Eterna Inocencia se conformó a mediados de la década del '90, en plena ebullición de la escena hardcore punk. Sus integrantes realizaban tareas comunitarias en una hogar de niños situado en Quilmes (donde siguen colaborando) y, junto con muchas otras bandas del estilo, manifestaron tempranamente su inconformismo con el modelo neoliberal que predominaba por aquellos tiempos. Muy apegados a la filosofía del "Hazlo tú mismo", rápidamente aprendieron a grabar sus propios discos, editar sus propios fanzines y difundir su música e ideas a través de programas de radio realizados en emisoras comunitarias.
Desde 1995 han dado luz ocho discos de estudio siendo el último, "Entre llanos y antigales" (2014), una síntesis de dos décadas de historia, manifestándose con un mensaje claro y directo que invita a reflexionar sobre cuestiones ambientales, problemáticas sociales, así como también apreciaciones personales. En la previa Guillermo Mármol habló del presente de la banda y qué es lo que se viene el 2020, de la mano de un nuevo disco.
—Sí, Eterna Inocencia me parece que tiene eso, si vas viendo los 25 años de estar tocando, aborda las distintas problemáticas que muchas veces están asociadas a este tipo de situaciones, de conflictos sociales, culturales y entonces sucede que de alguna manera la realidad te termina visitando. De hecho tenemos pensado ir a Chile en diciembre y ahora estamos viendo si ir en el formato que teníamos programado.
—¿Dónde ponen el esfuerzo?
—Somos sensibles a lo que cualquier persona está dispuesta a mirar a su alrededor y ver la situación terrible por la que pasan sus hermanos, entonces lo que tratamos de hacer es traducir eso en canciones, siempre como decimos es darle un sentido productivo.
—¿Hacia allí apunta su nuevo material?
—De hecho el próximo disco que preparamos para el año que viene es literalmente contar historias de amigos de compañeros de colectivos culturales como puede ser un skatepark autogestionado; una biblioteca popular; un centro cultural de una pequeña localidad de Córdoba y a partir de esas micro historias ir trazando de alguna manera la posición que tiene la banda respecto a determinados temas que hoy por suerte se ponen en la mesa de debate de una manera un poco más general a lo que era la banda en sus inicios.
—En estos tiempos las cosas cambiaron, ¿es más fácil escuchar?
—Antes eran temas que apenas se conocían o no tenían una difusión masiva: la despenalización del aborto, el maltrato animal, pueblos originarios, etc. Hoy celebramos que todas estas discusiones se estén dando en un plano más general. No hay temas que no abordara la banda que hoy no esté sometido a interpelaciones o debates.
—¿Qué papel cumple la tecnología?
—Posicionarse como una banda que quiere hacer las cosas por sus propios medios y que ahora por el “Hazlo tú mismo” la verdad que desde 1999 tuvimos una revolución tecnológica que acerca nuestra posición y la posibilidad de difundir música según como nosotros lo concebimos en algún momento, es una escena que ya también hace 20 años valoraba y editaba sus discos en vinilo y eso es algo que hoy volvió por suerte a ser bastante común. Tiene que ver básicamente con lo precursor que es el punk y el funk rock y hardcore punk que es el estilo por el cual nosotros de alguna manera provenimos.
—Pasan los años, los modelos sociales cambian, ¿cómo sostienen esta energía a lo largo de tantos años?
—El grupo humano es también un grupo de trabajo y se blanquean las condiciones de cómo se va a sostener el proyecto desde el vamos sabiendo que es necesario la presencia y el compromiso del compañero para poder continuar. En la banda cada uno asume su función y respeta de la manera que está integrada que es desde lo colectivo y eso es lo que tratamos de poner de ejemplo. Somos cinco personas que no pensamos exactamente igual pero bueno ponemos abiertos parámetros de conexión para poder realizar el proyecto. Todos nos desprendemos de algo en definitiva para poder ceder y acordar. Si yo lo hago toda la humanidad podría hacerlo. Es cuestión de persistir en difundir el mensaje y demostrar cómo son las cosas que nos funcionaron. Por lo general en Eterna Inocencia funciona todo lo que en una banda de rock no funciona.
—¿Cómo es eso?
—Cuando el paradigma te acompaña a tratar de tener una compañía atrás tuyo, una difusión masiva el tratar de tocar en todos los festivales posibles a tener una maquinaria atrás que te acompañe, no es lo que fue la historia de Eterna, que más bien estuvo siempre en el margen, no en términos confrontación, sino en términos de encarar las cosas de manera cooperativa y a partir de ahí tener nuestro sello discográfico pero desde el principio y no porque no me queda otra. Por una filosofía.
—¿Es un estilo de vida?
—Por supuesto. Esta práctica se trasladó a nuestra vida cotidiana y nos formó como personas, nos llevó a pensar de una manera, a tener una lógica de pensar en nuestro accionar.
