Llegó en el 2012, a trabajar como profesor y dictar una materia, Construcción de la Ciudadanía, en el colegio secundario del León. En 2013 se acercó a la pensión y empezó a aportar sus conocimientos como Trabajador Social. Agustín Alayes fue su nexo inicial y el que escuchó los planes, ideas y sueños que tenía para Estudiantes. Así fueron los primeros pasos de Raúl Salas, actual Coordinador del Departamento Sociodeportivo del club y Coach del plantel profesional. Él fue uno de los principales gestores del Bachillerato, exclusivo para jugadores de fútbol, que hoy posee el Pincha y que lo distingue del resto de los clubes de la Argentina. Esta es la historia de un hincha que quiso ayudar a la institución de sus amores, desde sus conocimientos y con sus herramientas, y terminó siendo parte de lo que causó una verdadera revolución dentro de la misma.
Al comienzo, mucha plata no había para este tipo cosas, pero para Raúl era lo que menos importaba. Siendo hincha fanático del león, su gran motivación era poder trabajar para el club de sus amores. Una muestra de ello fue cuando desde la institución le asignaron un sueldo y él decidió dividirlo en tres, convocando a otros dos profesionales para armar un grupo de trabajo.“En su momento lo económico no me cerraba por ningún lado, pero siempre lo vi como una inversión a futuro”, contó Salas a 0221.com.ar, sobre ese primer tiempo en el Pincha. En su cabeza ya empezaba a diagramar un proyecto interdisciplinario, el cual sabía bien que solo no iba a poder llevarlo adelante.
Primero estuvo acompañando en su trabajo a Rubén ‘Pelusa’ Bedogni, en el seguimiento de los chicos que vivían en la pensión. El equipo de profesionales que había convocado, fue el punto de partida del Departamento Sociodeportivo, un espacio que desde el 2013 no para de crecer y ganar lugares en el día a día del club. “Soy un convencido de que si el jugador está bien y equilibrado en todos los aspectos, juega mejor”, afirma Raúl refiriéndose a las situaciones emocionales, económicas, sociales y políticas, entre otras, que tiene que afrontar todo persona y puntualmente el jugador de fútbol.
“Una vez en un asado, de puro caradura que soy, le presente a Verón una carpeta con el proyecto del Departamento Sociodeportivo, en cual incluía ideas y emprendimientos como el Bachillerato especial para jugadores y muchas cosas de las que hoy hacemos en el club”. Una vez que tomó las riendas del Pincha, la Bruja no dudó en apostar por las ideas de Salas y su grupo de trabajo, entendiendo que mucho de lo que proponían era una inversión y que el mayor rédito no iba a estar expresado monetariamente, sino que se iba a reflejar en la formación integral que iban a recibir y tener aquellos jugadores que vistieran la camiseta de Estudiantes. “Al día de hoy no le pregunté si leyó esa carpeta o no, pero ahí estaba esa planificación que después se fue cumpliendo con el tiempo”, contó Raúl entre risas y la satisfacción de ver el crecimiento de la institución en muchos aspectos que él desde un principio propuso trabajar.
El Bachillerato especialmente para jugadores, con orientación en Educación Física que posee el Pincha, es un proyecto único en la Argentina y pionero en Latinoamérica. La institución, les brinda a los futbolistas un espacio educativo, en donde pueden cursar sus estudios secundarios de una manera particular y que se complementa e interrelaciona con su actividad deportiva. “Una de las primeras cosas que se planteó y que llevaron adelante Agustín y Sebastián, fue pasar los horarios de entrenamiento, de todas las categorías, a la mañana, así los chicos podían practicar, almorzar y en la tarde estudiar. Casi toda la jornada se encuentran en el club y eso es algo muy importante en la etapa de formación de un jugador”, explicó Raúl.

Por este Bachillerato ya pasaron muchos jugadores que debutaron en la Primera albirroja y son parte del equipo del Chino Benítez, como Iván Erquiaga, Iván Gómez y Franco Sivetti, entre otros. También, algunos que ya emigraron del club y que hoy se destacan en Europa, como Santiago Ascacibar. Además, es el lugar donde Pablo Lugüercio, uno de los más experimentados del plantel, culminó sus estudios secundarios hace poco tiempo, siendo un ejemplo a seguir para los más jóvenes. En la actualidad acuden alrededor de 150 chicos a esta espacio educativo y muchos de ellos no viven en la pensión, sino que solamente juegan en el León y aveces ni eso, ya que siguen cursando mientras se desempeñan en otros equipos.

“Esto es algo que cambió la lógica del club. Acá la idea es preparar jugadores de fútbol, los cuales puedan tener herramientas para su vida, aquellos que no cumplan el objetivo de ser futbolistas, y los que sí, puedan desenvolverse y desarrollarse mejor profesionalmente”, explicó Salas, remarcando la enorme cantidad de obstáculos burocráticos y financieros que tuvieron que sortear para hacer realidad este proyecto educativo. “Formar sujetos críticos, que puedan y sepan defenderse dentro de esta sociedad y el ambiente que los rodea, es la meta que tenemos como grupo de trabajo y como institución”, agregó resaltando la importancia de tener un título secundario.
Raúl Salas fue uno de los principales gestores de esta iniciativa que hace único a Estudiantes. Su idea fue inspirada por lo hecho en muchos clubes del fútbol alemán, en donde se acompaña el desarrollo y formación del futbolista desde el nivel inicial, hasta el universitario. “Me di cuenta de que eso que se hacía allá era posible hacerlo acá y más aún en un lugar como Estudiantes, dónde con la llegada de Verón se transformó en un terreno fértil para desarrollar este tipo de cosas”, aseguró el especialista mientras pone como objetivo próximo y no muy lejano, la creación de la Universidad de Estudiantes de La Plata, algo que ya fue anunciado por el propio presidente albirrojo.

