Banquemos a los clubes
0221

Banquemos a los clubes

30 de enero de 2019

Cada vez que  llego a un club de barrio de nuestra ciudad no puedo dejar de recordar la película de Campanella. Quien haya visto “Luna de Avellaneda” sabe que esa  historia costumbrista no habla sólo de los clubes de barrio. Campanella filmó esa historia en el 2003 y la debacle del 2001 estaba cerca, y muchos habíamos conocido esa sensación angustiante de sentir que la Argentina estaba de remate y todo por lo que cada uno había luchado durante años de un día para el otro no valía nada

Es habitual que me reciban en una pequeña oficina, una biblioteca o hasta un salón que se usa para clases de patín o de yoga, al lado de una canchita de fútbol o de una de básquet. Voy a contarles lo que significa el Fondo de Fortalecimiento para Entidades Intermedias, el cual fue aprobado por el Concejo Deliberante el último día de diciembre por 40 millones de pesos. Gracias a esta ordenanza, por primera vez, tendrá como destinatarios esas instituciones que tanto hacen por las familias en cada localidad de La Plata.

Enseguida uno percibe el barullo de los chicos, una pelota que rebota sobre un aro o las rueditas de los patines sobre las baldosas. Es fácil ver en las caras de los integrantes de las comisiones directivas que me reciben el amor por la tarea que hacen, el gusto que tienen en estar ahí después del trabajo o un sábado a la tarde defendiendo ese pequeño lugar que sienten suyo, y la pasión con la que nos cuentan sus proyectos. Para  algunos la prioridad es cercar con alambres nuevos el predio, para otros equipar de indumentaria a todas las categorías de fútbol, en otros casos la necesidad es volver a colocar una membrana al techo que se llueve.

Como supo retratarlo Campanella los clubes son mucho más que esas cuatro paredes que cercan un gimnasio, la sala donde se hace zumba o el potrero de fútbol cinco. Los clubes son hoy el corazón de los barrios. Lugares donde cada vez es más raro ver al Estado. Donde falta seguridad, donde falta trabajo, donde faltan cloacas o calles de asfalto. Pero aunque las condiciones del contexto sean mejores, porque muchos clubes se encuentran en los cascos de cada una de esas localidades, estas instituciones sociales constituyen hoy una gran malla de contención social, de inclusión y socialización.

En la ciudad de La Plata  hay  1500 entidades de bien público. De ese total, 137 pueden definirse como clubes de barrio. Allí se realizan fundamentalmente actividades deportivas y/o artísticas para niños y jóvenes. Según los últimos registros más de 50.000 niños y jóvenes hacen fútbol, patín, yudo, danzas o guitarra. La mayor parte de ellos están en  el casco urbano, pero en los últimos años muchos han crecido en la periferia: City Bell, Los Hornos, Villa Elvira, Romero.

El ajuste en los servicios, la inflación y la recesión económica con su impacto sobre el empleo ha puesto a los clubes de barrio en una situación de crisis. Cuando imaginamos el Fondo Solidario pensamos en eso. En cuánto ya los clubes estaban haciendo por nosotros y lo importante de que siguieran haciéndolo, más en un contexto de dificultades económicas como el que atravesamos. Como la escuela, el club es un lugar de encuentro. Y también de oportunidades. 

COMENTARIOS