María Eugenia Vidal corre peligro: a metros de la residencia de la Gobernación hay un animal vigilando el barrio y ataca a todo aquel que pase por al lado. Se trata del felino que todo lo mira desde una ventana en 5 entre 53 y 54 y que motivó a su dueña a poner uno de los carteles más llamativos del centro de La Plata.
"El gato es malo", dice la advertencia pegada sobre el vidrio, a media cuadra de la tradicional cervecería Modelo. Pero el mensaje esconde una mentira: es una hembra.
Cerca de ese papel siempre se posa la siamesa, que inmóvil observa con sus ojazos turquesa el transcurrir de los días en una de las zonas más transitadas en la vorágine diaria de la ciudad.
Famosa, hasta la captó la cámara de Google Street View en una mañana de sol de octubre de 2013. Como una esfinge egipcia de cara, patas y cola negra, siempre custodiando la hoja abierta por la que se mete a su hogar.
No es sociable. Por el contrario, reacciona violentamente cada vez que alguien quiere acariciarla. Eso hizo que su dueña anticipe con un simpático dibujito que su animal no tiene ganas de recibir ningún tipo de mimo por parte de desconocidos. El que avisa no traiciona.
Los vecinos recuerdan más de un episodio en donde la gata "casi le arranca la carne" a la gente que intentó rascarle la cabeza, por ejemplo. Así lo comenta con humor el kiosquero de enfrente de la casa.
"Un par de veces rasguñó con fuerza a los que quisieron tocarla", rememoró.
Sin embargo, hace unos días que no se la ve. Los peatones ya no agilizan el paso. El marco vacío y las persianas blancas bajas hicieron crecer el rumor de la mudanza. ¿La temida leyenda habrá cambiado de barrio?