“Fue el gol más importante de mi vida”, confesó Marcos Conigliaro, integrante del plantel pincharrata que se consagró campeón del mundo en 1968. Era el primer encuentro de la serie y la cancha de Boca fue el escenario elegido, por cuestiones de capacidad, para albergar un encuentro de tamaña magnitud, aquel miércoles 25 de septiembre.
El córner llegó de la punta izquierda y con un frentazo de pique al suelo, el hombre del Pincha marcó el único gol de ese partido, a los 27 minutos de la primera etapa. “Recuerdo que adelante mío pasa Togneri, yo vengo de atrás y cabeceo”, detalló Conigliaro mientras caminaba por el verde césped de la Bombonera.
Con ese tanto, el Pincha derrotó al equipo comandado por George Best y Bobby Charlton, dirigido técnicamente por Matt Busby. La victoria 1 a 0 frente al Manchester United en ese duelo de ida, le permitió que en la vuelta, el empate 1 a 1 le alcanzara para consagrarse campeón del mundo.
Todos recuerdan con nostalgia y alegría aquellos tiempos de gloria. Y es por eso que a 50 años de la hazaña, este gol de Conigliaro se toma como uno de los grandes hitos y punto de partida para los llamados “Animals”.