Después de cinco días de retención de tareas y asambleas en reclamo de mejoras en sus condiciones laborales, los trabajadores del cementerio de La Plata lanzaron un paro, en principio por tiempo indeterminado. Como contó 0221.com.ar, los cerca de 50 sepultureros y administrativos que se desempeñan en la necrópolis local exigieron a la Comuna ropa y materiales, además del pase a planta y la regularización de los contratos de algunos cooperativistas. En el inicio de la medida solo se hicieron entierros de urgencia, pero luego la inactividad fue total: de la entrada del establecimiento de 131 y 72 se habían ido hasta los vendedores de claveles. El director de este espacio, Sebastián Magdalena, los acusó de obstaculizar el normal funcionamiento pese a reconocer la falta de recursos. La postal se completó con las funerarias platenses, que quedaron en medio del conflicto.
Las casas de sepelios consultadas por este medio enumeraron los inconvenientes operativos que trajo aparejada la huelga: desde suspensiones en pleno cortejo fúnebre, ataúdes en depósitos o cámaras de frío y -la más difícil- dar la cara ante las familias que perdieron un ser querido. Además, advirtieron el salto económico que significaba la decisión de cambiar el servicio. En ese sentido, entre un entierro y una cremación la diferencias es de al menos 10 mil pesos.
"Tuvimos complicaciones al cien por ciento, nosotros necesitamos inhumar todos los días. Es un sector que no debería hacer paro, estamos hablando de gente fallecida que tiene que estar en las cocherías, incluso por cuestiones sanitarias. Es como con la recolección de basura, no se puede estar una semana sin servicio", dijo a este medio Vanesa, empleada de Boccia Hermanos.
Sin embargo, el momento de mayor tensión lo pasó al inicio del paro: "Teníamos todo listo para salir al cementerio y tuvimos que hablar con la gente, que se puso mal y encima pensaron que era nuestra culpa, cuando no teníamos nada que ver. Entonces su ser querido quedó en un depósito y ni siquiera le podíamos decir que lo íbamos a llevar a tal hora porque no sabíamos cuándo volvía a funcionar. Las personas estaban en una situación terrible de no poder terminar el acto fúnebre", disparó la trabajadora del histórico local de 57 entre 5 y 6.

En la misma línea se manifestó Nelson, de la cochería Saltalamacchia, de 2 entre 41 y 42, aunque sostuvo que desconocía los motivos que llevaron a la huelga. "Nosotros los podíamos seguir guardando en un depósito, pero... ¿hasta cuándo? Y no es solo eso sino también la familia, que quería despedir a su ser querido. Nosotros de una forma u otra nos arreglábamos, ¿pero ellos?", contó con pesar a este medio. Y siguió: "Tenemos la suerte de tener nichos, entonces ya estaban soldados, no pasaba nada. Pero si llegaba a entrar alguno para tierra, ofrecíamos la cremación".
En la reconocida Casa Betti, de 46 entre 12 y 13, la situación fue similar y Fabián, uno de los encargados, indicó a 0221.com.ar que estuvieron postergando ese servicio. "Nos complicó la operatividad del día a día, trabajando con cámara de frío y bueno, llamando al cementerio. Fuimos hablando con las familias, para organizar las salidas y que ellos pudieran acercarse y despedirse", expresó. Además, destacó que los deudos supieron entender el motivo por el que luchaban los empleados de la necrópolis. "No han querido cambiar de opción. Algunos tenían nicho o bóveda familiar, entonces mantuvieron ese destino", detalló.

"La verdad es que nos ha afectado mucho. La sepultura es lo que la familia decide, explicamos los motivos o lo que podía llegar a pasar. El tema fueron los que venían con la idea de ir al cementerio, no se la podías cambiar. Se molestaban con toda la razón del mundo, pero no dependía de nosotros. Comprendimos lo que solicitaban los empleados, aunque el enojo de la gente fue lo que más dolió", expresó por su parte Miriam, de Sepelios Avenida, en 120 y 79, Villa Elvira.
En Osacar, la funeraria de 56 entre 9 y 10 con larga historia en la ciudad, tuvieron a un fallecido tres días en una cámara de frío. "La gente entendió que mucho no podíamos hacer. Fue una complicación relativa para nosotros, el mal trago lo pasaron los familiares, que no podían cerrar el círculo", comenzó su relato a este diario Héctor, que con más de 25 años de trabajo en ese lugar solo una vez vivió un panorama similar. "Se les ofreció otra alternativa pero eso dependía de ellos, algo muy personal. Tiene otro valor, pero no es solo el dinero, hay gente que tiene esa decisión. Es algo muy especial, no es una zapatería o que cierra un negocio y decís no lo puedo comprar, lo compro mañana", recalcó.

"Estuvimos todos iguales", aseguró la encargada de Sepelios Los Hornos, de 66 y 132, que afirmó que llamaban cada dos horas al establecimiento platense para consultar novedades. Con los entierros frenados, la preocupación del sector crecía con el correr de las horas. Los referentes del rubro siguieron el minuto a minuto de las negociaciones, cruzando los dedos por la ansiada resolución. Las buenas noticias llegaron pasadas las dos de la tarde de este jueves con el levantamiento del paro: las puertas del cementerio volvieron a abrirse.