Lejos del centro y la vorágine cotidiana de los platenses que corren a contrarreloj para realizar sus actividades, llegar a una cursada, al trabajo o hacer trámites, está una de las zonas más tranquilas de toda la región. Pasando el Parque Ecológico y a la vera del arroyo Carnaval está el barrio San Jorge de Villa Elisa, en donde se esconde un interesante secreto de la historia de la ciudad. Allí, en medio de una imponente vegetación de árboles y ligustrinas, hay construidas 17 casonas con un llamativo estilo art nouveau –o modernismo- que todavía resisten el paso del tiempo.
A los pocos años de la fundación de La Plata, en 1906, el arquitecto alemán León Schellemberg proyectó la construcción de un barrio que, a priori, funcionaría como un lugar de descanso para las pequeñas burguesías porteñas. Sin embargo, lo más llamativo es la falta de documentos y datos que den cuenta de la historia de estos chalets. Tal es así, que la propia familia de Schellemberg no tiene información fidedigna y no hay registros en los archivos que den cuenta de su trabajo.
“La historia que conozco fue pasando de generación en generación, pero son dos versiones que datan sobre los inicios de estas casonas. La primera versión es de María Albornoz, una vecina que tenía su hogar junto al mío cuando compré la casa en 1994. Ella afirmaba que el arquitecto alemán León Schellemberg, que después parecía que era ruso, llevó adelante su proyecto original el cual contemplaba la edificación de 40 casas”, explicó a 0221.com.ar el arquitecto y propietario de una de las casonas con estilo art nouveau, Daniel Armendáriz.
En ese sentido, comentó que la ubicación de estos chalets también fue importante por su cercanía con el ferrocarril y con el único camino de vinculación entre La Plata y Buenos Aires: el camino General Belgrano. “Para ese momento, no existía el Centenario y todo esto sería pocos árboles y un arroyo que tenía el agua transparente. En ese momento toda esta zona era un lugar de naturaleza plena”, añadió.

La otra versión también lo tiene a León Schellemberg como el impulsor de este asombroso proyecto en Villa Elisa pero existen algunas diferencias que vale la pena resaltar. Por aquel entonces, y teniendo en cuenta que la industria era incipiente en el país, una importante empresa multinacional estuvo cerca de instalarse en la región – se habla de Firestone o Goodyear- y las casonas iban a ser para su personal jerárquico. Finalmente, esto no terminó sucediendo y empezaron a alquilarse como un área de descanso. Ya para 1920, empezaron a ser vendidas, un dato que coincide con el relato de Albornoz.

“Esta historia es del propietario de apellido De Udaeta, a quien afortunadamente le pude comprar la casa. La primera vez que la vi fue cuando estaba haciendo una casa para un primo mío que vivía cerca. Cada vez que venía a Villa Elisa me tomaba un tiempo para recorrer la zona y así las descubrí. De la época cuando estudiaba en la facultad, no se hablaba de estas construcciones”, señaló Armendáriz, quien no pudo confirmar que las casonas sean una réplica las que estaban edificadas en un pequeño pueblo llamado Kiel, Alemania.
LA INUNDACIÓN DE 1908
De acuerdo a los relatos que circulan entre los vecinos de San Jorge, el proyecto original contemplaba la edificación de 40 casonas –otros hablan de hasta 100- pero en 1908 hubo una gran lluvia que provocó el desborde del arroyo Carnaval por lo que hubo importantes pérdidas económicas por el acopio de materiales.
“Estamos hablando de todo tipo de materiales, ladrillos y montañas de arena que se los llevó el arroyo. En total llegaron a hacerse 20 y en la actualidad hay 17, solo hay una que está levantada hasta los muros que con el tiempo desapareció y solo quedaron los cimientos”, detalló el arquitecto Armendáriz y añadió: “Las chapas, los inodoros y la grifería eran importantes de Inglaterra. Calculo que la carpintería de madera sería hecho acá”.

Como si fuera sacado de un cuento de Gabriel García Márquez, cien años después ocurrió una lluvia similar que provocó una gran inundación en todo el barrio y muchas de las fachadas lo sufrieron. Por pedido de muchos colegas, Daniel trabajó fuertemente para que la casona siga teniendo su teniendo la misma morfología.
“Todas las casas fueron pintadas pero esta no. Cuando tuve que hacer los arreglos después de la inundación, muchos arquitectos que están en temas patrimoniales me pidieron que haga el esfuerzo para que mantenga su estado original. El material es algo símil a la piedra parís que tiene el color incorporado, lo que hice fue tomar muestras y llevarlos a un laboratorio para tener los mismos elementos constitutivos que el original”, recordó.
Sin embargo, Armendáriz remarcó que no recibió ningún tipo de ayuda del Estado para mantener el lugar en las mismas condiciones, a pesar de que en el año 2000 el Concejo Deliberante las declaró como “Zona de Preservación Patrimonial de La Plata ”. “Me parece que debería haber algún tipo de asistencia para las personas que son propietarias de un patrimonio histórico”, indicó.
EL ESTILO
Cada una de los terrenos donde se encuentran las casas ocupa un cuarto de una gran manzana. “Están como espejadas, en forma simétrica y atravesadas por el arroyo”, enfatizó el arquitecto.
En cuanto al estilo art nouveau, este surgió en Europa entre fines del siglo XIX y principios del XX como una forma que se reveló con la arquitectura academicista de esa época y uno de sus principales postulados es la libertad. Es decir, lo nuevo y lo libre en una arquitectura muy estructural.

“En esa época arranca esa arquitectura más orgánica y empezó a utilizarse en La Plata, que era una cuidad nueva, incipiente porque está empezando a crecer”, explicó Armendáriz y agregó: “También empezaron a utilizarse nuevos materiales como el hierro y el vidrio, además aparecen los grandes ventanales y no predominan tantos los muros. Otra característica es que en las fachadas hay hojas, frutos o líneas curvas”.
PROYECTO A FUTURO
En 2018, Ignacio De La Sota comenzó a trabajar en un proyecto desde la Facultad de Bellas Artes para establecer Villa Elisa como un polo artístico local, teniendo como eje el barrio San Jorge y el Parque Ecológico. En ese marco, el joven manifestó su preocupación por la canalización del arroyo que “rompió” con la naturaleza que caracteriza a la zona.
“En el proyecto había propuesto un recorrido cultural ‘María Albornoz’ desarrollar un polo artístico y que las casonas lo incluyan. Programar recorridos, fechas festivas pero sobre todo concientizar a los platenses de lo que tenemos. Reactivarlas patrimonialmente para ponerlas en juego. Esperemos que el proyecto no quede solo en la PC”, afirmó De La Sota a 0221.com.ar.

Detrás de toda esa rica flora y fauna que rodea al barrio San Jorge, está uno de los secretos más misteriosos e interesantes de toda la historia de La Plata. A pesar de la falta de datos sobre el proyecto que impulsó León Schellemberg en 1906, las construcciones son dignas de ser admiradas por cualquier arquitecto o aficionado a los patrimonios históricos de la ciudad.
“Esto es una historia de la ciudad, son casas muy vividas y que tienen muchas historias lindas con familias que la pasaron bien. Me gustó mucho su morfología desde el lugar y su entorno. La idea es tratar de seguir haciendo las cosas bien para que esto se preserve para todos y la sociedad”, concluyó Daniel Armendáriz.