Hablar hoy del Teatro Ópera ya no es más referirse a un lugar donde tocan bandas. Es que el escenario de calle 58 entre 10 y 11 es “el lugar” donde tocan “las bandas”. Los recitales que pasaron cada fin de semana durante este año llenaron la sala, muchos con entradas agotadas antes del show (basta nombrar a Wos, J Mena o El Kuelgue.) Pero hay más. El lugar se convirtió en un centro de eventos y fiestas y piensa posicionarse también en ese segmento en 2020.
El teatro mutó de cine a multiespacio cultural hace unos doce años, cuando Javier Mardikián, su exdueño, compró el espacio al centro literario Max Nordau, en un momento donde pensaban vendérselo a un supermercado o a un banco. El espacio se revalorizó, se sacaron las butacas, hicieron nuevos camarines, baños, barras y se lo puso a punto.
Desde este año, con una capacidad estimada en 800 espectadores, el Ópera se transformó en uno de los lugares de paso obligado para artistas de la talla de Marky Ramone, Carajo y Miranda, por citar algunos ejemplos.
Sin embargo, amplió la propuesta cultural y generó una apertura mucho más pronunciada. En vacaciones de invierno hubo espectáculos infantiles casi todos los días, que incluyeron una movida para el barrio, donde se invitó a los vecinos y se les mostró que el espacio estaba abierto a la comunidad.
El teatro también se puso a disposición de la juventud, con la Fiesta Bresh y la Fiesta de la Serpiente.

A comienzos de noviembre, se convirtió en sede de La Fiesta Judía Volumen I, un evento que le permitió a los platenses conocer y degustar comidas, bebidas, música y tradiciones del pueblo judío.
El teatro también cuenta con el ciclo FreeDom, destinado a las bandas locales, y una feria vintage de ropa.

La puesta en valor cultural del lugar, asimismo, se vio reflejada en la oferta: se triplicó la cantidad de fechas en relación al 2018. En lo que queda del 2019, los espectáculos de viernes a domingos están completos, con propuestas de primer nivel como La Delio Valdez, con dos fechas agotadas.
Para el 2020 se espera que la sala funcione a partir de febrero y no se detenga hasta diciembre. Para lograrlo, se vienen una serie de obras que le darán mayor valor al edificio, desde los techos hasta el frente del local.
La idea es convertir la sala en un centro de eventos que vaya más allá de la música -que seguirá siendo el plato principal. Las instalaciones quedarán a pleno para poder recibir nuestras, fiestas y encuentros, lo que terminará de darle vida de lunes a lunes al lugar a un lugar único para los y las platenses.
