Después de dos semanas de incertidumbre, finalmente encontraron asesinada a Gisella Solís Calle. La odontóloga de 47 años era intensamente buscada por la Policía y la Justicia y este martes, luego de visualizar las cámaras de seguridad de la Municipalidad, los agentes hallaron enterrado su cuerpo a 40 centímetros de la superficie en Camino Negro, que une las localidades de La Plata y Ensenada.
Este lunes, 0221.com.ar entrevistó a Roberto Solís Calle, uno de los hermanos de la mujer, que se había mostrado pesimista: "Después de 13 días de espera tuvimos una reunión con la fiscal y lamentablemente no hay rastros de Gisella. Sabemos que están trabajando, pero no hay muchos medios o herramientas y lo poco que hay no funciona, como las cámaras de seguridad", había dicho.
Finalmente, la UFI N° 1 a cargo de Ana Medina logró dar con el cuerpo de Gisella. Estaba enterrado a una profundidad de 40 centímetros en Villa Elisa y sin signos de violencia, aunque se presume que pudo haber sido ahorcada. La policía lo halló envuelto en sábanas, que fueron identificadas como el juego que se había "perdido" de la casa de Gisella al momento de su desaparición. En menos de una hora, la familia de la odontóloga reconoció el cuerpo y se confirmó así el décimonoveno femicidio del año.
EL CASO
Gisella fue vista por última vez el miércoles 16 de enero, después de discutir con quien era su pareja Abel Casimiro Campos (55) la noche anterior. Sus familiares comenzaron una incipiente campaña de búsqueda mientras el hombre se mostraba esquivo con la Justicia, prometiendo que iría a declarar como testigo y no presentándose. Más tarde se supo que tenía otra familia en Lobería: Gisella estaba enterada y éste habría sido uno de los principales motivos de la pelea.
El lunes 21 de enero la Policía fue a buscarlo al Hotel La Catedral, en 49 casi esquina 14. Campos los escuchó identificarse desde adentro y se pegó un tiro en la cabeza: murió esa misma noche, y las posibilidades de hablar con quien, en palabras de la fiscal Ana Medina, "podía saber su paradero", quedaron absolutamente truncas. Después del suicidio, la Justicia y la Policía Bonaerense realizaron numerosos operativos y rastrillajes para dar con alguna pista sobre Gisella. Pero todos dieron negativo.
Con lanchas, canes, buzos y drones, la Policía siguió durante varios días el presunto recorrido de la camioneta Nisan X Terra amarilla de Campos. En un primer momento, el hombre aseguró que había ido a trabajar a IOMA el miércoles 16, pero una semana más tarde un amigo suyo declaró que había ido a su casa en Guernica. Ese fin de semana Campos viajó a Lobería y mientras visitaba a su otra familia le dijo a la Policía que se hallaba en una ciudad de la Costa argentina. De Lobería lo trajo su mujer Cecilia y el lunes por la madrugada se quitó la vida: entre sus pertenencias encontraron un insecticida sin abrir, y eso dio paso a nuevas presunciones dado que en la casa habían quedado copas de vino a medio tomar.
Pero todas esas declaraciones cruzadas parecían llevar a un punto muerto. Según señaló Roberto Solís a este medio, "los estudios toxicológicos dieron negativo, no hubo envenenamiento en las copas". Y desde la familia ya barajaban la posibilidad de que haya habido un cómplice", dado que Campos tenía problemas de movilidad en un brazo y no creían posible que hubiese manipulado él solo el cuerpo. Esa es otra de las incógnitas que deberá resolver la Justicia.
Será materia de trabajo de los investigadores la autopsia, que se realizará este martes por la tarde, para determinar el móvil concreto del femicidio y la causa de muerte.