El 30 de enero de 1994, en el estadio Juan Carmelo Zerillo se vivió una verdadera fiesta. Tras un partido plagado de nerviosismo y ansiedad, el Lobo comenzó ganando con gol de Hugo Guerra, antes de que se acabe el primer tiempo. Sin embargo, Villalba puso el empate para el equipo dirigido por Daniel Passarella, agregándole dramatismo al trámite del encuentro.
Recién a falta de 15 minutos para que terminara el tiempo reglamentario, una arremetida en el área del Moncho Fernández puso en ventaja a los triperos, que le pusieron cifras definitivas a un minuto del final, con el tanto de Guillermo Barros Schelotto. 3 a 1 y delirio en el Bosque.
Gimnasia gritaba campeón de la Copa Centenario y se adjudicaba el segundo título en su historia. A 25 años de aquel día, el recuerdo está latente y más vivo que nunca en el mundo tripero, no solo por haber sido el último, sino porque fue un logro que marcó un "antes y un después" en el fútbol del club, transformándose en un punto de partida para lo que después sería una época inolvidable de la mano de Carlos Timoteo Griguol y la base de jugadores campeones de ese torneo.
Aquella gesta fue la que este miércoles volvieron a vivir y revivir los fanáticos triperos en el estadio del Bosque, el mismo donde aquel mítico conjunto gritó campeón.
Es que tal y como estaba previsto, hinchas y glorias del club se dieron cita desde las 20.30 en el Museo de la institución mens sana para posar junto al ansiado trofeo y los recuerdos de aquella jornada mágica en la que Gimnasia dio la vuelta olímpica en su propia casa.
Cargados de emoción, los fanáticos dialogaron con algunos de los protagonistas de aquel ansiado título y recordaron ese histórico momento, reviviendo la fiesta que se desató en el Bosque, repleto de almas albiazules que deliraron con el tanto final del Mellizo y la locura desatada en los festejos.