EL TRABAJO CON EL PLANTEL PROFESIONAL Y EL ACOMPAÑAMIENTO EN LA VIDA DE LOS JUGADORES
Desde su llegada al Country de City Bell, Salas empezó a descubrir un nuevo universo y espacios para desenvolverse y hacer lo que más le gustaba. Inició trabajando con los chicos de las divisiones menores, manteniendo diálogo con los técnicos y conductores de cada categoría. “Al principio era un poco complicado. Habían muchos entrenadores que me veían y no sabían para qué estaba ahí. Pensaban que ‘esto fútbol, tiene que entrar la pelota al arco y nada más’ algo muy distinto a lo que proponíamos nosotros”, confesó el especialista, sobre lo que costó que en el club se acepte esta herramienta y la utilicen, entendiendo el rechazo que encontraba en los DT, por haberse criado y formado en otra cultura.

Tras un arduo trabajo y el haberse especializado en coaching ontológico y deportivo, a Raúl Salas se le presentó la oportunidad de dar un gran salto. “Cuando asumió Nelson Vivas en la Primera, Hernán Bonvicini me dijo si les quería dar una mano en el plantel profesional. No lo dudé y tras dejar organizada toda la estructura del Departamento Sociodeportivo en el fútbol amateur y en las manos de Federico Berri, me metí de lleno con eso”, explicó el hoy Coach del Pincha.
Para Salas, no fue fácil el primer contacto con los jugadores de aquel equipo. “El día que me presenté adelante de todos, me miraban con una cara que daba susto. Tras esa charla inicial, se me acercó la Gata Fernández y me dijo ‘eu, acá con los guantes puestos eh’”, recordó Raúl asegurando que el hábil volante lo había visto titubear, pero que le daba su apoyo. “Algo similar ocurrió con Israel Damonte, quien me mandó un mensaje aquella misma tarde para decirme que estaban muy contentos de que me haya sumado y de recibirme”, agregó.
La recepción de los más experimentados fue algo fundamental para que el trabajo del coach empezara a caminar lentamente y se metiera en el seno del grupo. “Mi labor se basa desde el vínculo y la confianza. Eso con los futbolistas grandes cuesta más que con los chicos, a los cuales ya conocía de antes y se me hacían más fáciles las cosas”, detalló el Licenciado en Trabajo Social.
Al contar algunas intimidades, Raúl remarcó que el Chavo era uno de los que más le exigía y eso lo ayudaba a tener que perfeccionarse constantemente para poder estar a la altura de lo que la situación ameritaba. “Encontrar el momento y el lugar justo para hablar ciertos temas es lo más difícil. Todos los jugadores son distintos. Algunos les gusta venir a hablar a mi oficina, otros acostarse en la camilla, mientras están en el gimnasio o cuando están comiendo”, explicó el hombre que más sabe de la vida de los futbolistas de Estudiantes y al cual le cuentan muchas de sus cosas personales.

Uno de los que le allanó el camino, y lo continúa haciendo, para obtener la llegada y la cabida suficiente con todos los integrantes del equipo dirigido por Leandro Benítez, es Pablo Lugüercio. El Payasito captó de entrada el objetivo que tiene la herramienta del coaching, por haberlo trabajado anteriormente en otros clubes y es el nexo ideal entre Raúl y el resto de los jugadores. “Muchas veces le pido a Pablo que se sume a las entrevistas con otros compañeros para que me dé su visión de campo o situación de cancha, sabiendo que él entiende los parámetros generales de lo que busco saber”, reconoció el Coach, destacando la predisposición del delantero.
Esta buena relación con el atacante, ya trascendió los límites del club y entre ambos conformaron la empresa “Wake Up”, un emprendimiento basado en el acompañamiento y formación integral del deportista, a través del coaching. Aunque ya están realizando un seguimiento y trabajando con algunos deportistas, la intención es lanzar este año fuertemente el proyecto, el cual será para abordar por fuera e independientemente de lo que se hace en el club albirrojo.
Yendo “espalda con espalda” junto al jugador, y buscando siempre promulgar el ADN pincharrata, Raúl Salas transita y es hacedor de un camino bastante novedoso en el fútbol argentino, aunque para Estudiantes ya se transformó en una costumbre. “Tenemos el objetivo primordial de seguir instalando la herramienta y que se vuelva algo habitual, no solo en este club. Lograr que exista un equipo de trabajo interdisciplinario en Primera División es la meta”, comentó el coach, sobre sus anhelos para un futuro cercano.

Hoy en día, el Pincha cuenta con un equipo de 3 especialistas que componen el Departamento Sociodeportivo, que se abocan al fútbol amateur y los cuales vienen realizando una labor formidable. “Aunque la situación económica no es la ideal, este año se sumarán dos personas más al espacio y así expandir los límites, y mejorar el alcance de la herramienta” aseguró Salas, mientras halagaba lo hecho en este tiempo por Federico Berri, encargado del área, y todo el equipo. ‘Rauli’, como le llaman algunos de los más cercanos, es de esos personajes que laburan en las sombras, lejos de las cámaras y los flashes, pero que son una pata fundamental en los logros de una institución o del progreso de quienes la componen.