Hace exactamente un mes La Plata amanecía con un fuerte olor a podrido, literalmente no se podía respirar. Ese lunes, con el correr de los minutos la pestilencia se expandió y comenzó a percibirse también en Berisso y Ensenada. Las denuncias de los vecinos derivaron en una investigación de los municipios en conjunto con las autoridades del Organismo Provincial para el Desarrollo Sostenible (OPDS), pero a 31 días de los primeros alertas, el misterio todavía no se develó.
La alarma se había encendido en la noche del domingo 12, con quejas en la zona del Hospital Italiano. La marea nauseabunda no paró: se sintió en Los Hornos, San Carlos, Tolosa, la zona de la estación de trenes, el centro platense y las vecinas ciudades. Al respecto, desde la Municipalidad de La Plata subrayaron a 0221.com.ar la incidencia de la rotación de los vientos porque por momentos se percibía más en el casco, otros en la zona norte o sur.
Las explicaciones iniciales apuntaron directamente a la refinería de YPF y al Ceamse, que rápidamente descartaron que el olor fuera por emanaciones de sus plantas. Mientras, las redes sociales explotaban en busca de respuestas y también se señalaron los problemas de cloacas.

Tan solo unas horas después llegó la primera explicación oficial: la "inversión térmica". Desde el área de Protección Civil aseguraron que se trataba de un fenómeno que se produce cuando "el aire caliente de la zona urbana no puede fluir por presencia de nubes bajas que dejan las emanaciones atrapadas cerca de la superficie”. En ese sentido, llevaron tranquilidad y aseguraron que el aire puro a la zona urbana volvería una vez que cambiaran los vientos y se disiparan las nubes. Pero el argumento no tardó en caerse. Pronto volvieron los reclamos y la incertidumbre entre los habitantes de la región.

Las numerosas denuncias derivaron en una fiscalización de la región por parte del OPDS. Los expertos realizaron un monitoreo en aquellas zonas "potencialmente generadoras de olor" -más allá de que no fueran tóxicas-, donde tomaron muestras de aire para efectuar un análisis de calidad en laboratorio. En detalle, se analizaron gases básicos y aquellos posibles promotores de la oleada pestilente. Fuentes de la autoridad ambiental bonaerense confirmaron a este portal que los resultados dieron negativo. "Medimos en varios puntos y no encontramos valores por fuera de los límites permitidos. Tampoco se reiteró el evento", aseguraron.
En la misma línea se manifestaron desde el Ejecutivo platense, aunque reconocieron a este medio que volvió a percibirse el fuerte aroma a azufre. "Si bien se sintió el olor por todos lados, los niveles fueron muy bajos, no influyentes para nosotros", dijo Rodrigo Páez, subsecretario de Atención de Riesgo de la Comuna. Lo cierto es que a un mes, volvieron a reportarse quejas por esta situación en distintos barrios de la ciudad. Por ahora, la incógnita se mantiene.