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Las cinco claves por las que Florencia Saintout no pudo ganar en La Plata

Con el resultado puesto y la derrota contra Julio Garro consumada, el peronismo evalúa las razones por las cuales la candidata del Frente de Todos no logró sostener la diferencia que había sacado en las PASO.

El peronismo de La Plata todavía intenta digerir el duro revés que sufrió el domingo. Fue una derrota solo morigerada por el triunfo del Frente de Todos a nivel nacional y provincial. La caída de Florencia Saintout es leída como una oportunidad perdida y empezaron a ser evaluados los factores que pudieron ser determinantes y están relacionado con lo que hizo o dejó de hacer la candidata y su equipo, y lo que, por su lado, sí hizo el reelegido intendente Julio Garro. El efecto del “atril vacío” en el debate, una unidad declamada que terminó siendo relativa, un exceso de confianza en el arrastre nacional y provincial, la baja exposición mediática, los ataques del oficialismo a la figura de la candidata y la endeble defensa que esta ensayó son evaluados ahora como factores que pudieron tener incidencia. Quizá sean más.

La desilusión fue grande, porque en las internas las cinco listas que compitieron alcanzaron el 47,26% contra el 37,06% de Garro. En las generales el intendente logró una remontada histórica al sumar 11 puntos para llegar al 48,72%, pero a la vez el Frente de Todos cayó 7 puntos para ubicarse con el 40,76%.

Hubo factores que estuvieron vinculados con la decisión con la que Garro salió a dar vuelta la elección, con un trabajo diario “barrio x barrio”, una explícita municipalización de la campaña, una intensa promoción del corte de boleta y una agresiva ofensiva contra su rival. Pero se sumó a ello una contraparte que por acción u omisión se quedó sin reacción ni defensa.

LA ¿UNIDAD?

La unidad ampliamente declamada por los referentes de las cinco listas no fue tal o al menos no tuvo el alcance esperado. Desde lo gestual, los cinco candidatos que compitieron en las PASO se mostraron alineados y compartieron con la ganadora varios escenarios a lo largo de la campaña. Sin embargo, a la luz de los resultados, no lograron o no hicieron todo lo posible para contagiar ese entusiasmo en el territorio.

Las responsabilidades pueden ser compartidas: de unos entra entra cuestión el compromiso para acompañar, tanto en la campaña, para llevar el mensaje del Frente de Todos, repartir boletas o fiscalizar el día de la elección. A los otros –los ganadores de la interna– les cabe la responsabilidad mayor, la de generar el clima de una “causa común” con una relación más cotidiana el resto de los sectores de la interna peronista.

La traducción de esa relación de trabajo colectivo que quedó a medio camino fue letal en el territorio. Probablemente factores más vinculados con lo económico y las necesidades que con los ideales derivaron en que muchos referentes de las redes políticas que se tejen en los barrios terminaron jugando en sentido inverso a lo hecho en las PASO. El análisis circuito por circuito es un reflejo de ese comportamiento.

LA AUSENCIA EN EL DEBATE

El impacto real de la ausencia de Saintout en el debate es incomprobable, pero a la luz de los resultados electorales es apuntado en la columna negativa de la candidata peronista. El aprovechamiento de la imagen del atril vacío por parte del intendente Garro fue elocuente y el hecho tuvo una repercusión mayor, al ser tomada por medios nacionales que tienen especial encono con La Cámpora, la organización hiperkirchnerista con la que la diputada fue sistemáticamente vinculada.

La decisión de no ir al debate no estuvo carente de discusiones en el equipo de campaña. Se impuso la idea de que había más para perder que para ganar si se optaba por participar. Es contrafáctico especular si el resultado hubiera sido otro si Saintout hubiera ido esa noche al Colegio de Abogados. El márketing que tuvo el affaire lo instaló como un hecho maldito. Seguramente hizo más daño que el calculado.

BAJO PERFIL

Desde el vamos, una vez ganada la interna, el equipo de Saintout se planteó una campaña de baja intensidad mediática y de mucho recelo respecto del tipo de apariciones que tendría. La diputada no tuvo la misma presencia en medios de comunicación que cualquiera de sus rivales y privilegió la presencia en los barrios y las reuniones con instituciones que no siempre tuvieron difusión. Esas recorridas fueron intensas, y la difusión fue a través de las redes sociales, pero tal vez pasaron desapercibidas en el electorado general o no fueron acompañadas por otro tipo de actividades de mayor impacto.

En el mismo sentido, su equipo fue selectivo respecto de cuáles de esas actividades tendrían exposición pública y eso generó algún malestar. Al igual que algunas ausencias en actividades que fueron promovidas por distintas corrientes políticas y sindicales que pretendían explicitar su respaldo y quedaron sin poder registrarlo en fotos.

CONFIANZA PLENA

Otro punto a analizar es un exceso de confianza en el efecto arrastre de las fórmulas nacional y provincial. Sin embargo, tampoco hubo una "nacionalización" de la campaña. No arriesgar era un modo de descansar en la ola que supuestamente generaría el Frente de Todos y el rechazo que tendría el gobierno nacional. 

Ninguna de las dos cosas se dio en La Plata y eso lo pagó el cuerpo de boleta local. Tal vez como efecto de la marcha del “sí se puede” que llevó a Juntos por el Cambio a recortar a la mitad la distancia de las PASO en todo el país, en la capital bonaerense Alberto Fernández le sacó apenas un punto a Mauricio Macri y María Eugenia Vidal le ganó por tres décimas (mil votos) a Axel Kicillof.

En ese escenario, Garro tal vez hubiera ganado incluso sin el corte de boleta que efectivamente lo benefició con entre 15 y 20 mil votos y le permitieron tomar una distancia de ocho puntos (34 mil votos).

BLANCO PERFECTO

Saintout fue blanco de varios ataques durante la campaña y el modo en que (no) se defendió puede haber tenido una incidencia en la voluntad de los electores.

Hubo críticas abiertas del intendente respecto de su gestión en la facultad de Periodismo, del premio a Hugo Chávez, de sus vínculos políticos con La Cámpora o con sectores como Quebracho a partir de la relación del ex líder de esa agrupación Fernando Esteche con la unidad académica.

No hubo más respuesta sin mucho alcance que una declamación de “campaña sucia”. Siempre a la luz de los resultados, quizá hubiera sido más efectiva una defensa basada en los mismos argumentos que llevaron a tomar aquellas decisiones ahora cuestionadas por un arco político con un perfil ideológico diametralmente opuesto.

La única defensa encendida que hizo le dio buen resultado: fue cuando salió con documentación a desmentir que uno de los asesinos del fotógrafo José Luis Cabeza tuviera alguna relación contractual con ella en la Legislatura, sin por eso desacreditar la legitimidad de un programa destinado a la reinserción de detenidos. Aquella operación quedó desactivada y la desmentida llegó incluso a los medios detractores que al principio le dieron difusión.

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