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Cacho Malbernat y su último deseo: visitar el nuevo estadio

Oscar Malbernat fue, es y será el “gran capitán” de la historia de Estudiantes. El hombre que paseó por la vieja cancha de 1 y 55 la Copa del Mundo junto a Mariano Mangano y Osvaldo Zubeldía. En este regreso al nuevo “Jorge Luis Hirschi” hubiera sido otra vez uno de los más ovacionados y el que hubiera alzado esa copa con su brazo derecho.

A tres meses de su muerte se puede recrear una historia reciente. “Cacho”, parte del ADN del club, hasta que su enfermedad se lo permitió no dejaba un día sin pasar por la obra del nuevo estadio. Su gran ilusión era estar presente en la vuelta y que ese día llegara lo más pronto posible, porque él sabía que su final estaba cerca. El destino, injusto por cierto, no se lo permitió.

Igualmente, el “gran capitán” de América y el Mundo pudo cumplir un último deseo. Su última salida fue estar en UNO y controlar, como hizo con los delanteros rivales, que la obra marchaba bien y no se detenía.

Luego de varios días de internación pudo volver a su casa por unas horas. Pasó su último fin de semana en familia, junto a su esposa Luz, y sus hijos Paula y Francisco. Con las pocas fuerzas que tenía Cacho quería ir hasta la cancha y ese domingo donde las nubes y el sol marcaban la escenografía, previo al fatal viernes 9 de agosto, cumplió su último deseo.

Pancho lo subió al auto y lo llevó hasta la cancha. Casi sin poder caminar y en compañía de su hijo se acercó hasta el portón de 1 y 57, y entre las rendijas de la cortina observó que el césped crecía, que los obreros seguían con lo suyo. Sus piernas ya no le permitían hacer una caminata más, hasta que pasó un auto y le gritó “Cacho querido” y ahí sin saberlo el gran capitán levantó su brazo, esbozó una sonrisa y se llevó en vida el último reconocimiento de su gente.

Días después llegó el desenlace, pero Cacho se llevó en sus ojos y en su corazón casi lo que más quería: su cancha. Malbernat siempre estará en UNO.

Oscar Malbernat fue, es y será el “gran capitán” de la historia de Estudiantes. El hombre que paseó por la vieja cancha de 1 y 55 la Copa del Mundo junto a Mariano Mangano y Osvaldo Zubeldía. En este regreso al nuevo “Jorge Luis Hirschi” hubiera sido otra vez uno de los más ovacionados y el que hubiera alzado esa copa con su brazo derecho.

09 de noviembre de 2019

A tres meses de su muerte se puede recrear una historia reciente. “Cacho”, parte del ADN del club, hasta que su enfermedad se lo permitió no dejaba un día sin pasar por la obra del nuevo estadio. Su gran ilusión era estar presente en la vuelta y que ese día llegara lo más pronto posible, porque él sabía que su final estaba cerca. El destino, injusto por cierto, no se lo permitió.

Igualmente, el “gran capitán” de América y el Mundo pudo cumplir un último deseo. Su última salida fue estar en UNO y controlar, como hizo con los delanteros rivales, que la obra marchaba bien y no se detenía.

Luego de varios días de internación pudo volver a su casa por unas horas. Pasó su último fin de semana en familia, junto a su esposa Luz, y sus hijos Paula y Francisco. Con las pocas fuerzas que tenía Cacho quería ir hasta la cancha y ese domingo donde las nubes y el sol marcaban la escenografía, previo al fatal viernes 9 de agosto, cumplió su último deseo.

Pancho lo subió al auto y lo llevó hasta la cancha. Casi sin poder caminar y en compañía de su hijo se acercó hasta el portón de 1 y 57, y entre las rendijas de la cortina observó que el césped crecía, que los obreros seguían con lo suyo. Sus piernas ya no le permitían hacer una caminata más, hasta que pasó un auto y le gritó “Cacho querido” y ahí sin saberlo el gran capitán levantó su brazo, esbozó una sonrisa y se llevó en vida el último reconocimiento de su gente.

Días después llegó el desenlace, pero Cacho se llevó en sus ojos y en su corazón casi lo que más quería: su cancha. Malbernat siempre estará en UNO.

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Oscar Malbernat fue, es y será el “gran capitán” de la historia de Estudiantes. El hombre que paseó por la vieja cancha de 1 y 55 la Copa del Mundo junto a Mariano Mangano y Osvaldo Zubeldía. En este regreso al nuevo “Jorge Luis Hirschi” hubiera sido otra vez uno de los más ovacionados y el que hubiera alzado esa copa con su brazo derecho.