—En todos estos años, ¿qué cambios ves en lo musical y lo personal?
—Éramos más jóvenes y las letras eran más combativas que hablan de cierta impotencia y la búsqueda de herramientas, ahora estamos proponiendo lo mismo en un sentido productivo apelando a contártelo desde historias de compañeros a quienes también le resulto esta manera de organizarse. Poco más reflexivo. Hace 25 años pensábamos lo mismo pero teníamos otra urgencia. Ahora lamentablemente, las vueltas de la vida, las prioridades, el decidir vivir o no de la música, sino diversificando y tener cada uno su trabajo, eso implica que le podamos dedicar a la banda un tiempo acotado y eso también repercute en el desarrollo del proyecto. Es una elección y sentimos que mal no nos ha ido. Somos felices con lo que tenemos y lo cierto es que la banda no para de crecer, un crecimiento sostenido, de a poquito.
—¿Qué lugar ocupa Eterna Inocencia en la escena del hardcore?
—Nosotros cuando empezamos le pusimos ese nombre porque colaborábamos en un hogar de niños en Quilmes con el cual colaboramos todavía. Y a partir de ahí armamos la banda. Después de ahí la idea fue hacer las cosas nosotros mismo y expandir un mensaje que para nuestro gusto superaba la cuestión más bien nihilista y autodestructiva del punk, tratando de acercar propuestas y hoy 25 años después creo que es una de las bandas más representativas que hay del estilo. Muchos chicos que hoy empiezan a tocar nos señalan como referentes. De hecho hace una semana recibimos el premio de la Unión de músicos Independientes como banda con coherencia, premiados junto a artistas como Celeste Carballo, gente que nos precede.
Estamos, vamos a decir, como punta de lanza de las nuevas generaciones que están planteando esto con sostenida firmeza. Por eso esperamos que el tiempo y la salud nos acompañen por muchos años más para poder seguir expandiendo nuestro mensaje y nuestra propuesta.
—Volviendo al disco, ¿cómo llegaron a esas historias?
—Las historias de resistencia llegan de las mismas personas que escuchan Eterna. La idea fue esa. Difundir estas historias. Incluso se contactaron entre ellos, hoy todas esas propuestas se han conectado y trabajan en conjunto. Va generando un círculo virtuoso de resistencia porque en definitiva se trata de eso. Ahora veremos cómo viene la mano.
—Cómo profesor de jóvenes, el mensaje tiene una responsabilidad
—No quiero generar más virulencia no quiero generar en los chicos más jóvenes, otra cosa que no sea esperanza y posibilidad de participar. Es como darle una vuelta de rosca. Desde lo positivo. Además, la gente está chocha que lo mencionas en las canciones.
—Después de tanto tiempo, ¿qué significa sacar un nuevo disco?
—A nosotros nos cuesta un huevo escribir. Eterna no escupe discos. El último disco de eterna salió hace 5 años. Porque queremos que la obra salga con la menor cantidad de fisuras posibles esa es la verdad. Entonces queremos gozar y disfrutar de lo que nos cuesta tanto hacer y queremos presentarlo de la mejor manera posible.
Si yo tengo que sacar un disco que hable de los demás te saco un disco en dos meses el gran desafío es tratar de ser asertivo en lo que quiero comunicar, no violento sino constructivo y resistiendo: es muy difícil. Encontrar palabras para todo eso te lleva a un desgaste de energía muy potente.
—¿Están en la mejor etapa de la banda?
Si hermoso. Después de mucho tiempo tenemos nuestro estudio. Porque no se trata solamente de que hago con el dinero que no ingresa sino como lo administro y cómo me involucro. Hablar de “Hazlo tú mismo” significa eso, involucrarse. Tocamos con las bandas que quisimos. Mañana te cuelgo los guantes y lo que voy a extrañar es la salida mensual con los pibes. Después ya hicimos todo. Ya no hay más sueños por cumplir en este sentido.
—¿Cuál es tu consejo para los chicos que están empezando?
—Creer en lo que hacer, ser perseverante. Se debe más a la constancia y al trabajo. Estar pensando y laburando por eso. “La inspiración es buena pero si te agarra trabajando es mejor”, y esto es más o menos parecido.
—¿Cómo se preparan para el recital en La Plata?
—Vamos a tocar canciones de todas las épocas, tenemos muchas ganas. Conocemos la ciudad la hemos transitados anduvimos en skate por todos los point de La Plata en nuestra adolescencia. Siempre es una vuelta más que grata. De por si el show lleva una carga emotiva muy especial que nos vincula desde la nostalgia y también desde la esperanza. Volvemos como eso, como una banda ahora en el presente, como esta consolidad y con ganas de tocar. Les garantizo un buen recital de rock además con una carga y un sentido que hoy escasea en el rock. Van a ver una banda de rock, lisa y llanamente con raíces dentro del hardcore punk y con un mensaje definido.