Por Máximo Randrup
Arte: Sergio Sandoval
Por Máximo Randrup
Arte: Sergio Sandoval
“¿Y ahora cómo reemplazamos a Brahian Alemán?”, se preguntaban los hinchas de Gimnasia hace un par de meses. El interrogante era lógico: el uruguayo, con cinco asistencias y dos tantos, había participado en el 58,33 por ciento de los gritos del Lobo en el primer semestre de este año (papel protagónico en 7 de las 12 conquistas). Su salida, entonces, emergía como un hueco difícil de llenar.
¿Quién tapó ese bache? Matías Gómez. Y lo hizo con creces. Hasta ahora, si bien van siete partidos (entre Copa Argentina y Superliga), el Monito es –incluso– más determinante que Alemán. Colaboró directamente en 4 de los 6 goles triperos (uno personal y tres habilitaciones), lo que significa que tuvo incidencia en el 66,66 por ciento de los tantos.
Si bien su aparición es llamativa, había indicios de que se trataba de un valor interesante. Así lo presentaba en sociedad el portal Inferiores Platenses, en marzo: “Veloz, hábil, de buen remate y con gol, el zurdo oriundo de Chaco podría significar una buena opción a la hora de la puesta en práctica de un 4-3-3, en la posición de extremo, o bien como volante por el sector izquierdo en una línea de cuatro mediocampistas”. Todo eso ocurrió en el inicio de este nuevo ciclo de Pedro Troglio: Gómez exhibió esas virtudes, Gómez actuó en esos puestos.
Ya sea por la orilla izquierda o sorprendiendo por el centro de la cancha, el Monito logró combinar ligereza con buenas decisiones. Quizás, el combo más complejo de concretar en el fútbol profesional. El futbolista de 20 años no se abatata. Resuelve.
- Frente a Olimpo, por Copa Argentina: ganó en velocidad y le sacó provecho a un pase profundo que –con otro jugador– bien podría haber sido demasiado largo. Al pique furioso, le adosó criterio: esquivó al arquero y tocó suave. Gol de Gómez. Gol de Gimnasia.
- Contra Argentinos Juniors, en la Fecha 1 de la Superliga: mandó un centro de primera, sin la necesidad de pararla, sin darle a la defensa ese segundo crucial para reordenarse, y la puso en la cabeza de Víctor Ayala. Gol de Gimnasia.
- Ante San Martín de Tucumán, en la Fecha 4 de la Superliga: otro centro letal. En esta maniobra sí necesitó dos toques previos (la paró y la acomodó), para luego mandar el envío al área; la pegada tuvo la justeza que pedía la escena porque el único destinatario posible era Mauro Guevgeozián, que cabeceó con idéntica precisión. Gol de Gimnasia.
- Frente a Patronato, en la Fecha 5 de la Superliga: en una corrida mostró buena parte de su repertorio (aceleración, técnica individual, criterio). La paró cerca de su área, condujo con celeridad y cedió la bola en el momento oportuno. Se movió tan de prisa que parecía que se trasladaba en un tobogán aunque, lejos de finalizar en el piso, terminó la acción erguido y con ojos bien abiertos. Pase para Santiago Silva y definición del delantero. Gol de Gimnasia.
En los únicos tantos del Lobo en los que no participó fueron: el de Lucas Licht contra Sportivo Belgrano (jugada de Fabián Rinaudo) y el segundo de Silva en Paraná (centro de Lorenzo Faravelli).
Algunos datos más para comprender la valía de este futbolista. Punto 1: en la actual Superliga tuvo 84 duelos ante un adversario y ganó en 41 ocasiones, lo que significa un porcentaje del 48,8 (Cristian Pavón de Boca, un especialista en este rubro, durante este torneo posee una efectividad del 39,3 por ciento). Punto 2: mandó 21 centros y generó 13 situaciones.
El Monito Gómez, hasta ahora, aportó mucho más que frescura. Desequilibró por rapidez y habilidad; concretó por inteligencia.
Ni uruguayo, ni Alemán: chaqueño y determinante.
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