En medio de la violenta y profunda crisis social, económica y política que atraviesa Chile, se hizo un cacerolazo en La Plata en solidaridad con el pueblo trasandino y en rechazo a la “violencia estatal” del gobierno de Sebastián Piñera.
En medio de la violenta y profunda crisis social, económica y política que atraviesa Chile, se hizo un cacerolazo en La Plata en solidaridad con el pueblo trasandino y en rechazo a la “violencia estatal” del gobierno de Sebastián Piñera.

El Servicio Meteorológico Nacional (SMN) despidió 140 trabajadores y ATE anunció un paro que podría paralizar el tráfico aéreo en Argentina el 24 de abril.
Cerca de las 17, comenzó a congregarse un grupo de personas sobre Plaza Moreno, donde estaba convocada la protesta. “Piñera y Macri la misma weá”, fue una de las pancartas que se desplegó frente a la Catedral, haciendo alusión a las similitudes entre ambos gobiernos.
Tampoco faltaron las banderas chilenas y el mensaje de “Fuera milicos”, en una jornada marcada por las consignas “Chile despierta”, “Latinoamérica no se calla más” y “Miedo nunca más”, que este lunes tendrá su correlato frente al Consulado de Chile en Capital Federal.
En las últimas horas se vieron escenas de fuerte represión por parte de los militares chilenos, que volvieron a la calles por primera vez desde la vuelta de la democracia. Luego de haber decretado el “estado de emergencia” y viendo que los manifestantes no se retiraban, el gobierno anunció el toque de queda en Santiago.
El detonante inicial de esta crisis fue el aumento del pasaje de subte. Sin embargo, la suspensión de esta medida no calmó el malestar de los manifestantes quienes, no solo multiplicaron sus protestas, sino que además desafiaron abiertamente el toque de queda y el Estado de Emergencia impuestos por el gobierno.
Según diversas fuentes oficiales, los disturbios y la represión del sábado y esta madrugada dejaron un saldo de tres muertos, más de 200 heridos y cerca de 800 detenidos.