivo. A raíz del tema de la droga hice un clic y empecé a valorar la vida, a pensar distinto y a encarar las cosas de diferente manera” describió el hombre que hoy tiene 37 años.

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Sobre esa época, agregó que “un fin de semana salí un viernes a la mañana y era domingo a la noche y estaba en una esquina consumiendo cocaína. Otras drogas no he probado, pero esa me llevó a casi perder mi familia. Ellos siempre me hablaban, pero yo no entendía y sentía que nadie se podía poner en mi lugar. Cuando hice el clic me di cuenta que eso no sumaba y que estaba muerto en vida. Sentí que le estaba faltando el respeto a mi familia que siempre me apoyó y a la vida”.

Al relatar su historia, Pepe hizo hincapié en el apoyo que le dio su familia y la importancia de sus hijos: “En ese momento pensé en mis hijos Julieta y Santiago, que eran chicos y empecé a ver que yo no los podía cuidar en ese estado, o que les podía pasar algo por mi culpa y ahí fue cuando dije qué estoy haciendo”. Y a su vez, resaltó que no necesitó rehabilitación, sino “el autoconvencimiento, la ayuda de mi familia y ponerme como meta salir de eso, algo que no fue  nada fácil pero no imposible y bueno, cuesta un montón pero entre la contención de la familia y el deporte pude salir”.

Además de la ayuda de su familia, para Pepe el aspecto deportivo resultó clave a la hora de recuperarse y empezar a llevar otro estilo de vida y, con el tiempo, se convirtió en un todo terreno. Fue parte de la Selección Argentina de Levantamiento de Pesas, también de Remo y de Atletismo. Además, durante el verano que pasó participó de una carrera en bicicleta de 42 kilómetros en Miami, logrando llegar en 3 horas con una rueda pinchada y juega al básquet para la Municipalidad de Ensenada: un verdadero crack del deporte adaptado.

Sobre su vida deportiva, Pepe explicó que “el deporte te hace tener la mente ocupada en algo y empezás a tener más compromiso” y siguió “me gusta aprender de los deportes y yo no busco que me vaya bien, sino probar todos los que pueda para después poder recomendar o ayudar a alguien que tena alguna discapacidad. Lo que me propuse es ser un referente con respecto a que los limites están en la mente y que las barreras están, pero está en uno saltarlas, superarlas o no”.

Las ansias de Pepe de superación y de aprender nuevos deportes lo llevaron a participar de la primera escuela de Stand Up Paddle (SUP) de Argentina, comandada por Jonatán Millán y Jonatan Duarte en el Río de La Plata. Su buen desempeño y la satisfacción que le daba estar en el agua lo hicieron saltar otra barrera: ir a surfear el Atlántico. Pepe viajó con La Ola Madre, el único Surf Shop de ciudad que además organiza viajes a la costa para que los platenses puedan estar más conectados con el océano, y vivió la experiencia de surfear una ola.

Al respecto de su actividad deportiva junto al agua, Pepe dijo que “lo del SUP y el Surf es muy nuevo para mí, yo arranque en mayo con la actividad de SUP Adaptado, me gustó la propuesta por lo inclusiva que es y todas las discapacidades que abarca, personas amputadas, con parálisis cerebral, Síndrome de Down, etcétera. Me encantó la propuesta y me fui metiendo”.

Y sobre la vivencia de montar una ola, detalló: “es algo fascinante surfear, imagínate que yo acá en la ciudad tengo muchas barreras arquitectónicas, en el micro, en las veredas a veces no hay rampas, pero en el rio y en el mar sentimos independencia, nunca lo había hecho y la verdad que fue una adrenalina tremenda. Las sensaciones cuando agarre la ola y estaban los chicos ayudándome y me dicen empezá a remar y ni bien sentí que me llevaba me paré y le mandé masa, una sensación terrible y única, tenía un poquito de cagaso pero me generaron una confianza única, lo puedo describir como cuando uno comienza a caminar, cuando venís de una lesión y pasas un tiempo hasta volver a caminar o trotar, me dio mucha felicidad”, concluyó.

Por último, Pepe se refirió al accidente y dejó una gran enseñanza: “hoy en día es una anécdota, que es parte de mi vida tanto en lo negativo como en lo positivo. Yo soy un tipo que hoy quiero ser un referente de que se puede, de que cuando hay voluntad y gente que acompaña se puede cambiar” y para cerrar expresó que “a veces me pregunta la gente, si pudiera volver el tiempo atrás y tener mis piernas si lo haría y mi respuesta es contundente, nunca cambiaría quien soy hoy y por eso no cambiaría mi discapacidad, por que fue la que me hizo formar la persona que soy hoy y la familia que tengo, y además no hubiese conocido toda esta gente, nunca hubiese practicado todos estos deportes, nunca hubiese surfeado y no tendría las amistades que hoy tengo”.

Pepe sufrió un cachetazo muy fuerte de joven, pero gracias a su familia y al deporte construyó otra oportunidad en la vida. Tuvo dos hijos más, Morena y Máximo, compitió para el seleccionado argentino en más de una disciplina y se dio el lujo de hacer algo que muchas personas creen imposible: surfear siendo discapacitado.

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