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Emotivo encuentro entre el actor y el protagonista de una trágica historia platense

Fue en el Concejo Deliberante, al declararse personalidad destacada de la ciudad a Alejo García Pintos. Estuvo Pablo Díaz, uno de los cuatro sobrevivientes. Ambos se emocionaron al borde de las lágrimas al hablar.

Se emocionaron, lloraron y transmitieron esa emoción a quienes los rodeaban. El actor Alejo García Pintos, protagonista de la película "La noche de los lápices", fue distinguido como "Personalidad Destacada de la ciudad de La Plata" y en el homenaje realizado en el Concejo Deliberante estuvo Pablo Díaz, el personaje real de aquella obra que marcó una época del cine nacional en el retorno democrático. Actor y personaje se fundieron en un abrazo y hablaron el uno del otro con un cariño difícil de igualar.

El más joven es hoy un actor de trayectoria con un fuerte compromiso político expuesto en algunas de sus palabras. El mayor es uno de los sobreviviente de una trágica historia ocurrida en La Plata en aquellos días oscuros de septiembre de 1976, en los que un grupo de jóvenes militantes políticos y sociales, varios de ellos estudiantes secundarios, fueran secuestrados por la última dictadura.

"Los que me conocen saben que lloro fácil", dijo García Pintos y sus palabras, que se extendieron por un buen rato estuvieron siempre atravesadas por un nudo en la garganta. Habló de sus compañeros del Normal 3, algunos de los cuales estaban en la barra acompañándolo, y de la escuela primaria. Recordó su inicios en las tablas en el Teatro La Lechuza, en 1983. Habló de su Gimnasia querido y dedicó palabras muy cargadas para sus familiares y amigos. También buscó conciliar con el bloque político menos afín a su pensamiento y agradeció que haya habido acuerdo para reconocerlo. Algunos dedos en "V" se levantaron durante sus palabras y tuvo un cierre cargado cuando pidió: "No nos recorten en educación y cultura".

Pero el tramo más emotivo del actor platense fue el dedicado a Pablo Díaz, con quien a lo largo de los años se convirtió en amigo. En un tono que rodeó el chiste y la complicidad recordó los días de la filmación. "Todos dicen pobrecito Pablo Díaz, pero este señor es muy bravo... hizo que tuviera que colgar en mi habitación una bandera de Estudiantes porque él es hincha, sabiendo de mi pasión por mi Gimnasia", bromeó. Pero bordeó la emoción cuando dijo: "Él ya no va mucho a este tipo de actos, así que algo debe quererme para estar hoy acá".

Pablo Díaz vive con intensidad los días de septiembre, a medida en que se acerca el 16, cuando se realizan las marchas en La Plata que conmemoran la seguidilla de secuestros ejecutados por los grupos de tareas de la dictadura a lo largo de varias semanas.

Reticente a ciertos actos, cuando lo invitaron a hablar eligió hacerlo recordando la valentía de los jóvenes actores como García Pintos y Leonardo Sbaraglia quienes durante el rodaje sufrieron amenazas. También reconoció a los concejales de Cambiemos por sumarse al homenaje que fuera propuesto por la oposición peronista y recordó el gesto de Raul Alfonsín, quien siendo presidente lo llamaba todos los días para saber cómo marchaba el rodaje en medio de las intimidaciones.

Y compartió una historia para dimensionar el alcance de la tragedia argentina durante la dictadura. Ocurrió diez años después de los secuestros, cuando mientras se rodaba la película fue a la casa de Claudia Falcone y su madre le permitió acceder a su habitación. "Estaba todo tal cual el último día en que allí vivió Claudia, abrió el placard y estaba toda la ropa de ella colgada", recordó el dolor de esa familia, replicada en las del resto de los estudiantes desaparecidos. 

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